miércoles, 30 de abril de 2008

los familiares de jesus

los familiares de jesus



Según Mc 1:9 el lugar de procedencia de Jesús era la región de Galilea. Desde allí habría partido en busca del Bautista: Y
sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. No existía
ninguna referencia en las Escrituras judías acerca de Nazaret, como así tampoco fue nombrada por Josefo al describir la región de Galilea. Posiblemente este silencio se debió a la poca importancia de la aldea, cuya vida propia seguramente transcurriría a la sombra de la vecina y próspera ciudad de Séforis, la capital de la región durante los primeros años de la vida de Jesús.

La vista que se despliega en torno a Nazaret es una de las más hermosas de Israel. La región de Galilea aparece como una
prolongación de las raíces montañosas del Líbano. La abundancia de rocas de basalto gris manifiesta su carácter volcánico. No es el Líbano, sin embargo, el que domina la vista, sino la cordillera de enfrente, el Hermón. Hacia sus nieves levantaban los ojos los sofocados segadores durante el verano, esperando de él su intenso rocío por la noche. A esa dependencia respecto de las altas cordilleras Galilea debe sus aguas y la fertilidad de su tierra en comparación con Judea y Samaría. Josefo describía la bondad de esta tierra en la que se desempeñó como revolucionario contra Roma: "Toda la región es fértil, rica en pastos, plantada de árboles de toda clase, de manera que el hombre más perezoso para las tareas de la tierra siente
necesariamente una vocación de labrador ante tantas facilidades. De hecho, toda la superficie está cultivada por los
habitantes, sin que haya una sola parcela sin barbecho. Los poblados son muy numerosos y todas las aldeas tienen
también una población muy densa, debido a la fertilidad del suelo, de manera que la más pequeña de ellas cuenta
con más de quince mil habitantes" (Guerra Judía III, 3,2).

Allí, envuelto en la belleza de las montañas y rodeado de los labradores que trabajan la tierra, Jesús había pasado muchos años en silencio, trabajando también él con sus propias manos. Cuando comenzase a predicar evocaría todo ese mundo de imágenes que contemplado con sus propios ojos: Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos (Mt 6:28-29). El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo (Mt 13:24). Un hombre plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó un lagar y edificó una torre (Mc 12:1). De la higuera aprended esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que Él (el Hijo del hombre) está cerca, a las puertas (Mc 13:28-29).

Las encantadoras colinas de Galilea que, aún hoy, infunden una sensación apacible al peregrino que las visita, debieron hablar
por sí mismas al corazón del joven Jesús de la misericordia y generosidad de Dios, y permitía pensar en su Reinado como una
participación de tanta paz y bondad. Del mismo modo, las despojadas montañas de Judea, con su aspecto terrible y su clima
tan duro, no podían menos que templar el carácter de un profeta como Juan y llevarle a formular la llegada del Reino de Dios
en términos tan trágicos. Las colinas de Galilea y el desierto del Jordán sirven adecuadamente de escenario para las Bienaventuranzas de Jesús (Mt 5:3-12) y para las amenazas de Juan (Mt 3:7-12). Sus respectivos ambientes naturales ayudaron a cada uno de los dos profetas a diferenciar con rasgos propios el único mensaje sobre la llegada del Reino y la
necesidad de conversión.

Además de esta influencia de la naturaleza, también debió intervenir en el interior de Jesús el peso de la secular tradición histórica de su patria. Galilea coincide estrechamente con los territorios que Josué había asignado a las antiguas tribus hebreas de Isacar, Zabulón, Aser y Neftalí durante la conquista de Canaán. El país había presenciado el sacrificio del profeta Elías en el monte Carmelo (1 Re 18:20-40), la muerte del rey Ajab por él anunciada en el valle de Yisreel (1 Re 22:34-35) y la muerte del justo rey Josías en Meguido (2 Re 23:29).

La cercanía y presencia de población pagana, especialmente a partir de la incorporación al imperio asirio bajo Tiglatpileser III
(734 a.C.), había hecho que la región fuera denominada Galil ha-Goyim (hebr. Región de los Gentiles: Is 8:23). La población en los tiempos de Jesús se componía de judíos principalmente en las aldeas y en el interior de la región. Las ciudades helenizadas y los dominios en el oeste estaban poblados mayoritariamente por paganos. El proceso de helenización había sido
promovido grandemente por Herodes el Grande y sus hijos, como así también por los terratenientes de las ciudades
helenizadas que habían comprado amplias zonas del campo.

Pero esta circunstancia había ido fortaleciendo la identidad nacional y religiosa de los habitantes judíos, como refirió Josefo:
"Con esta superficie tan limitada, y rodeadas como están por naciones extranjeras muy poderosas, las dos Galileas
han resistido siempre las sucesivas invasiones; porque los galileos se forman para el combate desde sus años más
jóvenes y han sido siempre numerosos. Nunca les ha faltado coraje a esos hombres ni faltó nunca allí gentes" (Guerra Judía III,3,2).

"La naturaleza de los galileos era, pues, tan volcánica como el suelo que habitaban: siempre amigos de innovaciones y por
naturaleza dispuestos a los cambios, disfrutan con las sediciones" (Josefo, Autobiografía 17). "Su fama se había hecho
célebre a causa de sus pendencias y de entre ellos surgieron los más aguerridos rebeldes contra Roma. Tal era el caso de Judas de Gamala, más conocido como Judas el Galileo. En el año 4 a.C., aprovechando la falta de gobierno a causa de la muerte de Herodes, en Séforis reunió una banda numerosa, rompió las puertas de los arsenales del rey y, distribuyendo las
armas a sus partidarios, atacó a los demás candidatos al poder" (Josefo, Guerra Judía II,56).

Más tarde, unido al fariseo Sadok había encabezado una revuelta contra los romanos a causa del censo que en el año 6 d.C.
había ordenado el emperador Augusto para la nueva provincia de Judea. En efecto, el censo tenía como fin elaborar la nómina de los contribuyentes de la nueva provincia del Imperio: Decían que el censo llevaba a un resultado concreto: implicaba el derecho a hacerlos esclavos. Por eso llamaban al pueblo a volar en apoyo de la libertad. Si se presentaba la
ocasión de vencer -aseguraban- pondrían las bases de la prosperidad; y si les privaban de los bienes que les quedaban, obtendrían el honor y la gloria de haber obrado con magnanimidad. La divinidad no podría hacer otra cosa más que colaborar en el éxito de su proyecto y actuaría ciertamente en favor de ellos, con tal que, apasionados por los grandes hechos y firmes en su resolución, no dudaran en derramar la sangre necesaria para este fin (Josefo, Antigüedades XVIII,4).

Judas fundó así un partido que se caracterizaría por el celo por la defensa de la libertad y por la aceptación de la sola soberanía divina (de ahí el nombre de zelotes): decía que era una vergüenza aceptar pagar tributo a Roma y soportar, después de Dios, a unos dueños mortales (Josefo, Guerra de los Judíos II,118). Josefo describió este movimiento llamándola la cuarta filosofía (después de los fariseos, saduceos y esenios): "Sus adeptos están en muchos puntos de acuerdo con el
pensamiento fariseo, pero sienten un amor casi invencible a la libertad, porque creen que Dios es el único dueño y
señor. Les importa poco padecer cualquier tipo de muerte, hasta el más inaudito, lo mismo que el castigo que están
dispuestos a infligir hasta a sus parientes y amigos; el único objetivo que tienen es no dar el nombre de señor a ningún ser humano" (Josefo, Antigüedades XVIII,23).

La revuelta contra Roma ciertamente fracasó, como refiere el libro de los Hechos de los Apóstoles: En los días del empadronamiento, se levantó Judas el Galileo, que arrastró al pueblo en pos de sí; también éste pereció y todos los
que le habían seguido se dispersaron (5,37). Sin embargo, el partido sobrevivió varias generaciones y los descendientes de
Judas continuaron su causa. "Entre los años 46 y 48 dos de sus hijos fueron ajusticiados por orden del gobernador romano: Los nombres de aquellos hijos eran Jacob y Simón, a quienes Alejandro condenó a ser crucificados" (Ant. XX,102). "En el
año 66 otro hijo suyo (o tal vez nieto) se proclamaría directamente como el rey Mesías para conquistar Jerusalem y rebelarse
contra el Imperio: Menahem, el hijo de Judas, aquel llamado el Galileo, tomó algunos hombres importantes con él y se retiró a Masada, donde forzó el ingreso a la armería de rey Herodes y dio armas no sólo a su propia gente, sino también a otros bandidos. Con ellos organizó una guardia y regresó en condición de rey a Jersalem. Y constituido en líder de la sedición dio órdenes de continuar con el asedio" (Guerra Judía II,433). Finalmente sería asesinado por la oposición (id. II,446).

La dinastía de los líderes zelotes proveniente de Judas el Galileo acabaría recién en el año 73 con Eleazar ben Yaír, el organizador de la célebre defensa de Masada: El era descendiente de aquel Judas que había persuadido a muchos judíos, como hemos anteriormente relatado, a no inscribirse en el censo cuando Quirino ordenó hacerlo en Judea (Guerra Judía VII,252). Josefo nos transmitió lo que habría sido su larga exhortación final al suicidio colectivo: ... "¡Muramos sin haber sido esclavos del enemigo y, como hombres libres, dejemos juntos esta vida con nuestras esposas e hijos! Esto es lo que las leyes nos ordenan, esto es lo que nuestras esposas e hijos nos suplican. Esta es la necesidad que nos viene de Dios y lo contrario es precisamente lo que los romanos desean. El temor que ellos tienen es que muera uno solo de nosotros antes de que sea tomada la ciudadela. Así, pues, apresurémonos a dejarles, en vez de la satisfacción que ellos esperan de nuestra captura, el asombro ante nuestra muerte y la admiración por nuestra valentía!" (Guerra VII, 337-388).

La infancia y juventud de Jesús transcurrió en esa Galilea formadora de hombres nada conformistas. Tal vez las peores
tempestades no hayan llegado a la pequeña Nazaret, pero sí sus espantosos ecos, como la destrucción de Séforis a sólo 4 km de distancia. En el año 4 a.C., el gobernador romano de Siria había reprimido violentamente el levantamiento de la ciudad: Varo envió una parte de su ejército a Galilea, situada cerca de Ptolemaida, y a Cayo, uno de sus amigos, como
capitán. Cayo derrotó a las tropas que enviaron contra él, tomó Seforis, la incendió y redujo a esclavitud a sus habitantes (Guerra Judía II,68). La reiteración de episodios como estos y la carga de pesados tributos habían ido llenando la región de viudas despojadas, niños huérfanos, enfermos y enloquecidos, campos abandonados y multitud de pobres.

La mayoría soportaba en silencio la pesada carga sin más consuelo que el advenimiento del poderoso Mesías davídico, que
restablecería definitivamente a Israel como Reino de Dios, poniendo fin a todas las tristezas y dolores. Jesús no pudo desconocer esta mentalidad, porque sin duda debió haber escuchado en más de una oportunidad en la sinagoga las profecías
mesiánicas leídas y explicadas durante el culto sabático: "¡Qué hermoso es el rey mesías que ha de levantarse de entre los
de la casa de Judá! Ciñe sus riñones y parte al combate contra sus enemigos y mata a reyes con príncipes. Tiñe de rojo las montañas con la sangre de sus víctimas y blanquea las colinas con la grasa de sus guerreros. Sus vestidos están empapados de sangre; se parece al que está pisando racimos" (Targúm de Jerusalem de Gn 49:11).

Tales expectativas serían, muy posiblemente, las que poseían los que se agruparon alrededor suyo, como bien lo evidencian las palabras de los decepcionados discípulos de Emaús después de su crucifixión: Nosotros esperábamos que sería él el que
iba a librar a Israel (Lc 24:21). Sería, tal vez, la esperanza de Simón al proclamar ante Jesús: Tú eres el Mesías (Mc 8:29). Sería, en fin, la tentación que tuvo que resistir Jesús a lo largo de su vida: ¡Apártate de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres (Mc 8:33).

LAS TENTACIONES DE JESÚS

Como todo hombre, Jesús debió luchar para seguir firmemente los dictámenes de su conciencia frente a otras alternativas que
no dejaban de aparecer como muy sugestivas. Los que más tarde creyeron en él no quisieron silenciar esta realidad que lo
solidarizaba con el resto de los mortales: ha sido probado en todo como nosotros, aunque él no cometió pecado (Heb
4:15). Él mismo se sometió al sufrimiento y a la tentación (Heb 2:18).

Al narrar los episodios concretos en los cuales se podría comprobar en qué momentos Jesús había experimentado la lucha
interior, el evangelio más primitivo relacionó la tentación en cierto modo con su conciencia de estar especialmente unido a Dios: Y se oyó una voz que venía de los cielos: "Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco". A continuación, el Espíritu
le empuja al desierto, y permaneció en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás (Mc 1:11-12). Mateo y
Lucas incluso llegaron a describir los diálogos de Jesús con el tentador.

Pero, teniendo en cuenta la ausencia de testigos en estas escenas, podemos preguntarnos: ¿cómo llegaron a conocer los
creyentes las confrontaciones que Jesús mantuvo con el tentador? Puesto que, como veremos luego, Jesús enseñaba por medio de comparaciones, tal vez Jesús pudo haber expuesto a sus discípulos de un modo simbólico y escenificado las alternativas que habría tenido que rechazar en su corazón para ser obediente y fiel a su vocación. La ubicación de esta experiencia por parte de los evangelistas en el momento previo al inicio del ministerio mostraría, entonces, a Jesús como auténtico enviado de Dios que cumple su voluntad expresada en la Escritura.

Mc 1:13 describió una relación pacífica entre Jesús y las bestias salvajes. Posiblemente fuera una alusión a la paz del final de los tiempos anunciada en Is 11:6-8 y repetida en la literatura apocalíptica: Los animales salvajes vendrán de los bosques y
servirán a los hombres; la culebra y el dragón saldrán de sus escondites y se dejarán conducir por niños pequeños (Apocalipsis de Baruc siríaco 73,6). Con esto indicaría no sólo que Jesús había superado la tentación, sino también que con él se abría el tiempo final. Habiendo vencido ya a Satanás, lo superaría de un modo definitivo.

En Mateo y en Lucas el cambio de escenarios hace pensar en una secuencia de situaciones sugeridas a la consideración de
Jesús; algo así como alternativas que Jesús bien podría haber seguido en la realización de su vocación recibida de Dios. En
efecto, el Mesías judío debía inaugurar una era de fecundidad asombrosa, con abundancia de vino y pan: Cuando se cumpla lo que está previsto empezará a manifestarse el Mesías. La tierra dará su fruto, diez mil por uno. Cada cepa tendrá mil sarmientos, cada sarmiento dará mil racimos, cada racimo contará mil uvas y cada uva producirá un kor (3000 litros) de vino. Y todos los que tengan hambre se alegrarán y serán cada día espectadores de prodigios. En aquel tiempo el maná guardado en reserva caerá de nuevo y comerán (de él) esos años, porque habrán llegado al fin de los tiempos (Apocalipsis Siríaco de Baruc, 29,3.5-6.8). Y, según el pensamiento de los fariseos, ningún daño sufriría el Mesías gracias a la protección de Dios: No será débil en sus días, apoyado en su Dios, porque Dios le hizo poderoso por el Espíritu Santo y sabio en el consejo inteligente con fuerza y justicia. Y la bendición del Señor está con él en la fuerza: no será débil, su esperanza está en el Señor y ¿quién puede contra él? (Salmos de Salomón 17:42-44).

Conciente de tener en sí mismo un poder recibido de Dios, Jesús podría haberlo aprovechado para remediar su necesidad o
simplemente para hacer ostentación del mismo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes... Si
eres hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para
que no tropiece tu pie en piedra alguna (Mt 4:3.6).

Sin embargo, la peor tentación era la esperanza en un dominio político como Mesías. Jesús debió rechazar con esfuerzo
esta alternativa, sugerida por sus oyentes y por sus mismos discípulos tantas veces a lo largo de su vida. Jesús comprendió bien que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder (Mt 20:25). Tal forma de autoridad no podía proceder de Dios, sino del Príncipe de este mundo (Jn 12:31), y sólo podría obtenerse mediante el abandono del Dios verdadero: Todo esto te daré si postrándote me adoras (Mt 4:9).

La redacción, en la forma hoy conservada, pudo haber sido influenciada, además, por una experiencia histórica de prueba
sufrida por los creyentes de Palestina pocos años después de la muerte de Jesús: "Como emperador, Cayo (Calígula) se
mostró de una arrogancia inaudita: exigió pasar como dios y que le llamaran dios, decapitó a su patria de los hombres más selectos y extendió su impiedad hasta Judea. En efecto, envió a Petronio con un ejército a Jerusalem para erigir estatuas suyas en el templo con la orden de que, si los judíos no las aceptaban, matasen a los que se opusieran y redujese a la esclavitud al resto de la nación" (Josefo, Guerra Judía II, 184s).

La imagen de la adoración evocaría, entonces, el ceremonial practicado en la corte de Roma. El judío Filón de Alejandría narró cómo él mismo se había visto obligado a venerar al emperador Calígula al ser recibido por éste en audiencia: Fuimos
conducidos ante él; al verlo, nos inclinamos hasta el suelo con toda reverencia y temor, y lo saludamos con el tratamiento de Sagrado Emperador. Pero su respuesta fue tan cortés y amable que desesperamos, no ya de nuestra causa sino de nuestra vida. Porque con una sonrisa irónica observó: "¡Conque vosotros sois los impíos que no creen en mi condición divina, cuando todos los demás la reconocen, y creéis en el Dios innombrable! (Delegación ante Cayo 352s). También parece una evocación del emperador blasfemo la oferta que Satanás hacía a Jesús: Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregada, y se la doy a quien quiero (Lc 4:6). "Como dueño del mundo Calígula entregaba el poder a quien él quería, tal como lo había hecho con su amigo de niñez, Herodes Agripa, a quien liberó de la prisión tras la muerte de Tiberio: Cayo puso una diadema sobre su cabeza, y lo nombró rey de la tetrarquía de Filipo. También le dio la tetrarquía de Lisanias, y cambió su cadena de hierro por una de oro de igual peso" (Josefo, Antig. XVIII,237).

En conclusión, según el relato evangélico de las tentaciones, Jesús habría enseñado con su propia conducta que nada en el
mundo -promesas de alimento, seguridad o poder- debería desviar a los creyentes de la confesión de fe en el Dios único y
verdadero: Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto (Mt 4:10).

LA MADRE Y LOS HERMANOS DE JESÚS.

El evangelio de Marcos mencionó por primera vez los nombres de los familiares de Jesús con ocasión de la visita de éste a su
pueblo natal, tiempo después de comenzada su actividad: ¿No es éste el artesano, el hijo de María y hermano de Jacobo,
Jose, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros? (Mc 6:3). Antes de este relato había mencionado
otro episodio en el cual los suyos fueron a hacerse cargo de él, pues decían: "Está fuera de sí" (3:20). El evangelio de
Juan confirmaría más tarde este dato: Ni siquiera sus hermanos creían en él (7:5).

Sin embargo, sus familiares también fueron mencionados como miembros de la primera comunidad formada después de la
muerte de Jesús: Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de
María, la madre de Jesús, y de sus hermanos (Hech 1:14). Uno de sus hermanos daría testimonio de haber visto a Jesús
resucitado: Luego se apareció a Jacob; más tarde a todos los apóstoles (1Co 15:7). El evangelio de los Hebreos
relataba dicha aparición: Él tomó pan y lo bendijo y lo partió y lo dio a Jacobo el Justo, y le dijo: Hermano mío, come tu
pan, pues el Hijo del hombre se ha levantado de entre los que duermen (fragm. 7). Según este texto Jacobo había
prometido no comer ni beber, pues Jesús había dicho durante la última cena: desde ahora no beberé de este producto de la
vid hasta el día aquel en que lo beba con vosotros, nuevo, en el Reino de mi Padre (Mt 26:29).

Jacob llegaría a ser un importante dirigente de la comunidad cristiana de Jerusalem, según el testimonio de Pablo: Subí a
Jerusalem para conocer a Cefas y permanecí quince días en su compañía. Y no ví a ningún otro apóstol, fuera de Jacobo, el hermano del Señor (Gal 1:18-19). El mismo Pablo admitía que también Jacobo, junto a Pedro y a Juan, eran considerados como columnas de la Iglesia (Gal 2:9). El evangelio de Tomás lo señaló como aquel que habría recibido de Jesús la primacía sobre los demás: Los discípulos dijeron a Jesús: Sabemos que nos vas a dejar; ¿quién será el más grande entre nosotros? Jesús les dijo: En el sitio adonde os dirijáis, iréis hacia Santiago el justo, para quien han sido hechos el cielo y la tierra (logion 12).

De otro de los hermanos de Jesús hizo mención Hegesipo en un testimonio recogido por Eusebio de Cesarea: De la familia
del Señor vivían todavía los nietos de Judas, llamado hermano suyo según la carne, a los cuales delataron por ser de la familia de David. El evocato los condujo a presencia del césar Domiciano, porque éste, al igual que Herodes, temía la venida del Mesías (Historia Eclesiástica III,30,1).

Es un dato de importancia que todos los hermanos de Jesús llevaran nombres de los grandes patriarcas de Israel: Jacobo (Jacob), Judá, Simeón, José. Él mismo se llamaba como el sucesor de Moisés: Josué, y su madre tenía el nombre de la hermana del héroe del Éxodo: Miriam. Según se puede observar en las Escrituras, no fue común usar los nombres de los próceres bíblicos hasta la rebelión de los macabeos (175-163 a.C.). Por entonces, muchos judíos de Palestina -especialmente en las áreas rurales- habían reaccionado ante la persecución helenista siria con un resurgimiento del sentimiento religioso nacional. Es posible que desde entonces se hubiera hecho cada vez más común la costumbre de dar a los hijos los nombre de los grandes héroes del pasado. Esta costumbre debió afectar sensiblemente a los galileos, entre quienes el judaísmo tuvo que vivir durante siglos junto a una fuerte influencia pagana. Por eso es muy probable que el hecho de que toda la familia de Jesús tuviera nombres patriarcales indique su participación en ese renacimiento de la identidad nacional y religiosa judía.

Dentro de esta misma perspectiva, puede pensarse también en una cierta afinidad con el fariseísmo. De hecho, los primitivos
testimonios cristianos hacen pensar que el más conocido de los hermanos de Jesús haya sido fariseo, o por lo menos haya
gozado de la simpatía de ellos. En efecto, Pablo identificaría a los creyentes partidarios de la circuncisión como los del grupo
de Jacob (Gal 2:12), los mismos que en el libro de los Hechos son señalados como los de la secta de los fariseos que habían abrazado la fe (15:5). Son los mismos que le advertirán a Pablo que ellos no son pocos: miles y miles de judíos han abrazado la fe, y todos son celosos partidarios de la Ley (21:20).

También la noticia que Josefo proporcionó sobre su martirio estaría confirmando que Jacobo llegó a gozar de gran prestigio
entre los fariseos, ya que éstos reaccionaron contra los saduceos que le dieron muerte: "El sumo sacerdote Anás convocó a los jueces del sanedrín y trajo ante ellos al hermano de Jesús llamado Cristo -su nombre era Jacob- y a algunos otros. Los acusó de haber violado la ley y los entregó para que los lapidaran. Todos los habitantes de la ciudad que eran considerados como los más equitativos y estrictos cumplidores de las leyes se indignaron por ello y enviaron secretamente a pedir al rey que no dejara obrar de esta forma a Anás; en efecto, decían, no ha actuado correctamente en esta primera circunstancia. Algunos de ellos salieron incluso al encuentro del gobernador Albino que venía de Alejandría y le informaron de que Anás no tenía derecho a convocar el sanedrín sin su permiso. Convencido por estas palabras, Albino escribió enfadado a Anás amenazando con castigarle" (Antig. XX,200-203).

Las características generales de los fariseos cuadran perfectamente con la imagen de Jacobo que nos fue transmitida, y hasta con la del mismo Jesús. Los fariseos habían surgido de entre el laicado popular y eran el partido del pueblo. No eran por origen ni sacerdotes ni hombres ricos. Eran, más bien pequeños comerciantes, artesanos y campesinos que vivían de su trabajo. Los maestros de la Ley, en este sentido, no dejaban de insistir en la necesidad de aprender un trabajo manual: Quien no le enseñe a su hijo un oficio manual, le está enseñando a robar (Talmud de Babilonia, Quiddushim 30b). En la época de Jesús la mayoría de los doctores de la Ley ejercían una profesión. Por ejemplo, sabemos que en Corinto el fariseo Pablo conoció a un matrimonio judío y como era del mismo oficio, se quedó a vivir y a trabajar con ellos. El oficio de ellos era fabricar tiendas (Hech 18:3).

Los fariseos gozaban del favor popular: "Tenían conquistado crédito ante el pueblo y todas las cosas divinas, las oraciones y las ofrendas de sacrificios se cumplían según su interpretación. Las ciudades habían rendido homenaje a tantas virtudes, aplicándose a lo hay de más perfecto en ellos tanto en la práctica como en la doctrina" (Josefo, Antigüedades XVIII, 14). Según los evangelios la gente los saludaba en las plazas y llamaba respetuosamente Rabbí a los más instruidos de entre ellos (Mt 23,7). Ése habría sido también el trato recibido por Jesús: Nicodemo fue donde Jesús de noche y le dijo: "Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro" (Jn 3:2).

Si la imagen que nos presentan los evangelios es tan negativa, esto se debe a las controversias que surgieron más tarde entre los fariseos y los cristianos, prácticamente ya separados de la sinagoga. Sin embargo consta también en los evangelios cierta
relación de amistad de Jesús con algunos fariseos, ya que era invitado a comer en sus casas (Lc 7:36; 11:37; 14:1) o era
visitado por alguno de ellos, como en el caso de Nicodemo (Jn 3:1).

EL PADRE Y EL LINAJE DE JESÚS

En el pasaje de Marcos que mencionaba a la familia de Jesús en Nazaret no se decía nada acerca del padre. Allí Jesús era
presentado como el artesano, el hijo de María (6:3). Esto suscitó la pregunta de por qué los aldeanos se habrían referido a
Jesús como hijo de María (ben Miryam), siendo que la costumbre judía era llamar a los hijos por el nombre del padre. Los
intentos de respuesta han sido muy variados:

1- Podría tratarse de una afirmación implícita de la concepción virginal de Jesús. Sin embargo, la concepción virginal de Jesús
no es mencionada nunca por el evangelio de Marcos, que carece de un relato de su infancia y que no muestra la menor huella
de tal creencia. Los relatos sobre un nacimiento sobrenatural de Jesús aparecen recién en los evangelios de Mateo y Lucas, y
constituyen un desarrollo posterior a Marcos.

2- Podría tratarse de una insinuación de los aldeanos de Nazaret respecto a la filiación ilegítima de Jesús. Pero esta interpretación encuentra apoyo sólo en noticias tardías. Así, el pagano Celso se hacía eco (alrededor del año 178) de una
tradición judía sobre el nacimiento de Jesús: había salido de una aldea de Judea y nacido de una mujer del país, una pobre costurera... la madre de Jesús fue repudiada por el artesano que la había pedido en matrimonio, por haber sido convicta de adulterio y haber quedado embarazada por obra de un soldado llamado Panthera... echada por su marido, vagabundeando indecorosamente, dio a luz a Jesús en secreto; éste se vio obligado por la pobreza a ir a servir a Egipto, donde adquirió la experiencia de ciertos poderes mágicos de los que se ufanan los egipcios; volvió de allí, lleno de orgullo por esos poderes y, gracias a ellos, se proclamó Dios (cf. Orígenes, Contra Celso I,28.32).

Este relato de Celso manifiesta una clara dependencia respecto al evangelio de Mateo, donde también se habla de la angustia del artesano, de la huída a Egipto y de los magos. Por lo tanto, lo más probable es que el relato de Celso no fuera otra cosa que una parodia judía del relato cristiano de la concepción virginal: a través de un juego de palabras el Jesús hijo de la Virgen (gr. hyíos toy parthenos) habría sido transformado en hijo de Panthera (hebr. ben Panthera). Al respecto, el erudito judío J. Klausner afirma: En boca de los judíos y paganos que se oponían al cristianismo, las historias primitivas pasaron a ser motivos de ridículo: las nobles cualidades que los discípulos encontraban en Jesús eran interpretadas como defectos, y los milagros que se le atribuían, como prodigios horribles e indecentes (Jesús de Nazaret, p.19).

* La respuesta más sencilla y satisfactoria sobre el silencio respecto al padre de Jesús sería que éste ya no vivía cuando Jesús
visitó Nazaret como profeta. Los habitantes de la aldea simplemente hicieron referencia a los parientes de Jesús que aún vivían entre ellos, para recordar lo ordinario de su origen frente a todo lo extraordinario que él manifestaba en sus dichos y acciones: "¿De dónde le viene ésto? Y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos?
(Mc 6:2).

A pesar del silencio de Mc 6:3, Mateo y Lucas sí dejaron consignado el nombre del padre de Jesús: Su madre, María,
estaba desposada con José (Mt 1:18). Tenía Jesús, al comenzar, unos treinta años y era, según se creía, hijo de José (Lc 3:23).

De la versión que transmitió Mateo respecto a la visita a Nazaret se desprende que el oficio de su padre sería el mismo, y de él seguramente lo habría aprendido Jesús: ¿No es éste el hijo del artesano (tekton)? (13:55). Puesto que el oficio de tekton
abarcaba el trabajo de la madera y también de la piedra, tal vez José fuera uno de los tantos artesanos empleados en la
reconstrucción de Séforis, destruida en el 4 a.C.

La mención en los evangelios del artesano José y del artesano Jesús hacen recordar una historia narrada en el Talmud. Un
hombre había llegado a un pueblo buscando a alguien que pudiera resolverle un problema. Al preguntar si allí vivía algún rabbí, le respondieron que no. Entonces preguntó: Hay un artesano entre ustedes, el hijo de un artesano que pueda ofrecerme
una solución? (Abbodá Zará 3b). Esto parecería indicar que el artesano en un caserío como Nazaret era la persona mejor
calificada para las cuestiones relacionadas con la interpretación de la Ley. La posibilidad de que José y Jesús estuviesen
capacitados para ese tipo de consultas bien podría compaginarse bien con la caracterización de justos que recibieron tanto el
padre como uno de los hermanos de Jesús: José (Mt 1,19) y Jacob (cf. Antig. XX,200-203; Eusebio, Hist. Ecles.
II,23,4-5.9-10).

Los evangelios relatan una cierta proclamación mesiánica durante la última pascua de Jesús: La gente que iba delante y
detrás de él gritaba: "¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las
alturas!" Y al entrar él en Jerusalem, toda la ciudad se conmovió. "¿Quién es éste?" decían. Y la gente decía:
"Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea" (Mt 21:9-11). La pregunta denota el desconocimiento de la identidad
de Jesús por parte de los habitantes de Jerusalem, siendo sólo los acompañantes de Jesús quienes lo reconocen como heredero de David: Cerca ya de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, llenos de alegría, se
pusieron alabar a Dios a grandes voces, por todos los milagros que habían visto (Lc 19:37). Aunque en el grupo de los
peregrinos algunos juzgaron como imprudente tal aclamación: Algunos de los fariseos, que estaban entre la gente, le
dijeron: "Maestro, reprende a tus discípulos" (Lc 19:39). Tal reconocimiento de los discípulos ¿está significando que la
familia de Jesús se atribuía la descendencia davídica o se trataba simplemente de un postulado mesiánico?

Parece bastante probable que el origen de Jesús fuera verdaderamente davídico. En efecto, Pablo se había encontrado en
Jerusalem con el hermano del Señor, cuando subió para conocer a Pedro (Gal 1:19). Por tanto, la afirmación tradicional de
que Jesús había nacido del linaje de David según la carne (Ro 1:3) Pablo habría podido confirmarla personalmente a
través de una fuente directa. Por otro lado, sería un poco absurdo que los parientes de Jesús hubieran afirmado una falsa
descendencia davídica, considerada por el emperador Domiciano como sospechosa de pretención mesiánica (cf. pág. 16).

Sin embargo, los adversarios de Jesús le objetaban que era imposible que él fuese el Mesías, puesto que, como ellos
insinuaban, en Jesús no se cumplían ninguna de las dos condiciones anunciadas por las profecías: "¿Acaso va a venir de
Galilea el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá de la descendencia de David y de Betlehem, el pueblo de donde era David? (Jn 7:41-42). Si afirmamos que Jesús nació verdaderamente en Betlehem, debemos admitir que este dato era ignorado por muchos de sus contemporáneos o que la familia lo negaba expresamente. A la vez, esta negación sería totalmente comprensible mientras reinaran otras dinastías en Israel y, sobre todo, durante la rebelión contra Roma: admitir
la pertenencia a un linaje real habría significado un grave peligro.

Por lo demás, aunque divergentes entre sí, la presentación de la genealogía de Jesús tanto en el evangelio de Mateo como en el de Lucas estaría mostrando una conciencia davídica en la familia de Jesús. A favor de esta afirmación encontramos el
testimonio de Julio el Africano en el siglo III: En realidad, unos pocos, cuidadosos, que tenían para sí registros privados
o que se acordaban de los nombres o los habían copiado, se gloriaban de tener a salvo la memoria de su nobleza.
Ocurrió que de éstos eran los que mencionamos antes, llamados despósynoi (del gr. despotes= jefe o señor) por causa
de su parentesco con la familia del Salvador y que, desde las aldeas judías de Nazaret y Kohaba, visitaron el resto
del país y explicaron la precedente genealogía (Eusebio, Hist. Ecles. I,7,14).

El hecho de que otros personajes no davídicos hayan sido proclamados mesías sin dificultad demuestra que la familia de Jesús no tenía necesidad de inventar su descendencia de David para justificar el mesianismo de Jesús. Rabbí Aquiba llegaría a
proclamar a Bar Kokhbá (= hijo de la Estrella; cf. Nm 24,17) como Mesías, sin que fuera del linaje de David, y como
Mesías éste fue seguido por una gran multitud en la rebelión contra Roma del año 132 d.C.

Resumiendo todo lo dicho hasta ahora: no sólo la convivencia con el Bautista, sino también todo el ambiente geográfico y
cultural galileo, la constitución de su familia y la creencia de que el Mesías debía proceder del linaje de David pudieron haber
influido en el entorno de Jesús y en la formación de su carisma.

Adam Smith, G; geografía histórica de la Tierra Santa, Valencia, 1985; Bagatti, B., The Church from the Circumcision. History and Archaelogy of the Judaeo-Christians, Jerusalem, 1984; Bornkamm, G., Jesús de Nazaret, Salamanca, 1996; Flavio Josefo. Un testigo judío de la Palestina del tiempo de los apóstoles, Estella, 1982; Jesús de Nazaret, Barcelona, 1991; Kutzmann, R.- Dubois, J-D; Schürer, E.-Vermes, G., Historia del pueblo judío en tiempos de Jesús, Madrid, 1985; Theissen, G., Colorido local y contexto histórico en los evangelios, Salamanca, 1997.

LA OFRENDA DEL SACRIFICIO DE ALABANZA

LA OFRENDA DEL SACRIFICIO DE ALABANZA




A) INTRODUCCIÓN.


"Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de
alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan Su nombre" (He 13:15).

Hay una diferencia clara entre alabar a Dios y ofrecerle sacrificio de
alabanza. Para un hijo de Dios que está en buenas relaciones con el Padre,
la alabanza es algo que usualmente fluye fácilmente. Tenemos tantas
razones para alabar a Dios que cuando pensamos en El, debería surgir un
fluir espontáneo de alabanza en nuestros corazones. Nuestra oración implica
generalmente la acción de gracias también, y servimos a Dios con alabanza
por todas las bendiciones y beneficios que ha traído sobre nuestras vidas.

El "sacrificio y alabanza" es diferente en cierta forma. Generalmente no
fluye fácil y espontáneamente. No es la alabanza que ofrecemos porque todo
nos va bien, somos felices y bendecidos. El sacrificio de alabanza es algo
que ofrecemos a Dios cuando no nos sentimos con deseos de alabarle.

Todo parece irnos mal. Nuestro mundo al parecer se está cayendo en pedazos.
En esta circunstancias, alabamos a Dios, no por nuestras circunstancias,
sino a pesar de ellas. Nuestra alabanza no asciende porque nos sentimos muy
bien y queremos dar expresión a nuestros buenos sentimientos. En tal
situación, comenzamos a alabar a Dios por fe. Le estamos alabando en
obediencia por ser quien es y no particularmente por lo que ha hecho. Esta
clase de alabanza no surge con facilidad. No es algo sencillo, más a gran
precio. No obstante, produce un deleite especial en el corazón del Padre.
Es por tal razón que El se complace tanto en el sacrificio de alabanza.

1) Esta Es una Alabanza Continua. David aprendió su secreto por sí mismo.
El manifestó en el Salmo 34:1: "Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su
alabanza estará de continuo en mi boca".

No se trata de una alabanza espasmódica y errática.
No es la alabanza de cuando las cosas "van bien".
No es una alabanza fácil y barata (que no cuesta nada).
No es una alabanza sentimental.
No es superficial y vacía.
Es consistente. Se ofrece a Dios continuamente.
En los buenos tiempos y en los malos tiempos.
Cuando todo va bien y cuando nada parece ir correctamente.
En aquellas ocasione en que el "Señor da".
Y en aquellas ocasiones en que el Señor quita".
Para entonces nos esforzamos en decir: "Sea el nombre de Jehová bendito"
(Job 1:21).
Es alabar a Dios cuando un hijo pequeño muere y no sabemos por qué.
Es alabar al Señor cuando hay enfermedad y el doctor dice que no hay
esperanzas.
Es alabar a Dios cuando se pierde el trabajo.
Es alabar a Dios cuando se está a varias millas de cualquier parte, sin
abrigo, y con el coche averiado.
Es especialmente cuando parece que el cielo es de bronce.
Dios parece estar a millas de distancia. Las oraciones no parecen ser oídas
y mucho menos contestadas.

Cuando no se puede pensar en nada por lo que se desee alabar a Dios, pero le
alaba a pesar de todo. Ese es el sacrificio de alabanza.

Es la alabanza que se ofrece a Dios cuando realmente cuesta hacerlo. Los
sentimientos naturales se resisten a ello. Los amigos le desaniman. El
corazón se siente cargado y sin esperanza de ninguna clase. El diablo le
dice: "¿Qué razón tienes para alabar a Dios? No se puede esperar que nadie
alabe a Dios en tales circunstancias. Por supuesto que Dios no esperaría
tal cosa de su parte. Sería fanatismo".

No obstante, usted sabe en lo más profundo de su ser que Dios es digno de
ser alabado. Está consciente de que aún está sentado sobre Su trono.

Todavía es el Todopoderoso, el Dios de todo el universo.
No ha cambiado de ninguna manera. Es el mismo ayer, hoy y por siempre.
¡Alabado sea Su maravilloso nombre!.

2) Es una Alabanza que se Puede Escuchar. Es el fruto de nuestros labios
expresando palabras de adoración. Estos ayudan a verbalizar nuestros
pensamientos.

Por lo tanto, el sacrificio de alabanza es algo que nosotros decimos.
Algo que expresamos
Satanás puede escucharlo.
La gente puede oírlo.
Y más importante todavía, Dios puede oírlo.
Fue un sacrificio de alabanza lo que Pablo y Silas ofrecieron a Dios a
medianoche, cuando estaban encadenados en la mazmorra más segura de la
cárcel.
Les habían echado en prisión por hablar cerca de Jesús. No eran criminales,
ni habían cometido ninguna clase de crimen serio. Estaban esparciendo las
buenas nuevas del Reino de Dios, y por esa razón los pusieron en prisión.
Les dieron muchos azotes. Sus espaldas estaban abiertas y sangrantes.
Estaban destrozados. Sus heridas eran una lástima. Cada uno de los
nervios de su cuerpo se quejaba de horrible dolor. Les dolía cada pulgada
de la espina dorsal. Sus manos y pies estaban encadenados al cep. No
podían acomodarse para descansar, aunque lo intentaron.

Ya era medianoche, tiempo en que el espíritu humano está en su estado más
decaído; cuando sus espíritus estarían en la depresión y desesperación más
intensas. Es probable que nunca se hubieran sentido con menos deseos de
alabar al Señor como en esa ocasión.

Pero a medianoche empezaron a cantar alabanzas a Dios. Abrieron sus bocas y
entonaron cantos de alabanzas a Jesús. ¡Cuánto debe haber esto agradado el
corazón del Maestro! Allí estaban dos siervos Suyos, sufriendo ignominia,
dolor y desesperación por causa de Su nombre. Languideciendo en prisión
porque habían hecho lo que el Señor les había dicho que hicieran.
¿Maldecirían a Dios? ¿Le negarían? ¿Acaso dirían: en qué estábamos
pensando para que nos dejaras caer en este lío?" ¿Le culparían diciendo:
"no estaríamos en problemas sino fuera por Dios? ¡No! ¡Un millón de veces
no! Por el contrario, comenzaron a cantarle alabanzas:

A medianoche
En la hora más obscura
Cuando todo parece tenebroso y desalentador.
Repentinamente, los cimientos de la prisión empezaron a temblar. Su
cadenas se soltaron.

Me imagino que cuando el Señor les escuchó cantar alabanzas a la medianoche,
se sintió tan emocionado que se les unió en sus aclamaciones de "Aleluya",
tal vez tan alto que los muros de la prisión comenzaron a temblar.

Aquellos hombres estaban ofreciendo sacrificio de alabanza. Loaban a Dios
a pesar de toda adversidad. Estaban al límite de sus circunstancias y
gritaban de todas formas: "¡Gloria a Dios!".

Hay santos de Dios por todo el mundo que todavía ofrecen esta misma clase de
sacrificio. Desde celdas carcelarias en muchas partes de esta tierra,
donde los santos de Dios sufren por el testimonio de Jesús, le ofrecen
sacrificios de alabanza.

3) Esto Sólo Puede Hacerse a Través de Jesús. "Por tanto, a través de él
ofrezcamos...". Solamente Jesús puede hacer posible esta clases de
ofrenda. Por esto Cristo es tan maravillosamente glorificado en esta
situación. El Padre conoce muy bien que nadie puede ofrecer alabanzas y
acción de gracias desde una situación tal, a menos que reciba ayuda de
Consolador. Así que, Dios ve la grandeza de Su Hijo en esta ofrenda. Es
la gracia de Su Hijo la que ha realizado el milagro. Ahí vemos a una
persona que podría haber maldecido a Dios en esa circunstancia, pero que
dado el triunfo de Su gracia divina en su vida, está magnificándole y
expresándole las gracias. En otras palabras, es igual que si la estuviera
diciendo: "Amado Dios, no puedo entender por qué sucede esto, pero de toda
maneras te alabo. No puedo entender por qué tiene que pasarnos esto a mí y
a mi familia. No puedo discernir la razón o adivinar el propósito, pero a
pesar de todo, yo te alabo". Cada vez que se ofrece un sacrificio de
alabanza, ¡Jesucristo es glorificado!

4) Es Dar Gracias a Su Nombre. Dios quiere llevarnos al lugar donde podamos
sinceramente "dar gracias siempre por todas las cosas a Dios el Padre".
Efesios 5:20. Observe que no se trata de dar gracia al Padre por todas las
cosas. Eso no es demasiado difícil. Primero, Dios nos enseña a darle
gracias en todas las cosas. Podemos hacer esto sólo cuando creemos realmente
en Su soberanía. Cuando verdaderamente "...sabemos que todas las cosas
ayudan para bien a aquellos que aman a Dios, a aquellos llamados según Su
propósito" (Ro.8:28).

B) COMO OFRECER SACRIFICIO DE ALABANZA

1) Decidirse previamente a alabar a Dios en todo momento y en toda
situación.

2) Empezar a hacerlo ya. Alábale en todo y cada uno de los días. Pase lo
que pase ese día, alabe a Dios en él, por él y a través de él. Adquiera el
buen hábito de alabar a Dios continuamente.

3) Si surgen problemas en el camino. o se encuentra en dificultades,
determínese a alabar al Señor, David dijo: "Me glorificaré en quien me
ofrezca alabanza y le mostraré la salvación de Dios" (Sal 50:23).
Determínese alabar a Dios en cualquier situación a pesar de cuán difícil sea
y Dios dispondrá una puerta de liberación para usted.

4) Empezar y Hacerlo por Fe. Pronuncie palabra de alabanza. Dé gracias a
Dios de manera audible a través de la fe, aunque usted no pueda comprender
por qué está dando gracias. Empiece a alabarle por haberle provisto una
puerta de liberación. Todavía no puede ver ese camino. No sabe cómo la
liberará, pero a pesar de todo, le da gracias y le alaba de igual manera.
Usted ya se encuentra en el camino de la victoria.

5) Una vez que haya empezado, hay que continuar alabando. Haga que sus
alabanzas asciendan más y más. Deje que el Espíritu de alabanza le posea.
Dé aclamaciones de alabanzas a Dios. Cántele. Dance delante de El.
Glorifíquele y engrandezca Su nombre. El abrirá un camino de salvación
para su vida.

COMPLEMENTOS DE LA FORMACIÓN VOCAL Y AUDITIVA.

COMPLEMENTOS DE LA FORMACIÓN VOCAL Y AUDITIVA.


Ejercicios de relajación:
La relajación es la técnica más adecuada para combatir el estrés. Nos hace tomar conciencia del propio cuerpo y a veces es una sensación relajante el saber que se tienen dedos en los pies. Los ejercicios moderan presión sanguínea y el ritmo cardiaco, eliminan los estados de tensión muscular. Provocan un estado físico y anímico equilibrado y confortable. Hay distintas técnicas de relajación, según el objetivo concreto que se persiga, pero siempre se pone el énfasis en dos objetivos:
- Respiración correcta para un buen aporte de oxígeno.
- Disminución de la tensión muscular acumulada.
Estos ejercicios consisten básicamente en provocar una tensión en determinadas partes del cuerpo, seguida de una distensión, que es la que provoca la relajación. Tratándose de la voz, hay que tener en cuenta el estado psíquico que condiciona esa voz, y por otro lado el estado de las zonas musculares que intervienen directa o indirectamente en ella. La voz, ya sea cantada o hablada es un gesto de todo el cuerpo. Existen algunas zonas donde se acumula la tensión de manera inconsciente (pies, pelvis y columna vertebral). Mientras estamos cantando se producen en el cuerpo multitud de movimientos musculares. La voz se resentirá si la postura corporal impide que esos músculos se muevan libremente. Todo el cuerpo interviene en el canto, pero de manera muy directa interviene la parte que va desde la parte inferior de la columna vertebral a la cabeza. En este tramo hay tres curvas, y si nos apoyamos en una pared, quedan huecos vacíos. Estas curvas han de estirarse de tal manera que el cuerpo quede erguido. Para acostumbrarnos a tomar la postura correcta, podemos seguir los siguientes pasos:
- Posición de partida: De pie, de espaldas a la pared, pies firmemente anclados en el suelo. El peso del cuerpo descarga en los dos pies por igual, con los talones separados unos diez centímetros y los pies abiertos ligeramente en forma de V.
- Estirar la curva inferior ajustando las caderas contra la pared.
- Estirar la curva superior, metiendo la barbilla y deslizando cuello y espalda hacia la pared.
- La curva central se ha estirado al aproximar a la pared las otras dos. En esta posición, separarse unos centímetros de la pared y sentir la sensación de caminar erguidos.
Músculos que intervienen en la formación de la voz.
- Diafragma como aporte de energía (motor).
- Laringe y cuerdas vocales. Movimiento del cuello.
- Lengua. Aunque es un estorbo, canaliza el aire.
- Labios, que configuran la resonancia.
- Mandíbula inferior, que con su movilidad modifica el espacio de la cavidad bucal.
- Nariz con buena ventilación.
- Rostro relajado y expresivo.
EJERCICIOS DE RELAJACIÓN.
1) Tensar - destensar.
Posición de partida: Sentados, columna derecha y brazos caídos.
Tensar de manera progresiva los puños, antebrazos, brazos, hombros y cuello. Elevar los hombros con gran tensión. Destensar los músculos al mismo tiempo, a la vez que descendemos los hombros.
Ejercicios de cuello:
1) P de partida: De pie con el tronco recto y manos juntas detrás del cuerpo.
Dejar caer la cabeza hacia delante, sin inclinar el tronco ni forzar la inclinación (20 veces). Dejar caer la cabeza hacia atrás por su propio peso con la mandíbula relajada.
2) P de partida: De pie.
Girar la cara hacia el hombro izquierdo y regreso al frente. Idem con lado derecho. Cuidar de mirar siempre al frente. Repetir una 20 veces.
3) P de partida: De pie.
Inclinación de cabeza hacia el hombro izquierdo (la oreja tiende a tocar el hombro). Regreso a la vertical. Idem hacia el hombro derecho (20 veces).
4) P de partida: De pie.
Tronco y cabeza derechas. Dejar caer la cabeza hacia delante. Iniciar un movimiento de rotación izquierda - derecha hasta el punto de partida. Repetir la rotación en sentido contrario.
Este ejercicio hay que iniciarlo por tramos, ya que es violento, hasta conseguir el giro completo. No forzar la postura.
Ejercicios de hombros:
1) P de partida: Sentados, tronco derecho y brazos caídos.
Mover hombros arriba y abajo los dos a la vez. Cabeza al frente. Mover hombro izquierdo arriba y abajo y luego el derecho. Mover derecho e izquierdo alternativamente.
2) P de partida: Sentados, tronco derecho y manos encima de los hombros.
Efectuar giros rotatorios de codos hacia delante y luego hacia atrás.
3) P de partida: De pie, tronco derecho y brazos caídos.
Rotar los hombros hacia delante y atrás.
5) P de partida: De pie con las manos en la nuca.
Llevar los codos hacia delante hasta quedar paralelos. Llevarlos hacia atrás hasta quedar en cruz.
Ejercicios de tronco:
1) P de partida: Sentados, hombros derechos y brazos caídos.
Inclinar el tronco hacia delante, hasta tocar el suelo con los dedos mientras expulsamos el aire. Levantarse lentamente e inspirar.
2) P de partida: Sentados en el suelo, piernas juntas, tronco erguido, brazos verticales paralelos, palmas hacia adentro.
Girar el tronco a izquierda hasta donde sea posible sin curvar. Regreso al centro. Girar tronco a la derecha y regreso (20 veces).
RESPIRACIÓN.
No se puede ser buen cantante, orador o instrumentista de viento si no se posee un buen control de la respiración. El estudio de la respiración es la base de la técnica vocal. La respiración pretende los siguientes objetivos:
- Todo el aire inspirado debe transformarse en sonido.
- Si se emite demasiado aire para un sonido, la voz resulta apagada.
- El aire inspirado debe afluir lentamente en columna desde la caja torácica a los resonadores.
- La inspiración debe realizarse siempre que sea posible por la nariz, ya que en ella el aire se filtra y se calienta. Esto es importante si se canta en lugares fríos o contaminados.
Para iniciar la técnica hemos de tratar de amplificar la respiración natural y desarrollarla. Es una respiración profunda que llena completamente los pulmones, a base de hacer descender el diafragma y dilatar los espacios intercostales.
Los tres tiempos de una respiración completa.
1) Inspiración: Amplia, profunda, silenciosa y breve. Como aspirar el perfume de una flor.
2) Suspensión y bloqueo: Las costillas están separadas y se tiene la sensación de descansar sobre ellas.
3) Espiración: Para la música es el momento más importante. Emisión del aire controlada, lenta y dócil. Los músculos presionan hacia abajo.
EJERCICIOS:
1) Gimnasia respiratoria:
A) P de partida: De pie, tronco erguido, pies en forma de V y brazos caídos.
- Inspirando, levantar lentamente los brazos en cruz hasta la horizontal.
- Bloqueo y girar palmas hacia arriba.
- Continúo la inspiración, levantando los brazos hasta tocarlos por encima de la cabeza(pulmones llenos).
- Espirando, bajar los brazos hasta la posición de cruz. Bloqueo y girar palmas abajo.
- Bajar los brazos hasta la posición departida.
B) P de partida: La misma que la anterior. Brazos caídos por delante del tronco con las manos entrelazadas.
- Espirar el aire de los pulmones.
- Inspirando mientras se van levantando las manos por delante, sin separarlas, hasta tenerlas por encima de la cabeza lo más alto que se pueda.
- Desde esta posición, girar las palmas hacia el techo sin soltarlas. Intento de tocar el techo. Fin de la inspiración.
- Bloqueo.
- Espirando, soltar las manos y bajarlas hasta la posición de brazos en cruz.
- Bloqueo.
- Continuar espirando hasta la posición de partida.
C) Los mismos pasos que el anterior hasta el bloqueo.
- A partir de aquí, soltar las manos, dejar caer bruscamente el tronco y los brazos mientras se suelta aire.
- Sentir que el torso cuelga de las caderas y la cabeza del tronco.
- Pausa en vacío.
- Levantarse lentamente inspirando, para evitar mareos.
D) P de partida: De pie, piernas moderadamente separadas. Brazos relajados a lo largo del cuerpo.
- Eliminar con fuerza el aire con movimientos de contracción. Iniciar la inspiración junto con el movimiento del brazo derecho, que se eleva describiendo un semicírculo por encima de la cabeza. El torso sigue ese movimiento hasta el tope impuesto por la cadera.
- Bloqueo.
- Espiración volviendo lentamente a la posición de partida.
- Repetir con el lado izquierdo.
2) Ejercicios para localizar y sentir la respiración diafragmática.
Antes de iniciar estos ejercicios se deben de vaciar los pulmones con una espiración brusca inicial.
A) P de partida: De pie, brazos caídos a lo largo del cuerpo.
- Inspiración lenta y continua, contando mentalmente 1, 2, 3, 4 a intervalos de 1 segundo (con los pulmones llenos y cuidando de que los hombros permanezcan inmóviles).
- Bloqueo (1 tiempo).
- Espiración lenta y continua contando como antes, expulsando el aire entre los dientes.
- Bloqueo.
- Repetición del ejercicio sin interrupción 5 veces.
Variante: Repetir el mismo ejercicio aumentando los tiempos de inspiración y espiración. Bloqueo siempre a 1 tiempo. Vamos a intentar conseguir una respiración diafragmática realizada inconscientemente.
Variante: El mismo ejercicio anterior reduciendo los tiempos de inspiración a 3, 2 y 1, y prolongando la espiración a 7, 8, 9 y 10. El objetivo final es que la inspiración sea breve y la espiración larga.
3) Ejercicios para el control de la respiración.
Una vez automatizado el movimiento respiratorio, debemos perfeccionar la espiración, que es el momento más importante.
1º)Inspiración lenta.
2º)Bloqueo.
3º)Espiración: sssss... Muy suave, regular, uniforme y sin rupturas, sin aumentos o disminuciones de volumen.
Inspiración: Todo el aire posible y colocar los labios en posición de producir un soplo afilado y muy fino.
Espiración: Soplar sobre la llama de una vela a unos 15 o 20 centímetros de distancia. La llama se inclina, varía de tamaño, pero no se debe de apagar ni parpadear.
Sostener esa espiración unos 20 segundos de manera controlada y uniforme. El control del soplo se realiza con el diafragma.
Contar de palabra a un tempo de 72 negras por minuto, economizando todo el aire posible. Cantar hasta agotar todo el aire. Ir comprobando los progresos. Es una cifra correcta llegar a los 40.
Efectuada la inspiración, leer sin respirar párrafos de unas 120 sílabas. Buscamos la espiración controlada durante largo lapso de tiempo.
Ejercicios de impostación:
La impostación consiste en el pleno aprovechamiento de la espiración para la producción de sonidos. Requiere de tres condiciones:
- Que la columna de aire esté bien apoyada en el diafragma.
- Que no se opongan obstáculos a la vibración.
- Que ese aire ya transformado en sonido sea proyectado convenientemente a los resonadores.
Más en concreto, tenemos que lograr un hábito de buena respiración costal - diafragmática. Hay que lograr que la epiglotis y paladar blando dejen libres los conductos formados por la glotis y la parte inferior de las fosas nasales, sin interceptar el paso del aire. Las cuerdas vocales deben vibrar libremente en toda su extensión. Estas condiciones se dan espontáneamente en la posición de bostezo.
Posición de la vocales:
Las vocales son el resultado de una determinada colocación de los labios.
Colocación impostada de las vocales:
En la A, se dejan caer las mandíbulas sin forzar. Paladar blando y lengua no intervienen. Los labios describen un óvalo horizontal.
La O es una mera variación de la posición de los labios, que forman un óvalo vertical. El sonido va un poco más atrás.
En la E, los labios forman parte de un óvalo aplanado. La lengua interviene para proyectar el sonido un poco más hacia delante. No debemos abombar la lengua.
En la I, la posición de los labios es similar a la E, con las comisuras menos separadas. Posición próxima al círculo. Implica separar algo más la mandíbula.
En la U, los labios se contraen hasta un pequeño círculo. Procurar no cerrarlos excesivamente y evitar que la lengua vaya hacia atrás.
Las cuerdas vocales son imposibles de controlar. Toda actuación sobre ellas es indirecta. La única posibilidad de intervención es dejarlas libres mediante la relajación. El resto será trabajo de las mandíbulas, paladar, lengua, labios...
Práctica de las consonantes:
El empleo armonioso de vocales y consonantes es la articulación. Hace las veces de barrera, reteniendo el flujo sonoro y aliviando la laringe. Una buena articulación evita la fatiga vocal sin restar amplitud a la voz. Desde el punto de vista de la articulación, distinguimos tres grupos de consonantes:
1)Sonidos auxiliares: La vibración se produce sin la intervención preponderante de las cuerdas vocales.
La M se produce en las fosas nasales y se transmite al exterior por las ventanas de la nariz. Los labios están plenamente cerrados. Es un sonido fácil de producir y su colocación natural es en los resonadores superiores.
En la N, la vibración se produce en las fosas nasales y en la boca, por influencia de las primeras. La boca no se cierra con los labios, sino interponiendo la lengua. La vibración sale por las ventanas de la nariz y a través de los dientes. Sonido fácil de producir.
La L es semejante a la anterior. La lengua se interpone, pero deja paso por los dientes laterales. La resonancia se produce principalmente en la boca, y las fosas nasales son resonadores auxiliares. El sonido sale al exterior por la boca. Hay que procurar diferenciar el sonido de N y L mediante la separación lateral de la lengua.
La R produce vibración entre la puerta de la lengua y los alvéolos superiores. Este sonido no aprovecha ningún resonador superior, por lo que es relativamente pobre entre los sonidos auxiliares. Hay personas con frenillo, que es un problema consistente en que la lengua se retrae de su base.
En la S no hay vibración de resonadores. El aire pasa por la barrera de los dientes. El sonido se produce directamente por la columna de aire que sale a presión entre los dientes y la lengua, y adopta una forma acanalada. El principal problema que plantea es el de su equilibrio, ni demasiado silbante ni demasiado suave. Evitar "sh" y "ds".
La J tiene un sonido difícil y áspero. Se produce por contracción de la epiglotis y la úvula. La vibración se produce en la faringe. El sonido debe equilibrarse, de forma que no resulte desgarrante, ni tan suave que pierda su característica.
Una vez ejercitadas las distintas pronunciaciones de manera aislada, deben practicarse con vocales:
- En combinaciones directas: ma, ne, li, ru, so, ja, me, ni, lu, ro, sa, ge, mi, nu, lo, ra, se, gi, mu, no, la, re, si, ju, mo...
- En combinaciones inversas: am, en, il, ur, os, an, el, ir, us, om, al, er...
2)Los ataques:
No son realmente sonidos, sino formas de iniciar sonidos. Se producen al liberar la columna de aire, y por tanto como consecuencia de los diversos modos de oclusión que se pueden oponer a la salida del aire. Pueden ser suaves o fuertes, según esa liberación sea gradual o brusca.
BP: Partiendo de posición de labios cerrados, al separarlos se produce la b si la separación es lenta, y p es brusca. Es necesario diferenciar esos sonidos.
DT: La oclusión se produce apoyando la lengua sobre los dientes superiores. Esa separación puede ser lenta o brusca.
VF: La oclusión se produce entre dientes y labio inferior
SH,CH: En este grupo, la lengua adopta una forma ancha. Apoya los bordes en los molares, y la parte central apoya contra el paladar duro. Un sonido que con frecuencia parece contaminado por otros.
G,K: Se produce en la laringe. La epiglotis cierra el paso del aire. La diferencia fuerte o suave no es tan clara como en otros grupos y hay que trabajarla.
3)Sonidos mixtos: Derivados de la asociación de otros fonemas. La LL es la suma de l+i. La Ñ es la suma de n+i. La X es el resultado de k+s. La práctica se basa en la misma idea que los ataques.
El trabajo sobre las consonantes debe centrarse en los ataques fuertes y suaves. Combinarlo con los timbres básicos y después con los auxiliares. Como método de trabajo podemos acudir a trabalenguas, o a la lectura en columnas (leer la primera sílaba de los párrafos).
Otras consideraciones:
- En general hay que duplicarlas tanto para el canto como la oratoria.
- La r suave se pierde casi por completo en el canto. Hay que esmerarse en reforzarla si convertirla en rr.
- La s tiene el peligro de que pone de manifiesto los desajustes entre voces.
- Dosificando la importancia y fuerza de consonantes, se potencia la expresividad en canto y dicción.
Ejercicios básicos para la proyección de la voz cantada y hablada:
El aire hace vibrar las cuerdas vocales, pero ese sonido resulta insignificante. Necesita encontrar un amplificador. Los principales resonadores son los faciales, que están situados entre la mandíbula superior y la frente. El paladar óseo, el cavuum, la región de la faringe, los senos frontales, esfenoidales, fosas nasales. Los sonidos graves encuentran también su resonancia en el pecho. Al hablar solo utilizamos la resonancia de pecho y palatal. La técnica de la voz cantada y hablada consistirá en potenciar hasta donde sea posible los resonadores superiores.
Ejercicios de voz cantada: Se entiende que para hacer estos ejercicios hay un previo conocimiento y dominio de los ejercicios de vocalización.
1)Localizar los resonadores faciales: Boca cerrada en posición natural.
- Ensayar la sensación de bostezo reprimido (boca cerrada).
- Inspiración por la nariz. Bloqueo.
- Atacar una nota grave sobre "mmm..."
- Sostener el sonido largamente, y recortarlo cuando vaya acabando el aliento. Continuar con semitonos.
- Se sentirán vibraciones detrás de la nariz.
2)Mantener un punto de ataque:
- Repetir el proceso hasta el momento del ataque.
- Atacar sobre m y n alternativamente.
- El sonido no debe cambiar, solo el timbre de la consonante.
- Continuar por semitonos.
3)Aparición de las vocales:
- Una vez localizado el punto de resonancia, caminar de "mmmm" hacia "o". Realizar una sucesión de intervalos con "mmmm" (Do, Re, Mi...)
- Repetir el ejercicio por semitonos.
- No pasar a otra vocal si no se domina la anterior.
4)Logro de flexibilidad en la mandíbula:
- Decir "Ddda...e" sobre una nota tenida.
- Ir subiendo por semitonos.
- La lengua, después de haber estado pegada al paladar al decir "da", pasa a una situación de reposo absoluto, como si fuera ella quien empuja la mandíbula hacia abajo.
5)Articulación:
- Hacer combinaciones de distintas vocales en arpegios ascendentes.

miércoles, 23 de enero de 2008

Programa Curso de Bajo

Programa

Clase 1

Partes del Instrumento / Técnica Mano Derecha
Clase 2

Técnica mano izquierda / Escala Cromática / Escala Pentatónica Menor / Ej. Mano Derecha / Contratiempos
Clase 3

Arpegio Mayor / Ej. Escala Pentatónica Menor
Clase 4

Arpegio Menor / La Bossa / Lectura de Cifrado
Clase 5

5ª disminuida / Improvisación con la Escala Pentatónica / Fraseo
Clase 6

5ªs conducidas / La Balada / Bossas con dos acordes por compás
Clase 7

Escala Mayor / Nueva digitación para arpegios mayores / Modificación de una línea de Bajo
Clase 8

Nueva digitación para arpegios menores / Ejercicios para el contenido de todas las clases


1. Contenido

Contenido

Este método esta expresado para diestros, por lo que pido perdón a todos los zurdos, que tendrán que invertir siempre los términos "izquierda" y "derecha".

Partes del instrumento


Haremos una reseña no de todas las partes del instrumento, sino de aquellas que nos veremos obligados a mencionar a lo largo de las clases.

Existen infinidad de modelos de bajos eléctricos, que varían en la cantidad de cuerdas (4, 5, ó 6, y ocasionalmente 7), en la cantidad de trastes ( de los 20 del bajo "tradicional", se han llegado a construir bajos de 34 ), en la cantidad y ubicación de las pastillas, y desde luego en la forma del cuerpo, sonido, etc.

También se puede hacer una diferencia entre bajos "activos" y "pasivos", estos últimos son los de sonido más "tradicional", mientras que los activos tienen un sonido más metálico y agresivo, ideal para la técnica de "Slap".

Bajo de 6 cuerdas y 24 trastes

Cuerdas al aire


Las notas en el bajo se escriben una octava arriba de su sonido real, la que aparece aquí es la tesitura escrita, para más aclaraciones sobre este punto, mira la clase 1 del Nivel 1 de Arreglos de Aula Actual.
Para poder encontrar cualquier nota en el mástil, basta con saber las cuerdas al aire, el orden de las notas (do, re, mi, fa, sol, la, si) y los semitonos naturales.

Estos se explican el la clase 2 del Curso de Inicio de Armonía de Aula Actual. Cada traste que avanzamos sube la nota medio tono.

Como sostener el instrumento


El bajo tiene que quedar en equilibrio sin que sea necesario sujetarlo con la mano izquierda. Deberá bastar con el brazo derecho que se apoya sobre el cuerpo del bajo.



Técnica de la mano derecha


Si bien existen técnicas para tocar con 3 dedos, la más usual utiliza 2: el índice y el medio, a los que llamaremos 1 y 2 respectivamente.

El bajo también se puede tocar con "púa", y en ese caso la técnica es exactamente la misma que en la guitarra).

Debemos tener en cuenta algunas cosas:

1) Buscar un punto de apoyo de la mano derecha, que puede ser sobre alguna pastilla...




... o sobre la cuarta cuerda:



De acuerdo al sitio donde toquemos obtendremos un sonido diferente, y mayor o menor resistencia de las cuerdas, a medida que nos acercamos al puente, las cuerdas son más duras y el sonido más metálico:




... y a medida que nos alejamos, las cuerdas más blandas y el sonido es más lleno.

Se trata de buscar el sitio donde uno se encuentre cómodo y el sonido sea aceptable.



En general, las cuerdas ofrecen una resistencia adecuada en la parte central entre el final del mástil y el puente.

En el tradicional modelo de bajo "Jazz Bass", esto es justo sobre la pastilla de graves, aunque en este caso deberemos desplazar un poco la mano para que al tocar no golpeemos la pastilla, con una cantidad considerable de volumen en el amplificador, estos golpes se oirían perfectamente.




2) Siempre se debe alternar los dedos 1 y 2, se puede empezar con cualquiera, pero luego, aunque se trate de notas largas, intentaremos tocar con el 1 y el 2 alternadamente.

3) El dedo que ha tocado, debe quedar apoyado en la cuerda de arriba, esto nos ayuda a saber siempre "donde estamos", y por otro lado es muy útil para apagar el sonido de esta cuerda superior si la hemos tocado antes.



En esta imagen, el dedo 1 ha tocado la cuerda RE, y queda apoyado sobre la cuerda superior, el LA.


4) Con estas tres cosas básicas conseguidas, lo que resta es encontrar un punto adecuado de presión sobre las cuerdas, que no debe ser muy suave, porque el instrumento no sonaría en todo su potencial, ni muy fuerte, puesto que las notas sonarían mal y se produciría en típico "trasteo".

Pensemos que las cuerdas no se han de golpear sino tocar, si pudiésemos reproducir un toque adecuado en cámara lenta, veríamos que se trata de apoyar y luego tocar.

Algo parecido se consigue también intentando que el movimiento de los dedos, sea lo más corto posible, sin perder presión (o volumen), al mismo tiempo esto nos ayuda a conseguir velocidad.

Ejercicios


Para aplicar esta técnica haremos unos ejercicios sólo para la mano derecha, la izquierda, de momento sólo la usaremos para apagar el sonido de las cuerdas al aire.

Ejercicio 1-1

Este ejercicio consiste en repetir las figuras rítmicas que se oyen en la pista del bajo, utilizando sólo las cuerdas al aire.

  • Cada frase ocupa 2 compases, en general acabando en el primer tiempo del segundo.
  • De momento las frases son sencillas, sólo aparecen negras, blancas y corcheas, pero se irán complicando más adelante, si tienes dudas sobre estas figuras, mira la clase 1 del Curso de Inicio.
  • De la velocidad inicial de mm85, puedes ir subiendo hasta llegar alrededor de mm120, pero de a poco!!
  • Puedes repetir las frases de memoria, o ayudarte viéndolas en la ventana de Score de tu secuenciador, o mejor aún, hacerlo de las dos formas.
  • Con una ejercitarás la memoria y el oído (puesto que deberás "adivinar" cual de las cuatro cuerdas al aire está sonando), ambas cosas son muy útiles para tocar.
  • Con la otra te iras acostumbrando a las notas en el pentagrama y a las figuras rítmicas, no olvides poner la clave de FA.
  • Como el bajo se escribe una octava arriba de su tesitura real (Ver clase 1 del Nivel 1 de Arreglos de Aula Actual), es probable que tengas que transportar las notas escritas (Display Transpose).
  • La altura de las notas (Transpose) debería permanecer inalterada, porque sino ya no serían las cuerdas al aire del bajo.
  • Es muy importante que intentes cuidar lo más posible la técnica, y no saltarte ninguno de los puntos importantes que hemos explicado.
  • Como hemos dicho antes, puedes usar la mano izquierda para apagar el sonido de las cuerdas cuando la nota sea corta.

Ejercicio 1-2

Este ejercicio se realiza de la misma forma que el anterior.

  • Las figuras rítmicas se complican un poco y aparecen semicorcheas.
  • La velocidad inicial es de mm75, y también la podrás ir incrementando hasta...

Ejercicio 1-3

Aquí aparecen dos figuras nuevas que completan las que se estudian en la clase 1 del curso de inicio.