miércoles, 30 de abril de 2008

LA SEGURIDAD ETERNA

LA SEGURIDAD ETERNA

DEL CREYENTE

Por

H.A. IRONSIDE

Publicado originalmente en idioma inglés por:

Loizeaux Brothers, Inc.

Neptune, New Jersey

Traducido del inglés por A.R.Y. y J.J.Y.
Copyright 2002 A.R.Y. y J.J.Y.

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PRÓLOGO

Esta breve obra consiste de un mensaje entregado en la iglesia D. L. Moody Memorial una mañana del día del Señor y la sustancia de dos reuniones en viernes, cuando se presentaron preguntas y luego fueron respondidas desde la plataforma. Editando cuidadosamente se podría haber eliminado todo lo que parece una repetición. Pero considerando que la verdad se aposenta en la mente y el corazón por la constante reafirmación, no he podado demasiado las respuestas como podría haber hecho en otras circunstancias. Permítaseme decir que mi objetivo no era la controversia ni vencer a un oponente, sino más bien la edificación e iluminación del pueblo de Dios, de manera que el conocimiento de la verdad pudiera liberarlo del legalismo y darle verdadera libertad.

H. A. IRONSIDE

Chicago, Illinois, 24 de abril de 1934

¿Puede Perderse Alguna Vez Un Creyente?

Se ha anunciado que yo les hablaré acerca de un tema que ha ocasionado mucha controversia entre el pueblo de Dios. Quiero tomar como un punto de partida --no exactamente como un texto, porque veremos muchas porciones de las Escrituras-- Romanos 8: 38, 39: "Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro." Esta es la respuesta inspirada a la pregunta del versículo 35: "¿Quién nos apartará del amor de Cristo?"

Es decir, una vez que somos cristianos, una vez que conocemos el amor de Cristo, una vez que hemos sido justificados por la fe,

¿Quién hay,

qué poder hay,

que pueda Separar

del amor de Cristo?

Y la respuesta,

cuán completa,

cuán clara,

no una sombra,

no una duda,

ni una cuestión dejada,

cuando el apóstol dice que …

"…ni la muerte, ni la vida, nos podrá apartar…"

¿Puede usted pensar en algo que no esté incluido ni en la muerte ni en la vida? ¡Ni la muerte, ni la vida, nos podrá apartar!

Luego, poderes invisibles no pueden separar de Cristo al creyente,

"ni ángeles,

ni principados,

ni potestades."

Estos términos son usados una y otra vez en el Nuevo Testamento, particularmente en las Epístolas, para huestes angélicas, buenas y malas.

Cuando nuestro Salvador resucitó de entre los muertos, Él despojó a principados y potestades, es decir, derrotó a todas las huestes del mal lideradas por Satanás; y así podemos pensar que los ángeles aquí mencionados son los ángeles buenos, y los principados y potestades posiblemente son los ángeles malignos. Pero no hay nada que los ángeles buenos harían y nada que los ángeles puedan hacer que resultará en la separación del creyente y Cristo.

Y luego además dice:

"Ni lo presente,

ni lo por venir."

De nuevo, permítame hacer la pregunta.

¿Puede usted pensar de alguna experiencia a través de la cual un creyente podría pasar alguna vez que no sea algo presente ni algo por venir?

Y el Espíritu Santo dice que ni lo presente ni lo por venir serán capaces de apartarnos del amor de Cristo. Como si eso no fuera suficiente, él habla en una manera más general cuando dice que "ni lo alto, ni lo bajo (nada en el cielo ni en el infierno), ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro."

Me parece que estamos bastante seguros si somos creyentes en el Señor Jesucristo.

La Seguridad Eterna:

Su Significado

Cuando hablamos de la seguridad eterna del creyente, ¿qué queremos decir?

Queremos decir que una vez que un pobre pecador ha sido regenerado por la Palabra y el Espíritu de Dios, una vez que él ha recibido una nueva vida y una nueva naturaleza, que ha sido hecho participante de la naturaleza divina, una vez que ha sido justificado de toda acusación ante el trono de Dios, es absolutamente imposible que esa persona pudiera alguna vez ser de nuevo un alma perdida.

Habiendo expresado esto, permítanme decir lo que no queremos decir cuando hablamos de la seguridad eterna del creyente.

No queremos decir que necesariamente resulta que si alguien profesa ser salvo, si pasa al frente en una reunión, le da la mano al predicador, y dice que acepta al Señor Jesucristo como su Salvador, que esa persona esté eternamente segura.

No significa que si alguien se une a una iglesia o hace una profesión de fe, es bautizado, participa de la cena del Señor, y se interesa en la obra cristiana, que esa persona esté segura para siempre.

No significa que porque alguien manifieste ciertos dones y ejercite estos dones en el testimonio cristiano, que esa persona necesariamente esté eternamente segura.

Nuestro Señor Jesucristo dijo a la gente de su tiempo, como está registrado en Mateo 7:21-23: "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos mucho milagros? Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad."

Tales personas entonces pueden haber sido muy activas en lo que se llama la obra cristiana --han predicado, han echado demonios, es decir, su influencia ha sido tal que hombres y mujeres han encontrado liberación del poder satánico por medio de sus ministraciones en el nombre de Jesús, han hecho profesión con sus labios, han llevado a cabo muchas obras maravillosas, pero son encontradas en aquel día entre los perdidos, y cuando invocan su gran actividad y su ímpetu en el testimonio cristiano, el Señor les dice:

"Nunca os conocí"

Observe, Él no les dice:

"Solía conocerles, pero han perdido mi favor y ya no les conozco."

Él dice:

"Nunca os conocí"

Las Ovejas de Cristo

Usted recuerda como habla Él de los suyos en Juan 10: 27-30:

"Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; y yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, mayor que todos es y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre una cosa somos."

De los suyos Él dice:

"yo las conozco"

De estos otros, a pesar de toda su actividad, a pesar de todos sus logros, Él dice en el día del juicio:

"Nunca os conocí"

Eso es algo muy solemne.

Eso responde una pregunta que frecuentemente se nos hace. No sé cuantas veces he encontrado a individuos que han venido a mí con un caso hipotético como éste: "Supongamos un hombre que se unió a la iglesia, que profesó ser salvo, que por varios años fue un obrero cristiano muy activo, quizás un maestro de Escuela Dominical, quizás un anciano o un diácono en la iglesia, quizás un ministro; pero después de algunos años de una vida cristiana aparentemente consistente y de utilidad en el testimonio, él vuelve su espalda a todo esto, retorna al mundo, repudia completamente al cristianismo y ahora niega totalmente el evangelio que una vez profesó. ¿Cómo encaja eso con su doctrina de la seguridad eterna del creyente?"

Eso no toca la cuestión en absoluto. El apóstol Juan nos dice como debemos entender un caso como ése. Él dice en el capítulo segundo y en el versículo diecinueve de su primera Epístola: "Salieron de nosotros, mas no eran de nosotros; porque si fueran de nosotros, hubieran cierto permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que todos no son de nosotros", o literalmente:

"que no totalmente son de nosotros."

Es decir:

* es posible hacer todas las cosas de las que he hablado y sin embargo nunca haber sido regenerado.

* Es completamente posible unirse a una iglesia, para hacer profesión cristiana;

* es completamente posible observar las ordenanzas cristianas, enseñar y predicar, y sin embargo nunca haber nacido de nuevo.

Si alguno enseña y predica la verdad, ello producirá buenos resultados, y hará buenos a los hombres tanto si el maestro o el predicador sea o no real, porque lo que Dios usa es la verdad.

Por supuesto, Él puede usar la verdad con mayor provecho cuando ella es proclamada por una persona santa viviendo para la gloria de Dios que cuando es proclamada por un hipócrita. Sin embargo, Dios usa su verdad independientemente de quien pueda proclamarla, y eso explica como la gente puede hacer obras poderosas en el nombre de Cristo y sin embargo nunca haber nacido de nuevo.

El Sacrificio Único De Cristo

Cuando decimos que el creyente en el Señor Jesús está eternamente seguro, basamos esto sobre un número de líneas de testimonio escritural. En primer lugar, nos apoyamos sobre la perfección del sacrificio único de Cristo en la cruz. Personalmente, nunca puedo entender cómo gente inteligente, instruida por el Espíritu Santo de Dios, puede leer cuidadosamente la Epístola a los Hebreos y no ver que a lo largo de toda esa Epístola el escritor está contrastando los muchos sacrificios ofrecidos bajo la ley con el sacrificio único de nuestro Señor Jesucristo.

A lo que él llama especialmente la atención es a esto: bajo la ley cada vez que un israelita pecaba, él necesitaba un nuevo sacrificio por el pecado, y cada año la nación debía celebrar el gran día de la expiación cuando un nuevo sacrificio era presentado a Dios por el pueblo. ¿Porqué? Porque aquellos sacrificios nunca podían quitar el pecado, ellos simplemente cubrían el pecado por el momento. Pero se nos dice en el capítulo décimo de Hebreos que cuando el Señor Jesucristo vino al mundo y se ofreció sin mancha a Dios, el efecto de su sacrificio fue eterno. El versículo 14 hace esto claro:

"Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados."

¿Hechos perfectos por cuánto tiempo? "Oh", dice alguno, "tanto tiempo como sean fieles". No, eso no es lo que dice.

"Hizo perfectos para siempre".

¿Porqué? Porque el sacrificio es completamente eficaz. Estoy seguro de que mis hermanos que niegan la doctrina de la seguridad eterna del creyente no se dan cuenta de que haciendo así están poniendo una afrenta sobre la obra finalizada de Cristo, están reduciendo el sacrificio de Cristo prácticamente al nivel de las ofrendas de toros y cabras en la dispensación del Antiguo Testamento.

Estoy seguro de que ellos no tienen la intención de hacer eso, porque aman a su Señor tan verdaderamente como yo confío que le amo, y ellos no quieren deshonrarlo. Pero temen que esta doctrina llevará a la gente a ser descuidada acerca de sus vidas, y por lo tanto enfatizan la posibilidad de que un hombre pierda su salvación después de que una vez ha sido justificado por la fe. Pero ellos no prosiguen esto hasta su conclusión lógica; no ven que esto es una negación práctica de la obra finalizada de nuestro Señor Jesucristo. Estamos salvados eternamente porque el sacrificio de Cristo permanece.

Cuando acudí al Señor Jesucristo y puse mi confianza en Él, no sólo fueron perdonados todos mis pecados hasta el día de mi conversión, sino que todos mis pecados fueron anulados por la eternidad. Cuando era un joven cristiano, se me enseñó algo como esto: yo pensaba cuando me convertí que todos mis pecados, desde el tiempo del despertar del sentido de responsabilidad hasta la noche cuando puse mi confianza en el Señor Jesús, fueron anulados, y entonces Dios me había dado un nuevo comienzo, y si yo sólo podía mantener limpio mi historial hasta el fin de mi vida, iría al cielo; pero si no lo mantenía limpio, cesaba de ser un cristiano y tenía que convertirme por completo otra vez. Cada vez que sucedía esto el pasado estaba bajo la sangre, pero debía mantener limpio el historial para el futuro. ¡Qué visión de la expiación de Cristo tan deshonrosa para Dios es esa! Si sólo fueron anulados por la sangre expiatoria de Jesús aquellos pecados míos que fueron cometidos hasta el momento de mi conversión, ¿en qué forma posible habrían de ser tratados los pecados que había confesado después de eso?

La única base sobre la que Dios podía perdonar pecados es que Jesús resolvió todo en la cruz, y cuando confío en Él, todo lo que Él ha hecho es aceptado a mi favor.

¿Qué De Los Pecados Futuros?

Una dama vino a mí un día y dijo: "No puedo entenderle en esto. Yo puedo entender bastante bien que Cristo murió por los pecados que cometí hasta la noche de mi conversión, ¿pero trata usted de decirme que Cristo murió por mis pecados futuros?"

Yo dije: "¿Cuántos de sus pecados estaban en el pasado cuando Cristo murió en la cruz?"

Ella pareció desconcertada por un momento, y entonces la luz irrumpió, y dijo: "¡Cuán necia he sido! Por supuesto, todos ellos eran futuros cuando Jesús murió por mí. Yo no había cometido ninguno de ellos."

Dios vio todos sus pecados, y Él puso sobre Jesús toda su iniquidad. Por lo tanto, cuando usted confió en Él, usted fue justificado sin restricciones de todas las cosas. Usted dice: "¿Entonces no hay diferencia si un creyente peca?"

Ese es otro asunto, y llevaría toda una tarde adentrarnos en éste, pero el punto es el siguiente: en el momento en que usted confía en el Señor Jesús como su Salvador, su responsabilidad, como pecador en relación al Dios de juicio está terminada por la eternidad, pero en ese mismo momento comienza su responsabilidad como un hijo en relación a un Padre en el cielo. Ahora, si como un hijo usted peca contra su Padre, Dios tendrá que tratar con usted acerca de eso, pero como un Padre y no como un Juez. Esa es una línea de la verdad que se sostiene por sí misma y no contradice lo que estoy enseñando ahora. Esto explica algunas cosas que desconciertan a algunas personas cuando esta doctrina es traída ante ellas.

La Perseverancia Del Espíritu

En Segundo lugar, basamos la doctrina de la seguridad eterna del creyente en la perseverancia y el poder omnipotente del Santo Espíritu de Dios. Vea el primer capítulo de la Epístola a los Filipenses. Escribiendo a estos santos, el apóstol dice, cuando les agradece por su comunión en el evangelio desde el primer día hasta ahora: "Estando confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo." [Filipenses 1: 6] ¿Ve eso? ¿Quién comenzó la buena obra en usted si usted es un creyente en el Señor Jesús? El Espíritu Santo de Dios. Fue Él quien le convenció de pecado, fue Él quien le llevó a poner su confianza en Cristo, fue Él quien a través de la Palabra le dio el testimonio de que estaba salvado, es Él quien le ha estado conformando a Cristo desde que usted confió al principio en el Señor Jesús. Habiéndole levantado así en gracia, el Espíritu Santo tiene un propósito definido en vista. Él finalmente va a conformarle a usted completamente a la imagen del Señor Jesucristo, y Él nunca comienza una obra que no tenga la intención de finalizar. "Estando confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo."

Si cuando usted era un pobre pecador, el Espíritu Santo tuvo suficiente poder para quebrantar su oposición a Dios y para hacer finalizar su incredulidad y rebelión, ¿piensa usted por un momento que Él no tiene poder suficiente para sojuzgar su voluntad como creyente y continuar hasta completar la obra que comenzó?

La gente dice: "Veo que usted cree en aquella antigua doctrina Bautista de ‘una vez en la gracia, siempre en la gracia.’" U otro dice: "Entiendo que usted sostiene esa antigua idea Presbiteriana de ‘la perseverancia final de los santos’."

No sé por qué esto debería ser llamado Bautista o Presbiteriano, sólo en la medida que los Bautistas y Presbiterianos concuerdan con el Libro, y la Palabra de Dios muestra claramente que una vez que Dios nos recoge en gracia nada puede separarnos del amor de Cristo, así que evidentemente la expresión, "una vez en la gracia, siempre en la gracia", es perfectamente correcta. Pero, por el otro lado, no soy tan entusiasta acerca de la otra expresión, "la perseverancia de los santos". Yo creo en esto, yo creo que todos los santos, todos los que pertenecen realmente a Dios, perseverarán hasta el fin, porque el Libro me dice: "Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo" (Mateo 24: 13), y si alguien comienza y hace una profesión pero renuncia a todo, él nunca será salvo, porque para empezar nunca nació de nuevo, él nunca fue cambiado verdaderamente por la gracia divina. Por el otro lado, la razón de que alguien persevere hasta el fin no es alguna especial perseverancia de sí mismo. En lo que yo creo, y lo que la Palabra de Dios claramente enseña, es la perseverancia del Espíritu Santo. Cuando Él comienza una obra, Él nunca renuncia hasta que esté completada. Esa es nuestra confianza.

Experiencia Y Fe

Hace cuarenta y tres años el Espíritu de Dios en la gracia, me llevó a confiar en el Señor Jesucristo. He tenido muchos altibajos desde entonces, como la gente antigua acostumbraba cantar en una reunión al aire libre a la que asistí:

"A veces estoy en lo alto y a veces en la hondura,

Pero mi alma igual mantiene la celestial ligadura."

He tenido experiencias variadas, pero lo maravilloso es esto, el Espíritu Santo de Dios nunca me ha abandonado; y si a veces he sido rebelde y obstinado y no me postré inmediatamente ante Dios y me arrepentí de mi rebeldía y obstinación, entonces encontré que debía estar bajo la vara, la vara de mi Padre, y Él me azotaba sometiéndome hasta que yo llegaba al punto donde estaba presto para confesar mi falla y ser restaurado a la comunión con Él. Pero yo era de igual manera tan verdaderamente su hijo mientras recibía un buen azote como cuando los efectos de éste me habían restaurado a la comunión. Su hijo no cesa de ser su hijo cuando usted lo pone sobre sus rodillas y le azota con su chancleta. Es porque él es su hijo y porque usted quiere que crezca hasta ser un muchacho de buen comportamiento que usted hace eso. Y así creemos en la perseverancia del Espíritu Santo, que habiendo comenzado la obra la continuará hasta completarla.

La Nueva Creación

En tercer lugar, basamos la doctrina de la seguridad eterna del creyente sobre el hecho de la nueva creación. En el capítulo quinto de Segunda Corintios, versículo diecisiete leemos: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas."

Este versículo puede ser expresado de la siguiente manera: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva creación es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas."

¿Qué queremos decir por nueva creación? Exactamente esto: antes estábamos en el lugar de la muerte; antes estábamos totalmente perdidos y arruinados. ¿Cómo llegamos allí? Sígame ahora. No fue por ningún acto propio de nosotros. Usted dice: "¿No llegué al lugar de muerte espiritual por ningún acto propio?" No. Usted dice: "¿No estaba perdido por algún acto mío?" No. Pero, ¿porqué estaba usted entre los perdidos? Porque nació en el mundo como un miembro de la vieja creación de la cual el primer Adam fue la cabeza, y cada hijo de la raza de Adam viene al mundo perdido y está bajo sentencia de muerte. Y así leemos en este mismo capítulo en el versículo 14: "Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: Que si uno murió por todos, luego todos son muertos."

Los Dos Adanes

Permítame tratar de hacer esto claro. Aquí está el primer Adam, la cabeza de la antigua creación, y él fue puesto a prueba en el Jardín del Edén. El mundo entero estaba representado en él –usted estaba representado en Él, yo estaba representado en Él. Como el Espíritu de Dios dice de Leví: "Aun estaba en los lomos de su padre cuando Melchîsedec le salió al encuentro" (Hebreos 7:10), así nosotros, cada uno de nosotros, estábamos representados allí en Adam cuando la vieja creación estuvo a prueba. Adam cayó, y Dios dijo: "El día que de él comieres, morirás."

Como resultado de esa falla la vieja creación cayó en muerte, y cada persona que alguna vez ha nacido en el mundo desde ese tiempo ha nacido caído allí; nadie ha sido engendrado no caído aquí, donde el primer Adán comenzó, excepto nuestro Señor Jesucristo, y su nacimiento fue uno sobrenatural. Por lo tanto, como miembros de la vieja creación estábamos todos muertos, todos perdidos; pero vea ahora lo que sucedió. Nuestro Señor Jesucristo vino al mundo (la Palabra escrita habla aquí de Él como la Palabra viva) y Él permaneció sobre este plano de impecabilidad. Adam fue creado sin pecado pero cayó; Jesús vino, el único sin pecado, concebido por el Espíritu Santo, nacido de una madre virgen [evidenciando así su naturaleza divina], pero Él vio a los hombres allí caídos en muerte, y en la cruz Él bajó hasta la muerte, hasta donde estaba el hombre, y se levantó en gracia desde la muerte. Pero no se levantó solo, porque Dios nos ha vivificado junto a Cristo, así que todos los que creemos en Él somos levantados desde ese lugar de muerte; y así como en un tiempo fuimos hechos partícipes de la raza de Adam, así ahora somos hechos partícipes de una nueva creación.

¿Qué hace Dios por nosotros ahora? ¿Nos pone donde Adam estaba antes y dice: "Ahora compórtense bien, y no volverán a morir"? No, Él nos pone más alto que lo que Adam jamás podía haber ido excepto por una nueva y divina creación. "Él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los cielos con Cristo Jesús" (Efesios 2: 6), y porque nosotros pertenecemos a esta nueva creación nunca podremos perdernos. Usted estaba perdido porque la cabeza de la vieja creación falló, y usted cayó con él. Usted nunca puede perderse a menos que la Cabeza de la nueva creación caiga, y si Él cayera usted caería con Él. Pero, gracias a Dios, Él permanece en el trono donde Dios mismo lo ha puesto, en señal de su perfecta complacencia en la obra que Él consumó.

Puede que usted haya oído del irlandés que se convirtió pero que estaba sometido a un horrible temor de que algún día él podría cometer algún gran pecado y perder su alma, de que podría perderse después de todo, y él temblaba al pensar esto. Fue a una reunión y oyó leerse las palabras:

"Muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios."

"¡Gloria a Dios!" exclamó inmediatamente; "¿Quién oyó de alguien que se estuviera ahogando con su cabeza por encima del agua?"

Nosotros estamos ligados a Él, pertenecemos a la nueva creación, y por eso es que nunca nos perderemos.

La Vida Eterna Poseída Ahora

En último lugar, basamos la verdad de la doctrina de la seguridad eterna del creyente sobre el hecho de que el creyente es el poseedor presente de la vida eterna. No es solamente que si somos fieles hasta el fin recibiremos la vida eterna. Hay un sentido en que eso es verdad; hay un sentido en que la vida eterna es nuestra esperanza. Yo soy ahora un cristiano si creo en el Señor Jesucristo; creyendo en Él tengo la vida eterna, pero la tengo en un cuerpo mortal. Yo estoy ahora esperando por la redención del cuerpo, y cuando el Señor Jesús venga por segunda vez, cambiará este cuerpo de mi humillación y lo hará semejante al cuerpo de su gloria. Entonces habré recibido la vida eterna en toda su plenitud, espíritu, alma, y cuerpo, enteramente conformados a Cristo. En ese sentido estoy esperando la vida eterna. Pero una y otra y otra vez, la Escritura expresa de todas las formas el hecho de que cada creyente está en el tiempo presente en posesión de la vida eterna.

"Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado; para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna" (Juan 3: 14,15).

La vida de Adam era una vida que podía perderse; él perdió su vida a causa del pecado. La vida eterna es una vida que no puede perderse, de otra forma no sería eterna.

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16).

La vida eterna es una vida que dura para siempre, y la tenemos ahora.

"El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él" (Juan 3: 36).

"De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas pasó de muerte a vida" (Juan 5:24).

Sus Ovejas Le Siguen

Intencionalmente he dejado este punto para lo último porque la gente generalmente da como un hecho que este será el primer pasaje usado al tratar este asunto. En Juan 10, leyendo el versículo 27 se nos dice: "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen."

Note estas tres cosas:

No importa que profesión pueda hacer alguno, si éste no oye la voz del hijo de Dios, no es un cristiano, y por lo tanto el Salvador no lo conoce como suyo.

No importa que profesión pueda él hacer, si no sigue al Señor Jesucristo, él es sólo un impostor y un fraude y un hipócrita.

Él puede seguirle por un breve tiempo exteriormente, como aquellos de quienes el apóstol Pedro habla, que caminan por el camino de la justicia y luego volverse atrás de éste. "Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro se volvió a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno" (2 Pedro 2: 22).

Si ese perro alguna vez hubiera sido regenerado y hubiera llegado a ser una oveja, si esa puerca alguna vez hubiera sido cambiada y hubiera llegado a ser un cordero, ninguno de los dos hubiese regresado a la inmundicia; pero, usted ve, el perro siempre fue un perro, y la puerca siempre fue una puerca. Ellos sólo fueron blanqueados, no hechos puros, ellos nunca fueron regenerados, y entonces regresaron a las cosas viejas. Pero las ovejas de Cristo son diferentes.

"Ellas me siguen",

dice Jesús.

Tenga cuidado. No profese ser una de sus ovejas si usted no lo sigue, esta es la prueba de la realidad. Hay mucha gente que nos dice: "En tal y tal tiempo me convertí, pasé al frente, firmé una tarjeta." Usted puede hacer todas estas cosas y estar perdido para siempre. Lo que usted necesita es un nuevo nacimiento; y cuando usted nace de nuevo, obtiene una nueva vida; y cuando recibe una nueva vida, usted ama seguir a Jesús; y si no sucede así, usted no es un cristiano. Reflexione sobre esto. Examine un poco sus propios cimientos.

¿Una Doctrina Peligrosa?

La gente dice: "Si usted predica esta doctrina de la seguridad eterna del creyente, los hombres dirán, ‘Bien, entonces no importa lo que haga, yo iré al cielo de cualquier forma.’"

Lo que usted haga tiene una tremenda importancia. Si no se comporta bien, eso muestra que usted no es un verdadero cristiano. Yo sé que un cristiano puede caer, pero la diferencia puede verse en Pedro y Judas. Pedro cayó, y cayó terriblemente, pero él era sincero, y una mirada de Jesús le causó que llorara amargamente; su corazón fue quebrantado al pensar que él había deshonrado así a su Señor. Pero Judas acompañó al Señor casi tres años y medio, y fue un demonio todo el tiempo; él era un ladrón y estaba buscando su propio y interés. Incluso fue hecho tesorero de aquel grupo y llevaba la bolsa, pero leemos: "traía lo que se echaba en ella" (Juan 12:6), la despojaba, como podría traducirse esto literalmente. Al final le sobrevino el remordimiento, no el arrepentimiento genuino, ¿y cuál fue el resultado? Fue y se colgó. Él nunca fue un hijo de Dios. Hay una gran diferencia, usted ve, entre un cristiano y un falso profesante.

Justificado Por La Fe

"Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; y yo les doy vida eterna." ¿Cree esto? Yo no entiendo como hay gente que puede leer un pasaje como éste y luego hablar de un cristiano perdiendo su vida. Ésta no sería eterna si pudiera ser perdida.

"Y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano."

El original es muy fuerte aquí. En el inglés [como en el español] una doble negación hace una afirmación, pero en el griego esto sólo refuerza una declaración: "Ellos nunca, no nunca, perecerán." Es imposible, es impensable, que uno que tenga vida eterna perecerá alguna vez.

"Mi Padre que me las dio, mayor que todos es y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre."

Aquí estoy yo, un pobre pecador perdido, pero el Señor me levanta en la gracia y me salva, y estoy en su mano. Y ahora también el Padre me pone su mano alrededor, y estoy en la mano del Padre y la del Hijo, y el diablo mismo no puede tomarme a menos que él pueda soltar aquellas manos. ¿Usted puede pensar de una seguridad más grande que estar en las manos del Padre y del Hijo? "Nunca perecerá", "vida eterna", ¡qué maravillosas palabras son éstas!

No tenga temor de la verdad de Dios. Igualmente podría temer del principio del evangelio de que Dios puede libremente perdonar y justificar a un pecador culpable por la fe en el Señor Jesucristo. Hay gente que trata de poner guardas alrededor de esa verdad y dice: "Sí, usted está justificado por la fe si tiene suficientes buenas obras para añadir a ella."

Eso no es verdad. Es por la fe sola, y las buenas obras emanan desde allí. Cuando usted sabe que tiene vida eterna, encontrará su corazón tan lleno con amor por Cristo que tratará de vivir para su gloria.

Objeciones

Habrá ciertos pasajes que vendrán a las mentes de diferentes personas, y ellas dirán: "Lo que él ha dicho puede sonar bastante lógico, ¿pero qué de esta y aquella Escritura?" Déjeme decir, no hay porción de la Escritura posible que vendrá a su mente que el presente orador no haya considerado cuidadosamente una y otra vez. No tengo tiempo en una disertación para tratar todos estos, pero puedo asegurarle que habiéndolos examinado a todos con el mayor grado de cuidado, nunca he sido capaz de encontrar uno que pueda anular a éste: "Ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro."

Si usted tiene un pasaje de la Escritura claro, definido y positivo, no permita que algún pasaje desconcertante, difícil de interpretar, que parece un poco ambiguo, le impida creer la declaración positiva:

"El que cree tiene vida eterna."

Porque tengo una salvación como ésta para ofrecer a los hombres, porque Dios me ha enviado a proclamar una salvación como ésta a los pecadores, es que tengo confianza en invitar a la gente a acudir a Jesús, porque sé que si ellos entran en un contacto vivo con mi Salvador Él los hará suyos para siempre.

Durante dos tardes de viernes siguientes, fue dada la oportunidad para que los objetantes trajeran sus cuestiones. Éstas son recogidas en detalle en las páginas que siguen.

OBJECIONES RESPONDIDAS

Recientemente recibí de un caballero un tratado titulado: "Todo Acerca de la Doctrina de la Seguridad Eterna." Él teme que esta doctrina pueda tener una tendencia a hacer a la gente descuidada acerca de sus vidas. Yo puedo simpatizar con él sobre eso por esta razón: Yo fui un obrero cristiano en una organización que creía en lo que comúnmente es llamado la creencia arminiana, es decir, que cuando una persona se convierte, ella tiene un buen comienzo para ir al cielo, y luego depende de él seguir en marcha. Como mi antiguo instructor acostumbraba decir: "Llegar al cielo es como montar una bicicleta: si me detengo, caeré." Yo creía eso completamente, tan completamente que cuando la gente me hablaba de estar eternamente salvado, yo acostumbraba decir: "Esa es una doctrina del maligno; que extraviaría a la gente y conduciría al pueblo a ser descuidado", hasta que tuve un despertar bastante brusco.

Descubrí que nuestros salones estaban colmados por gente que se estaba convirtiendo una y otra vez después de unas pocas semanas. Parecía como si ese antiguo himno, "Debéis Nacer de Nuevo", debiese cantarse realmente, "Debéis Nacer de Nuevo y de Nuevo y de Nuevo". Eso me desconcertó, porque nunca leí de algo como eso en la Biblia. Entonces descubrí que la doctrina de la recaída tenía una tendencia a hacer a la gente verdaderamente muy descuidada.

Permítame darle un ejemplo concreto. Un hombre joven en quien me interesé bastante había sido adicto a un cierto pecado en sus días de inconverso. Después de que profesó la conversión, se apartó de ese pecado en particular, pero me confesó en privado que había salido en la oscuridad de la noche, cuando nadie sabía donde estaba, y había caído muchas veces en el mismo pecado. "¿Cómo puedes hacer eso?" le pregunté. "Bien", dijo él, "siempre resuelvo que cometeré el pecado y que luego me convertiré otra vez cuando vuelva a casa." Yo vi allí cuán peligrosa era la doctrina de estar salvado hoy y perdido mañana. La última vez que vi a ese joven, él me dijo: "No hay caso; este pecado tiene tal adherencia sobre mí que no puedo resistirlo." "No se rinda", le dije; "déjeme llamar a varios de los otros y permítanos orar con usted." Así cuatro o cinco de nosotros nos arrodillamos y oramos muy fervientemente, pero él se levantó otra vez y apretó sus puños, porque estaba en gran agonía y dijo: "No hay caso. Voy a pecar, pero regresaré para convertirme después." Nunca lo volví a ver, y no sé lo que fue de él. Ese, usted ve, fue un efecto de esta doctrina de que una persona pierde su salvación cuando peca pero que puede regresar nuevamente y convertirse cuando desee. Ciertamente la Palabra de Dios nada de eso enseña.

Usted puede ver que la creencia arminiana puede ser usada para cambiar la gracia de Dios en disolución. Es posible que también el otro punto de vista sea mal usado. Pero yo quiero que vea que el mal uso de cualquier doctrina no prueba en sí mismo que la enseñanza sea incorrecta. Necesitamos definidas Escrituras sobre las cuales basar nuestra fe. Si la gente no tiene conciencia ante Dios, ella puede hacer mal uso de cualquier doctrina en la Biblia. Pero a lo que queremos llegar es a esto: ¿Son las objeciones presentadas contra la doctrina de la seguridad eterna realmente justificables?

Cuestión 1 -

"¿No es el hombre un agente moral absolutamente libre?" como un objetante insiste. Él dice: "No podemos citar una porción de la Escritura sobre la seguridad eterna incondicional, porque ninguna hay."

No sé lo que él quiere decir, pero ciertamente no hay seguridad eterna que no esté basada sobre la fe personal en el Señor Jesucristo, [esa es la única condición]; pero este escritor continúa diciendo: "Cuando un hombre es salvado, él está sobre el altar de Dios para vivir o morir, para el servicio o el sacrificio, y ni el diablo ni los demonios pueden sacarlo en la medida que él elige por la gracia de Dios mantenerse en ese lugar."

El hecho es que el hombre no es "un agente moral absolutamente libre." En su estado de no salvo él es esclavo del pecado "cautivo a la voluntad del diablo." Cuando es regenerado él es siervo de Cristo, deleitándose en la santidad y mora en él el Espíritu del Dios amante. Yo no fui salvado por poner todo de mí sobre el altar. Yo fui salvado cuando confié en Cristo quien se dio como la ofrenda por mi pecado. No me mantengo salvado por mi vida abnegada. Soy "guardado por la virtud de Dios". La misma gracia que salvó es la misma gracia que guarda.

Yo no "elijo" simplemente mantenerme en el lugar donde estoy seguro. Dios me ha elegido, y yo digo amén a su elección. Pero si fuera posible para mí elegir abandonar a Cristo, ¿no perecería? Sin embargo la Palabra me dice que las ovejas de Cristo nunca perecerán. Permítanos ver otra vez las palabras del Señor Jesús en Juan 10: 27-29: "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; y yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, mayor que todos es y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre."

Quiero que observe el versículo 27. ¿Quién es una oveja de Cristo? Es uno que oye su voz y le sigue. Si un hombre dice: "Soy un cristiano", pero no oye la voz del Buen Pastor ni le sigue, ese hombre es un hipócrita; él no es un cristiano. Jesús dice: "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen". Note la expresión:

"yo las conozco".

En mi anterior disertación señalé que en Mateo 7: 22, 23, el Señor Jesús dice: "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos mucho milagros? Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad." Observe, de acuerdo a la Escritura, Él nunca dice a alma alguna en el día del juicio: "Yo te conocí, pero ahora no te conozco." Él dice: "Nunca os conocí." Eso debería aclarar toda la cuestión. Él dice de sus ovejas: "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco." Por lo tanto, si uno ha sido una oveja de Cristo, el Señor Jesús le conoce. Pero si por alguna extraña metamorfosis esa oveja de Cristo fuese cambiada en una cabra, una de las cabras del maligno, y apareciera en el día del juicio entre las cabras, Jesús no podría decir a esa cabra: "nunca te conocí". Él tendría que decir: "yo te conocí, pero ahora no te conozco." Pero Él dice: "Nunca os conocí", porque Él da a sus ovejas la vida eterna.

¿Qué es la vida eterna? Pregunta alguno: "Si la vida espiritual de Adam era condicional, ¿cómo podría ser segura la vida de un creyente? Adam debió haber sido eterno en naturaleza." Esto muestra cuán poco distingue gente bien intencionada entre la vida que Dios dio a Adam por creación y la vida que Él nos da por regeneración. La vida de Adam era simplemente una vida natural y la perdió cuando pecó, pero Dios da vida eterna a los creyentes, y ésta nunca puede ser perdida. Ésta no sería eterna si pudiera perderse. Así Él dice: "Yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre." Él no pone condiciones a esta promesa:

"no perecerán para siempre."

La palabra "perecerán" está en la voz media, así que si fueran traducidas literalmente en inglés, tendrían que ponerse dos palabras, porque no tenemos una voz media. Las palabras "perecer" y "destruir" son la misma en griego. "Yo les doy vida eterna y no se destruirán a sí mismas para siempre."

Las ovejas se destruyen a sí mismas muy fácilmente. Yo estaba viajando por el desierto cuando estuve entre los indios, y cuando pasamos un puente sobre un profundo abismo, oímos el lastimero balar de un cordero. Fuimos hasta el borde del puente, y vimos al cordero unos cincuenta pies más abajo en una pequeña saliente. Esta era una escarpada pendiente de aproximadamente doscientos pies hasta el arroyo de abajo. Observamos para ver si había algún modo posible de bajar allí, y no pudimos encontrarlo. Ese cordero había estado comiendo y había llegado al borde y miró hacia abajo. Allí estaba esa pequeña saliente completamente verde, y entonces bajó y comió todo el césped que allí había antes de descubrir que no podía regresar. Tratamos de enlazarlo, pero no había alguien lo suficientemente experto para hacerlo. Miramos hacia arriba, y ya había tres grandes buitres volando alrededor, sólo esperando el momento en que el pequeño animal se daría por vencido. Ese cordero se estaba destruyendo a sí mismo. Jesús dice: "Mis ovejas nunca se destruirán a sí mismas. Yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre" (en la voz media, "nunca se matarán a sí mismas"). ¿Porqué no? Porque tienen el Espíritu Santo morando en ellas.

La Palabra de Dios dice: "Estando confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo." Jesús primero dice: "Yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre", y luego: "No perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano."

Alguno puede decir: "Bien, yo sé que un demonio no puede arrebatarme, que un ángel no lo querría, y que el hombre no podría, pero yo podría arrebatarme a mí mismo." Entonces usted perecería, ¿no? y Él dice: "No perecerán para siempre", antes de decirle a usted: "Ni nadie las arrebatará de mi mano."

¿Es el hombre un agente moral absolutamente libre? Lo fue cuando Dios lo creó, ¿pero lo es ahora? ¿Es el pecador un agente moral libre? ¿Qué dice la Escritura? "Son cautivos por el Diablo a su voluntad." ¿¡Qué!? ¿Un hombre bajo el lazo del Diablo llevado cautivo a su voluntad es un agente libre? "¿No sabéis que a quien os prestáis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel a quien obedecéis?" (Romanos 6: 16).

El hombre es un esclavo del pecado y de Satanás; él no es libre. Pero ahora el evangelio llega al hombre, y él tiene el poder de decisión, y cuando decide por Cristo obtiene la vida eterna con todo lo que eso implica, y esa vida es la misma vida que está en el bendito Hijo de Dios. Esta es comunicada a él, y ahora es llevado cautivo en las cadenas de amor a los pies del Salvador, y no quiere ser un agente libre. Él esta feliz de ser un esclavo, como Pablo lo expresa, de Jesucristo.

Cuestión 2¿Qué de Mateo 24: 13?

"Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo." Weymouth dice: "El que permanezca firme hasta el fin."

El escritor de esta cuestión reconoce que primariamente esto se refiere a la Gran Tribulación, pero es un principio sobre el que creo que cada predicador de la Palabra debería insistir. No tiene provecho que las personas profesen conversión, pasen al frente, levanten sus manos, vayan a un salón para consultas, se unan a la iglesia, se bauticen, participen de la comunión, enseñen en una clase de escuela dominical, hagan obra misionera, den su dinero para la obra de Cristo, y continúen así por años, y entonces de pronto queden a la deriva, apartándose de todo esto, negando al Señor que las compró, rehusando absolutamente la autoridad de Jesucristo, y sin embargo profesando ser salvas. La perseverancia es la que prueba la realidad de una obra de gracia dentro del alma. Esa es la diferencia entre uno que es meramente reformado por la enseñanza del cristianismo y uno que ha nacido de nuevo. Usted ve esto muy claramente cuando contrasta a Pedro y a Judas.

Pedro resbaló y pecó penosamente, pero a pesar de todo esto él perseveró hasta el fin. Jesús dijo:

"Yo he rogado por ti que tu fe no falte",

y aunque su vida exterior por un breve lapso no fue lo que debía ser, su fe permaneció, y Jesús le restauró, y continuó hasta el fin de su vida hasta ser crucificado por su Salvador [según una tradición histórica]. Judas era uno de los elegidos, él estaba con el grupo apostólico pero nunca fue regenerado, y así cuando pecó y vendió a su Señor, se convirtió en un apóstata y murió suicidándose. Jesús dijo de él mucho antes [de la traición]: "¿No he escogido yo a vosotros doce, y uno de vosotros es diablo?" [Juan 6: 70] No,

"uno de vosotros corre el riesgo de llegar a ser un diablo",

sino,

"uno de vosotros es diablo".

Y se nos dice: "cayó Judas por transgresión, para irse a su lugar" (Hechos 1:25).

Pedro era alguien que resbaló, Judas era un apóstata, y hay una gran diferencia entre los dos. Si un hombre dice, "yo soy salvo", dejen que lo pruebe por su conducta. Eso es por lo cual no deberíamos temer la doctrina de la seguridad eterna del creyente. Alguien dirá: "Pero yo conocí a un hombre que era un maravilloso cristiano, y ahora él ha renunciado a todo y dice que aún así es salvo." Él sólo se está engañando a sí mismo. La próxima vez que lo vea, dígale que la Biblia dice: "El que perseverare hasta el fin, éste será salvo."

Es inútil que usted mantenga una profesión si su vida no demuestra que ésta es real. Los hombres pueden emplear mal cualquier doctrina.

Cuestión 3¿Qué del pasaje de la Escritura encontrado en Juan 8: 31?

"Y decía Jesús a los Judíos que le habían creído: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos." ¿No es la condición para el permanente discipulado: "Si vosotros permaneciereis en mi palabra"?

Ciertamente. Todo hombre que conoce la verdad de la seguridad eterna cree esto. No tiene sentido que una persona profese ser discípulo de Jesús si no persevera. Esto es lo que prueba que hay una obra genuina del Espíritu de Dios en su alma.

Cuestión 4 - ¿Qué de Juan 6: 66? –

"Desde esto, muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él."

Eso ha sucedido a lo largo de todos los siglos. Jesús distingue entre un discípulo y uno que es "verdaderamente su discípulo", o entre uno que es sólo un discípulo y uno que es un creyente verdadero. La palabra griega traducida "discípulo" significa "un alumno" o "un aprendiz". Había muchos que hasta cierto punto aprendieron de Jesús, y ellos estaban aprendiendo más y más cada día que le escuchaban. Pero cuando Él declaró: "El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna" (Juan 6: 54), ellos dijeron: "Eso es demasiado para nosotros; no continuaremos con este hombre", y volvieron atrás.

No había una cuestión de si la gente había nacido de nuevo y se había perdido, sino de si los que se contaban entre los aprendices continuarían aprendiendo y dejarían que Él fuera su maestro, o si rehusarían mayor instrucción y volverían atrás. Ni siquiera se nos dice que aquellos que volvieron atrás nunca regresaron.

Cuestión 5 - Juan 6: 67: "¿Queréis vosotros iros también?" ¿Qué de esta pregunta?

La pregunta y la respuesta manifiestan el punto exacto del cual estoy hablando. Él se dirigía ahora a los apóstoles, ese pequeño grupo que lo había acompañado tanto tiempo, y dijo: "¿Queréis vosotros iros también?" y Pedro dijo lo que toda verdadera alma convertida siempre dice: "Señor, ¿a quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna" (Juan 6: 68). Si usted realmente ha nacido de nuevo, esa es siempre la respuesta. Recuerdo que un día estuve razonando sobre este asunto con un querido y buen hermano por aproximadamente dos horas, y él insistía en que un hombre podía soltarse a sí mismo de la mano del Señor. Yo le dije: "¿Por qué insistes en esto? ¿Estás seguro de que eres salvo?" Él dijo:

"Absolutamente."

"¿Durante cuánto tiempo?"

"Cuarenta años."

"¿Y has sido guardado por cuarenta años? ¿Quieres soltarte de la mano del Señor hablando así?"

"Ciertamente no."

"Bien", dije, "tú eres mejor que tu credo."

Ese es justo el punto: si un hombre es nacido de nuevo, él nunca querrá soltarse de la mano de Cristo aún si pudiera. Sólo Cristo es el que satisface el alma.

Cuestión 6 - ¿Qué de 2 Tesalonicenses 2: 3?

"No os engañe nadie en ninguna manera; porque no vendrá sin que venga antes la apostasía [falling away = apartamiento], y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición."

La palabra traducida "apartamiento" [en la traducción al inglés de la Biblia] es "apostasía" en el original [como en la traducción española Reina Valera 1909 de la Biblia]. Esto nada tiene que ver con la cuestión de la salvación individual. Esto no toca esta doctrina. ¿No puede usted ver que esta es una profecía de lo que está sucediendo alrededor nuestro en el tiempo presente? [siendo su mayor cumplimiento el surgimiento de la Roma papal a la cual muchos del campo supuestamente evangélico se están asociando ahora por medio del movimiento ecuménico]. Recientemente, se nos dijo que setenta y cinco por ciento de los ministros en la Federación de Iglesias en la ciudad de Chicago firmaron un cuestionario diciendo que ellos no creían en algunas de las grandes verdades fundamentales de la Biblia. Allí usted tiene apostasía. ¿Significa eso que estos ministros eran todos cristianos alguna vez y ahora no son salvos? Mis queridos amigos, me temo que todo el problema es que la mayoría de ellos absolutamente nunca ha nacido de nuevo. Ellos nada conocen de la gracia regeneradora y por lo tanto están muy propensos a apostatar de las doctrinas mantenidas como santas por las grandes denominaciones evangélicas.

Recuerdo cuando un cierto predicador hizo público un grosero ataque a la doctrina de la sangre de la expiación. Eso conmocionó a mucha gente que había estado leyendo sus libros, y estas personas dijeron: "¿No es extraño que un hombre que alguna vez fue un cristiano tan excelente ahora niegue la sangre de Cristo?" Yo me senté y leí cada uno de sus libros y descubrí que él nunca mencionó en alguno de ellos la sangre de Cristo o la muerte de Cristo en la cruz, excepto en uno cuando él habló del ejemplo de humillación dado por Jesús al ir a la cruz. Pero nunca hallé alguna otra referencia a la muerte, la sangre, o la expiación. Más tarde él dijo: "Ellos me acusan por abandonar la doctrina de la sangre de la expiación; yo nunca creí en ésta." Él mostró que era simplemente un apóstata. Estas cosas no tenían lugar en su corazón o en su vida. La apostasía está viniendo; está viniendo rápidamente; la gran iglesia profesante está avanzando, pero ninguna persona nacida de nuevo jamás se doblegará ante el Anticristo.

Cuestión 7¿Qué de Hebreos 12:14?

"Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor."

Eso es exactamente lo que sostenemos. Cualquiera que dice: "soy un cristiano", y no sigue la paz y la santidad nunca verá al Señor. Pero recuerdo cuánto solía inquietarme esto. Cuando yo era un joven cristiano, se me enseñó que cuando me convertí todos mis pecados hasta ese momento fueron quitados, y entonces era como si Dios dijera: "Yo he borrado el pasado y te he restablecido donde Adam estaba antes de que cayera; si puedes mantener limpio el historial desde ahora hasta el fin, serás salvado e irás al cielo." Comencé mi andar y pronto comencé a fallar, y entonces me dijeron: "El problema contigo es que todavía no has obtenido la santidad. Si la obtienes, serás capaz de vivir la clase de vida correcta." Yo dije: "¿Qué es esta bendición de la santidad?" y se me respondió: "Cuando Dios te salvó, Él sólo te justificó." -¿Sólo me justificó? -"Él perdonó tus pecados pasados, pero ahora debes ser santificado, y eso significa que debes tener toda tu pecaminosidad natural desarraigada, y obtendrás verdadera santidad." Yo pensé: "Pero eso no funcionó muy bien con Adam", y esto me molestó bastante. Sin embargo ellos me aseguraron que esa era la clave, y así me dediqué a ello y batallé por seis años. (Me he ocupado de todo este asunto mucho más completamente en uno de mis libros anteriores, "HOLINESS: THE FALSE AND THE TRUE" [LA SANTIDAD: LO FALSO Y LO VERDADERO], del mismo editor [Loizeaux Brothers].)

Yo estaba actuando basado en un texto que no está en la Biblia: "Sin la santidad nadie verá al Señor." Escuché muchos sermones predicados sobre éste, y a veces yo mismo prediqué sobre éste. Yo tenía una gran bandera roja con ese texto en letras blancas, e intentaba obtener la santidad. A veces yo pensaba que la tenía, y entonces algo salía mal y debía tratar de recuperarme de todo otra vez. Nunca olvidaré la primera vez que leí: "Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor." Yo pensaba que decía: "Sin la santidad es imposible ver a Dios." Yo pensaba que debía obtener perfecta santidad en esta vida, pero lo que esto dice allí es, si usted no sigue la santidad no verá al Señor. Todo cristiano sigue la santidad. Un hombre que dice: "soy un cristiano", y no sigue la santidad o está engañándose a sí mismo o es un hipócrita. Nosotros sostenemos esto con todo nuestro corazón.

Cuestión 8 - ¿Qué de Romanos 6:16?

"¿No sabéis que a quien os prestáis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel a quien obedecéis, o del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia?"

Ya he hablado de eso. Romanos 6 es como el libro de Éxodo. Cuando los hijos de Israel estaban en Egipto, ellos obedecían a Faraón porque debían hacerlo; cuando fueron llevados a Dios en el desierto, el poder del Faraón fue quebrantado y llegaron a ser siervos de Dios. Nosotros, en nuestros días de no salvos, éramos siervos del pecado; ahora, como cristianos, somos siervos de Dios y estamos para andar delante de Dios en santidad y justicia.

Cuestión 9 - Ezequiel 18: 24:

"Mas si el justo se apartare de su justicia, y cometiere maldad, e hiciere conforme a todas las abominaciones que el impío hizo; ¿vivirá él?"

¿No es extraño para alguien en esta dispensación de la gracia citar un pasaje así, como si éste tuviese algo que ver con la cuestión de la salvación del alma? Vuelva y lea Ezequiel 18. ¿De qué está tratando? En el versículo veintiuno leemos: "El impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todas mis ordenanzas, e hiciere juicio y justicia, de cierto vivirá; no morirá." ¿Es eso la gracia? No, eso es la ley. Esa es exactamente la quintaesencia de la ley.

¿Usted cree que si un hombre impío se apartara de su maldad él viviría? Si esto fuera verdadero, ¿para qué murió Jesús? ¿Predicaría usted eso a los pecadores? ¿Quiere que me pare y diga: "Gente impía, ustedes han estado cometiendo la maldad; comiencen a hacer lo justo esta noche y vivirán"? ¿Querría usted que predicara eso? Yo estaría engañando deliberadamente a la gente si les dijera eso. Pero usted ve, aquí Dios estaba probando al pueblo bajo la ley y decía: "El hombre que guardare estas cosas vivirá. . . .Mas si el justo se apartare de su justicia, y cometiere maldad, e hiciere conforme a todas las abominaciones que el impío hizo; ¿vivirá él? Todas las justicias que hizo no vendrán en memoria; por su rebelión con que prevaricó, y por su pecado que cometió, por ello morirá." ¿Y qué ha sucedido? Jamás un hombre permaneció en todas las cosas que están escritas en el libro de la ley, para hacerlas. Por lo tanto, todos estaban bajo sentencia de muerte. ¿Cómo entonces iban a ser salvados? ¿Cambiando la forma de vivir? Oh, no; sino por confesar que no tenían justicia. Si la tuvieran, sólo serían trapos de inmundicia. Pero ahora ellos encontraron toda su justicia en el Señor Jesucristo, "el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, y justificación, y santificación, y redención."

Nunca cite Ezequiel 18 como si ello fuera el evangelio; ello es la ley. Y además tenga presente que la "vida" de la cual se habla en Ezequiel no es la vida eterna en Cristo. Es la vida aquí sobre la tierra prolongada bajo el gobierno divino, por causa de la obediencia, o acortada por causa del pecado.

Cuestión 10¿Qué de 2 Pedro 2: 20-22?

"Ciertamente, si habiéndose ellos apartado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, y otra vez envolviéndose en ellas, son vencidos, sus postrimerías les son hechas peores que los principios. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, tornarse atrás del santo mandamiento que les fue dado. Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro se volvió a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno."

¿Dice esto: "Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: La oveja se volvió a su vómito"? No, no dice eso. Dice: "El perro se volvió a su vómito."

¡Cuántos perros de estos hay! Ellos escapan temporalmente de la contaminación del mundo por el conocimiento que viene por el Señor Jesucristo. Si usted fue criado en un hogar cristiano y se le instruyó en el conocimiento del Señor Jesucristo desde su juventud, usted escapó de una gran parte de la contaminación del mundo. Pero después de haber conocido todas estas cosas, usted puede apartarse; puede tomar su propio camino en el mundo y vivir en sus inmundicias y contaminaciones. ¿Qué demuestra eso? ¿Que usted era un cristiano y ahora no lo es? ¿Que usted era una de las ovejas de Cristo pero ya no es más? Oh, no. ¿Qué entonces? Esto demuestra que "El perro se volvió a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno."

Algo destacable de esta doctrina de la seguridad eterna del creyente es que muchos de los más grandes hombres de Dios que alguna vez vivieron, han creído en ésta. C. H. Spurgeon, D. L. Moody, el Dr. R. A. Torrey, el Dr. A. C. Dixon, y muchos otros que nosotros apreciamos grandemente creían en ésta. C. H. Spurgeon dijo muy bellamente: "Si este perro alguna vez hubiese nacido de nuevo y obtenido una naturaleza de oveja, nunca habría regresado a su vómito; y si esta puerca alguna vez hubiese sido regenerada y hubiese tenido el corazón de un cordero dentro suyo, nunca habría regresado a revolcarse en el cieno."

No se trata de una oveja de Cristo pereciendo. El maligno tiene muchas cerdas lavadas, pero ellas no son, y nunca han sido, ovejas de Cristo.

Cuestión 11Ahora llegamos al crucial texto, Hebreos 6: 4-6. Observe esto cuidadosamente. Vea si lo leo correctamente.

"Porque es muy posible [la Biblia dice es imposible, lo cual es cambiado aquí a propósito para explicar este pasaje] que los que una vez fueron iluminados y gustaron el don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo. Y asimismo gustaron la buena palabra de Dios, y las virtudes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios, y exponiéndole a vituperio."

¿Es eso lo que éste dice? Usted cree que un hombre puede alguna vez ser iluminado, hecho un partícipe del Espíritu Santo, puede gustar la buena palabra de Dios y las virtudes del siglo venidero, pero recaer y luego arrepentirse; ¿no es así? Eso es lo que cree toda la gente que no cree en la seguridad eterna del creyente. ¿Qué va a hacer usted con quien tropieza? Si el tropiezo y la apostasía son lo mismo, ¿no ve que este pasaje es el peor pasaje posible de toda la Biblia para su doctrina favorita?

Si aquellos que sostienen que un hombre puede ser salvado una y otra vez analiza este pasaje, estoy seguro de que verán cuán fatalmente éste apuñala a su teoría.

Esta es la manera en que éste se lee: "Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron el don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo. Y asimismo gustaron la buena palabra de Dios, y las virtudes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios, y exponiéndole a vituperio."

Si este pasaje enseña que un hombre una vez salvado puede volver a estar perdido, entonces éste también enseña que si ese hombre nuevamente está perdido, él nunca puede arrepentirse y ser salvado. En otras palabras, si este pasaje enseña que un hombre una vez salvado puede perderse otra vez, éste enseña que si usted alguna vez ha estado salvado y ahora está perdido, usted tiene un boleto de ida al infierno, y no hay retroceso. ¿Pero cuál es el verdadero punto aquí? Es casi imposible explicarlo en un minuto o dos, porque usted necesita estudiar juntamente los capítulos quinto y sexto completos de Hebreos. Puedo indicar al lector indagador leer mi libro: "STUDIES IN THE EPISTLE TO THE HEBREWS" [ESTUDIOS EN LA EPÍSTOLA A LOS HEBREOS]. De los mismos editores.

El apóstol está hablando a gente que tiene el Antiguo Testamento y ha sido convencida intelectualmente de que Jesús es el Mesías pero que está expuesta a la persecución si confiesa su nombre. Aunque no de todo corazón, ellos saben que Jesús es el Mesías, y deben haber sentido el poder y visto la evidencia de su autoridad en los milagros realizados. Sin embargo ellos pueden retroceder ante todo esto y regresar al judaísmo, e ir nuevamente a la sinagoga y decir: "No creemos que Jesucristo sea el Mesías, el Hijo de Dios; rehusamos la autoridad de este hombre. Él debía ser crucificado." "Crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios, y exponiéndole a vituperio." El apóstol dice: "No intenten hacer algo allí; ustedes no pueden hacerlo, porque ellos han ido muy lejos. Ellos son apóstatas." Esto prueba que ellos no son verdaderos cristianos. En el versículo 9 leemos: "Pero de vosotros, oh amados, esperamos mejores cosas, y más cercanas a salud, aunque hablamos así."

Es decir, usted podría tener todas estas cosas y no tener la salvación. Usted dirá: "No lo creo." Pero mire esto: "Es imposible que los que una vez fueron iluminados." ¿Qué significa eso? ¿Nacidos de nuevo? Nadie podría escuchar un discurso del evangelio sin ser iluminado. "El principio de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples" (Salmos 119: 130).

"Y gustaron el don celestial." Una cosa es gustar; otra cosa es comer. Muchas personas han llegado hasta ese punto y nunca han sido salvadas. El ángel dijo a Ezequiel: "Hijo del hombre, come este rollo." Pero el ángel vio que Ezequiel sólo lo había gustado, entonces el ángel le ordenó: "Hijo del hombre, haz a tu vientre que coma." Éste estaba en su boca, y si su cabeza hubiese sido cortada toda la verdad se habría ido, pero "He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo." [Salmos 51: 6]

"Y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo." Ellos no fueron sellados, ni habitados, ni bautizados, ni llenados con el Espíritu. Él no usa ninguno de los términos que aluden a los grandes oficios del Espíritu, sino que dice: "Y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo."

¿Alguna vez vio usted a un hombre en una reunión donde el Espíritu de Dios estuvo obrando con poder, y alguna vez se le acercó y le habló y dijo: "¿No quiere acudir a Cristo?"? Y él respondió: "Yo sé que debería acudir, puedo sentir el poder del Espíritu de Dios en esta reunión. Yo sé que esto es correcto y que debería entregarme, pero no quiero hacerlo, y no lo haré." Y él se aleja resistiendo al Espíritu aunque fue un partícipe de aquél. Así esa gente descripta en Hebreos 6 ha estado de esta manera familiarizada exteriormente con el cristianismo, pero ahora lo negaban totalmente. Para los tales no podía haber arrepentimiento.

Ahora, a fin de probar que esta es la correcta interpretación del pasaje, permítame atraer su atención a Hebreos 6: 7-9: "Porque la tierra que embebe el agua que muchas veces vino sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos de los cuales es labrada, recibe bendición de Dios: Mas la que produce espinas y abrojos, es reprobada, y cercana de maldición; cuyo fin será el ser abrasada. Pero de vosotros, oh amados, esperamos mejores cosas, y más cercanas a salud, aunque hablamos así."

Note en primer lugar que todas esas cosas de las que él habla en los versículos 4 y 5 pueden ser verdaderas para alguien y sin embargo éste puede no tener la salvación. Pero él lo dice, como si fueran:

"Aunque les hemos dado esta advertencia, estamos convencidos de mejores cosas de ustedes; ustedes han avanzado mucho más que estos apóstatas, ustedes han sido salvados; y entonces no crean que los estamos confundiendo con gente como ésta."

Él emplea esta pequeña parábola para hacer claro lo que quiere decir. Aquí están dos parcelas con plantas cultivadas creciendo lado a lado, diremos, sólo separadas por una cerca. La tierra es la misma, el mismo sol brilla sobre ambas, la misma clase de agua de lluvia riega a las dos. Cuando el tiempo de la cosecha llega, una de estas parcelas produce hierba provechosa, pero la otra sólo espinas y abrojos. ¿Qué está enseñando él aquí? Este es un mensaje a los judíos, tratando de hacerles ver la realidad de Cristo como el Mesías y su cumplimiento de todos los tipos antiguos. Estas dos parcelas de tierra son dos hombres, ellas son los corazones de dos hombres. Podemos pensar de ellos en esta forma para hacer todo más gráfico. Ellos crecen lado a lado, a ambos se les enseña la Biblia, ambos van a la misma sinagoga, ambos esperan al Mesías, ambos acuden para escuchar predicar a Juan el Bautista, quizás ambos fueron bautizados por Juan el Bautista, confesando sus pecados. El bautismo de Juan no implicaba la salvación, éste sólo anticipaba la venida del Salvador. Ambos oyeron al Señor Jesús, ambos le vieron realizar sus obras poderosas, ambos están entre aquella multitud mirando cuando Él muere, ambos están allí cuando el gentío sale a ver la tumba vacía, ambos están cerca cuando Él asciende al cielo, ambos ven el poderoso obrar del Espíritu en el día de Pentecostés, ambos van entre los apóstoles, y exteriormente usted no podría ver diferencia alguna entre ellos. Pero de repente estalla la persecución. Uno de ellos es arrestado, y le dicen: "Niega a Jesucristo, o morirás." Él dice: "No puedo negarle; Él es mi Salvador." "Entonces morirás." "Estoy dispuesto a morir, pero no puedo negarle." El otro es arrestado y le dicen: "Debes negar a Cristo o morir." Él dice: "Le negaré antes que morir. Regresaré y seré un buen judío antes que morir." "Entonces hazlo público."

Ellos tenían una forma terrible de hacerle volver atrás. Recuerdo haber leído cómo en un caso así, lo llevan a un lugar inmundo donde alguien mataba una cerda, y el que está volviendo al judaísmo, para demostrar su negación, escupe sobre la sangre de la cerda y dice: "Así estimo la sangre de Jesús el Nazareno." Y luego le purifican y le toman de vuelta. ¿Podía algún verdadero creyente en Jesús hacer eso? ¿Qué hizo la diferencia entre los dos?

Aquellas parcelas de tierra tenían la misma lluvia, la misma luz del sol, pero hubo diferentes cosechas. ¿Cuál era la diferencia? Una de ellas tenía la buena semilla y produjo buen fruto, la otra no tenía la buena semilla y produjo espinas y abrojos. Los dos hombres estaban familiarizados con la verdad, pero uno recibió la simiente incorruptible, la Palabra de vida, y produjo fruto para Dios. El otro nunca recibió la buena semilla, y él día llega cuando se convierte en un apóstata.

Si usted recuerda la diferencia entre un apóstata y uno que resbala, ello le librará de muchos problemas sobre varias porciones de las Escrituras. El apóstata conoce todo acerca del cristianismo pero nunca ha sido un verdadero cristiano. El que resbala es una persona que ha conocido a Cristo, que le amaba, pero que se enfrió en su alma, perdió su vida espiritual. No hay cristiano que no haya sido frecuentemente culpable de resbalar. Por eso es que necesitamos al Señor como nuestro Abogado para restaurar nuestras almas. Cuando resbalamos, no es nuestra unión con Él la que es destruida, sino nuestra comunión. Usted puede decir: "¿Porqué está tan seguro de que un verdadero cristiano no apostata?" Porque Dios lo dice así en su Palabra. 1 Juan 2:18: "Hijitos, ya es el último tiempo: y como vosotros habéis oído que el anticristo ha de venir, así también al presente han comenzado a ser muchos anticristos; por lo cual sabemos que es el último tiempo." Anticristo significa "opuesto a Cristo". El apóstata siempre es alguien opuesto a Cristo. Un hombre dice: "He probado todo esto, y nada hay allí", y así reprueba a Cristo.

"Salieron de nosotros, mas no eran de nosotros; porque si fueran de nosotros, hubieran cierto permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que todos no son de nosotros." La palabra "cierto" está en itálicas y en realidad arrojan una duda. Deje fuera aquellas palabras porque no pertenecen al texto griego, y léalo así: "Salieron de nosotros, mas no eran de nosotros; porque si fueran de nosotros, hubieran permanecido con nosotros." Y luego él agrega: "Salieron para que se manifestase que ellos no eran totalmente (esa es una traducción literal) de nosotros." En otras palabras, ellos eran de nosotros según su profesión, en el compañerismo externo, pero no totalmente de nosotros, porque nunca habían nacido verdaderamente de Dios. Esto también explica el capítulo décimo de Hebreos que es el próximo pasaje presentado como una objeción.

Cuestión 12 - Explique Hebreos 10: 28, 29:

"El que menospreciare la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere sin ninguna misericordia: ¿Cuánto pensáis que será más digno de mayor castigo, el que hollare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del testamento, en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?"

Las personas se inquietan aquí, porque dicen: "Bien, este hombre seguramente era un cristiano, porque se dice que fue santificado."

Eso no necesariamente prueba que él fuera un cristiano. La totalidad de la nación de Israel fue santificada por la sangre del pacto; en un cierto sentido la totalidad del mundo ha sido santificado por la sangre de la cruz. Si no fuera por esa sangre derramada en la cruz del Calvario, todo el mundo estaría condenado al juicio eterno, pero, por causa de que Jesús murió por el mundo entero, Dios dice: "Ahora, puedo tratar con todos los hombres sobre la base de la sangre de la cruz", y, como frecuentemente decimos, la gran cuestión entre Dios y el hombre actualmente no es primariamente la cuestión del pecado. ¿Por qué? Porque la sangre de Cristo responde por el pecado. ¿Cuál es la gran cuestión? Es la cuestión del Hijo: ¿Cómo está tratando usted al Hijo de Dios que murió para salvarle? Cristo ha muerto por todos los hombres, su sangre fue derramada para la salvación de todos los hombres, y ésta será de beneficio para cada pecador en todo el mundo si ellos confían en Él. Vea Juan 3: 18, 19.

Aquí está este hebreo que ha avanzado hasta un cierto punto, y ahora surge la pregunta: "Confesarás a Cristo como tu única gran Ofrenda por el Pecado sin importar lo que esto implique?" Y él responde: "No, no puedo hacer eso. Voy a regresar al templo. Hay una ofrenda por el pecado allí, y no tendré que sufrir como podría sufrir si confesara a Jesucristo." Pero él no puede hacer eso. Dios ya no acepta más eso: "Ya no queda sacrificio por el pecado." "Si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por el pecado." "No queda otro sacrificio por el pecado" es el sentido preciso. Este sacrificio en el altar fue ordenado por Dios. Él dijo: "Si pecares, debes traer un sacrificio, y yo te aceptaré." "Porque la vida de la carne en la sangre está: y yo os la he dado para expiar vuestras personas sobre el altar: por lo cual la misma sangre expiará la persona" (Levítico 17: 11). "Bien", dice este judío, "tengo una ofrenda por el pecado." Pero él ha encontrado a Jesucristo o ha oído de Él como la gran ofrenda por el pecado; sabe que Dios le aceptó y le resucitó de entre los muertos; él tiene todo este conocimiento, pero con todo esto está atemorizado de hacerlo público de una manera definida y de confesar a Cristo como su Salvador. Él dice: "No necesito esta Ofrenda por el Pecado, volveré atrás y estaré contento con la ofrenda por el pecado del templo."

Antes de que Jesús viniera, eso era aceptable porque lo señalaba a Él, pero ahora Él ha venido. Si usted le rechaza, no queda otra ofrenda. Este pasaje, usted ve, nada tiene que ver con un cristiano verdadero apartándose de Cristo, sino con un hombre ampliamente instruido que rehúsa aceptarle. Y cuantas personas hay, no sólo entre los judíos sino en el cristianismo, que están rehusando esta Ofrenda por el Pecado.

Cuestión 13El próximo pasaje tratado es Lucas 9: 61, 62:

"Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; mas déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano al arado mira atrás, es apto para el reino de Dios."

¡Qué cosa terrible sería si éste fuera el camino al cielo! Cuantos miles de fervorosos cristianos hay que han permitido que lo que creían ser su deber hacia sus amigos les impidiera seguir completamente a Cristo.

Supongamos que ellos fueran al cielo sólo sobre la base de seguir completamente a Cristo. Usted ve que estos judíos estaban esperando el reino, y muchos dijeron: "Te seguiré, pero mis amigos tienen un derecho sobre mí." "No", dice el Señor: "Yo debo estar primero. Ninguno que poniendo su mano al arado mira atrás, es apto para el reino de Dios." Esa es la prueba del discipulado. Pero es necesario distinguir entre la salvación por gracia y la recompensa por el discipulado fiel. Las recompensa están relacionadas con el reino. No importa cuán fiel pueda ser yo como cristiano, ello no me da un mejor lugar en el cielo que si fuera llevado allá en el momento en que fui salvado. Supongamos que en el mismo instante en que usted se convirtiera cayera muerto de repente; ¿hubiera ido al cielo? Sí, hubiera ido allá sobre la base de la complacencia de Dios en la obra de su Hijo. Supongamos que usted se hubiese convertido cincuenta años atrás. Habría altibajos en su vida; pero usted ha estado salvado todos esos años. ¿Dónde iría si muriese repentinamente? Usted iría al cielo. ¿Sobre qué base? Sobre la base de la complacencia de Dios en la obra de su Hijo. No hay ni un pequeño cambio en cincuenta años. "Pero", dice usted, "yo he sido un cristiano maravillosamente fiel." ¿En verdad lo ha sido? Estoy sorprendido de que piense así. Cuanto más le servimos, más sentimos la mayoría de nosotros cuán infieles hemos sido. Pero usted insiste: "Yo he sido un cristiano muy fiel." ¿Le hace eso más apto para el cielo de lo que era en el momento en que confió en Jesús? Usted pregunta: "¿De nada sirve la fidelidad como discípulo?" Sirve mucho, pero no tiene mérito para la salvación. Usted tiene un lugar en la casa del Padre sobre la base de pura gracia, pero la casa del Padre no es la única cosa delante nuestro. También está el reino de Dios. "Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre." Y aquí hay diferentes recompenses de acuerdo a la medida de la fidelidad en esta vida. (Puedo dirigirle a otro de mis folletos "Salvation and Reward" ["Salvación y Recompensa"]. De los mismos editores).

Aquí estaba uno a quien el Señor dijo: "Quiero que me sigas a África o India", y él dijo: "Oh Señor, tolérame que vaya primero y entierre a mi padre. Tengo un anciano padre aquí y no puedo soportar dejarle mientras viva. Después de su muerte, estaré gustoso de seguirte." Y el Señor dice: "Deja que los muertos entierren a sus muertos." Por supuesto, si él hubiese tenido la responsabilidad de proveer para su padre, eso sería una cosa distinta. Porque ese hombre no tiene la fe y el coraje para efectuar esa separación, ¿cesa de ser un cristiano? Él puede permanecer en su casa, él puede ser de gran valor y de gran utilidad, pero cuando llegue al tribunal de Cristo hay una recompensa que podría haber tenido que no tendrá, porque no anduvo durante todo el trayecto con el Señor Jesucristo. Si andar durante todo el trayecto diera a los hombres el derecho al cielo, ninguno de nosotros llegaría allí jamás. Pero en la medida que andamos, tan lejos como entendamos, durante el trayecto entero, Él nos recompensará. Si la gente pudiese ver la diferencia entre la salvación por la gracia y la recompensa por el servicio, esta cuestión se resolvería por sí sola. Desde este punto en adelante, la mayoría de estas objeciones realmente tienen que ver con este mismo hecho.

Cuestión 14Tomemos los siguientes pasajes:

"Mirad, hermanos, que en ninguno de vosotros haya corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo: Antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice Hoy; porque ninguno de vosotros se endurezca con engaño de pecado: Porque participantes de Cristo somos hechos, con tal que conservemos firme hasta el fin el principio de nuestra confianza." (Hebreos 3: 12 – 14)

Ese es uno de los versículos con una condición. Otro se encuentra en 1 Corintios 15: 1, 2:

"Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano."

Otro es encontrado en Colosenses 1: 21-23:

"A vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos de ánimo en malas obras, ahora empero os ha reconciliado en el cuerpo de su carne por medio de muerte, para haceros santos, y sin mancha, e irreprensibles delante de él: Si empero permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído; el cual es predicado a toda criatura que está debajo del cielo; del cual yo Pablo soy hecho ministro."

Podría agregar otros a estos, pero aquí están tres pasajes con un condicional.

¿Qué quiso decir el Espíritu de Dios al introducir estos tres condicionales?

En cada una de estas ocasiones Él se dirige a grupos de personas. Yo estoy aquí para hablarles a ustedes como un grupo de gente. Si yo pidiera a cada uno que profesa ser un cristiano que se pusiera de pie, supongo que casi todos se levantarían. ¿Probaría eso que todos ustedes son cristianos? Esto mostraría que ustedes profesan ser cristianos. ¿Qué probaría que ustedes lo son realmente? "Si empero permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio." Ustedes profesan haber recibido el evangelio; ustedes son salvos si guardan en la memoria lo que les ha sido predicado. Si no, eso simplemente muestra que no hay realidad.

La fe aquí no es la fe por la cual usted es salvo, no es la fe por la cual usted cree; sino que es aquello que usted cree. Judas dice: "Que contendáis eficazmente por la fe que ha sido una vez dada a los santos" (Judas v. 3). Eso es el conjunto de la doctrina cristiana, y, si es un verdadero cristiano, usted permanecerá en esa doctrina cristiana hasta el fin, pero si no, usted puede hacerse mormón, o de la Ciencia Cristiana, o un teosofista, o algo similar. Entonces usted simplemente muestra que no hay realidad. Es algo muy fácil decir, "soy salvo"; otra cosa es probarlo.

Cuestión 15 - ¿Qué de 2 Pedro 3: 17?

"Así que vosotros, oh amados, pues estáis amonestados, guardaos que por el error de los abominables no seáis juntamente extraviados, y caigáis de vuestra firmeza."

Volvemos a lo que estábamos hablando hace unos pocos minutos. Siempre hay una posibilidad de que un verdadero cristiano caiga, y necesitamos ser advertido una y otra vez. Cuántos hemos conocido que en cierto tiempo tenían un brillante testimonio cristiano pero cayeron. Ellos no estuvieron alertas, no fueron piadosos, y tropezaron y cayeron. ¿Significa eso que están perdidos? No, no si realmente nacieron de nuevo. Si nacieron de nuevo, han recibido la vida eterna; y si gente así cae, allí es donde comienza la obra de restauración del Espíritu de Dios. David cayó de una manera sumamente terrible, pero dice: "Él restaura mi alma"; y a veces al restaurar las almas de su pueblo, Dios debe hacerle pasar a través de muy amargas experiencias. Él les ama demasiado como para dejarles estar felices cuando se apartan de Él.

Cuestión 16 Explique este pasaje:

"Que se han descaminado de la verdad, diciendo que la resurrección es ya hecha, y trastornan la fe de algunos" (2 Timoteo 2: 18).

Un escritor dice: "Vemos aquí la posibilidad de que nuestra fe sea trastornada."

No es de eso que Pablo está hablando. Él está hablando de la fe. De nuevo usted debe hacer la distinción. Nuestra fe es aquello por medio de lo cual creemos. Nosotros creemos en Dios; eso es nuestra fe. Pero creemos la verdad que Dios nos ha revelado, y eso es la fe, y eso es lo que ha sido trastornado en la mente del creyente profesante en este caso. Esto es lo mismo que usted encuentra en 1 Timoteo 5: 15: "Porque ya algunas han vuelto atrás en pos de Satanás." Algunos verdaderos cristianos hacen eso, pero qué cosa bendita es saber que el Señor va en busca de ellos y nunca los abandona.

Cuestión 17 - ¿No podemos dejar que las cosas de Dios se escurran de nosotros?

"Por tanto, es menester que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, porque acaso no nos escurramos" (Hebreos 2: 1), o, en otras palabras: "acaso nos alejemos de ellas."

Esta es otra vez la misma advertencia. Usted ha oído el precioso ministerio de hombres de Dios que le han predicado la Palabra. Ustedes han tenido tal instrucción como muchos nunca han tenido. Ustedes serán terriblemente culpables si se apartan de ella. Ustedes necesitan "persistir en lo que han aprendido." Pero si todos fuésemos a perder nuestra salvación cada vez que nos desviamos en alguna cosa errónea, ¡cuán grave sería esto! ¿Hay alguno aquí que nunca se haya apartado un poquito?

Si el pecado me separará de Cristo, ¿cuánto pecado? ¿Cómo puedo alguna vez estar seguro de cuanto pecado? ¿No es un hecho que cada uno de nosotros peca en pensamiento, o en palabra, o en obra, probablemente cada día de nuestras vidas? ¿Hay alguna noche en la que usted pueda arrodillarse ante Dios y decir: "Señor, te agradezco porque hoy no he pecado en pensamiento, o palabra u obras"? Estoy seguro de que ningún cristiano sincero puede decir eso. ¿Cuánto tiene usted que pecar para quebrar el vínculo que lo une a Cristo? Usted nunca podría estar seguro entre un día y otro de que está salvado, y usted no dejaría lugar alguno para la obra restauradora de Dios, si su salvación dependiera de su fidelidad personal.

Cuestión 18 - ¿Qué de un pasaje de la Escritura como éste?

"Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida" (Apocalipsis 2: 10). ¿Cómo puede usted decir que un hombre está salvado por la eternidad cuando el Señor le dice que debe ser fiel hasta el fin?

Una corona de vida no es la salvación; es la recompensa. Hay cinco coronas: la corona incorruptible por la fidelidad en el transcurso de nuestra existencia; la corona de gozo por ganar almas; la corona de justicia para los que aman su venida; la corona de vida para aquellos que sufren por Cristo; la corona de gloria para quienes alimenten las ovejas y corderos del rebaño de Cristo. Yo podría perder todas esas coronas y sin embargo no perderé mi salvación. La Palabra dice: "Si la obra de alguno fuere quemada. . . .él empero será salvo, mas así como por fuego" (1 Corintios 3 :15). Pero no quiero ser salvado de esa forma. Yo quiero ganar la corona de la vida. "Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida."

Cuestión 19 - Explique Hebreos 10: 37-39:

"Porque aun un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Ahora el justo vivirá por fe; Mas si [alguno] se retirare, no agradará a mi alma." Observe el versículo siguiente: "Pero nosotros (¿quiénes? los verdaderos cristianos) no somos tales que nos retiremos para perdición, sino fieles para ganancia del alma." Si una persona ha creído para la salvación del alma, no hay peligro de que "se retire para perdición." Es algo terrible estar intelectualmente convencido y detenerse allí.

Cuestión 20Ahora consideraré Apocalipsis 3: 15, 16, donde el Señor, hablando a la iglesia de Laodicea dice:

"Yo conozco tus obras, que ni eres frío, ni caliente. ¡Ojalá fueses frío, o caliente! Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca."

¿Es este un individuo que alguna vez había estado salvado y no lo está más? El Señor está hablando a una iglesia. ¿Alguna vez vio usted una iglesia como la de Laodicea, una iglesia ni fría ni caliente, una donde usted no podría decir si estaba a favor o en contra de Cristo? Y entonces el Señor dice a esa iglesia: "Porque eres sólo tibia --hay profesión--, pero no eres ni fría ni caliente, te vomitaré de mi boca. No te tendré en modo alguno como una iglesia." Allí no dice que no puedan haber individuos en la iglesia que sean hijos de Dios, justo como la iglesia en Efeso. Él dijo a ellos: "Si no te arrepientes quitaré tu candelero." Un candelero, usted sabe, es para dar luz.

Cada vez que voy al centro de la ciudad paso por una iglesia a la cual perteneció D. L. Moody. Ella era un centro evangelístico en su tiempo, pero actualmente es un verdadero centro de modernismo, y el Evangelio nunca es predicado allí. Cada vez que la veo pienso del tiempo en que Moody estuvo allí y se mantuvo firmemente a favor de la verdad, y digo: "Su candelero fue quitado." Pueden haber algunos verdaderos cristianos en esa iglesia, algunas de las queridas antiguas personas que estaban en ella hace años, y quizá todavía son miembros allí. Eso no quiere decir que éstos no sean cristianos porque la iglesia como tal haya perdido su testimonio a favor de Cristo.

Cuestión 21 - Aquí está un versículo que me sorprende encontrarlo usado para probar la doctrina de la "recaída".

"Si el justo con dificultad se salva; ¿adónde aparecerá el infiel y el pecador?" (1 Pedro 4:18).

¿Qué tiene que ver esto con el asunto? ¿Qué está diciendo Pedro? "Es tiempo de que el juicio comience de la casa de Dios: y si primero comienza por nosotros, ¿qué será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?" (1 Pedro 4: 17). Supongo que los hijos de Dios tienen faltas. Yo sé que ellos deben ser juzgados por sus faltas por el Padre para corrección, y Dios tratará muy solemnemente y muy seriamente con ellos por sus fallas. No habría necesidad de juicio si todos ellos fueran cristianos perfectos, pero si Dios trata con su propio pueblo en esta forma, y si el justo es salvado atravesando dificultades, "¿Adónde aparecerá el infiel y el pecador?" Eso nada tiene que ver con la cuestión de si el cristiano está o no salvado por la eternidad.

Cuestión 22 - Juan 15: 1-6 es el siguiente pasaje cuestionado.

"Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, le quitará: y todo aquel que lleva fruto, le limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado. Estad en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no estuviere en la vid; así ni vosotros, si no estuviereis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer. El que en mí no estuviere, será echado fuera como mal pámpano, y se secará; y los cogen, y los echan en el fuego, y arden."

Este capítulo no está discutiendo el tema de la vida eterna sino el de llevar fruto. Hay cristianos que llevan muy poco fruto para Dios, pero todos llevan algún fruto para Él. Hay mucha gente en la Vid (y la Vid habla de profesión aquí en la tierra) que no lleva fruto para Él y eventualmente serán totalmente cortados cuando Jesús vuelva. Entonces no habrá lugar con Él porque no hay unión con Él.

No hay ramas naturales en la Vid viviente. Nosotros somos injertados por la fe. Yo no sé mucho sobre injertos, pero sé que una cosa es hacer un injerto, otra que un injerto germine. Una cosa es que una persona esté vinculada exteriormente con Él y otra bastante distinta que esa persona tenga vida en Cristo. ¿Cuál es la evidencia que demuestra si él esta realmente en la vid? La evidencia es si él lleva fruto. Todos los que tienen la vida llevan algún fruto para Dios. Si no hay fruto, usted puede estar seguro de que no hay vida, no hay unión real con Cristo.

Cuestión 23 - ¿Tendrá un cristiano que fallece con pecados no confesados una oportunidad de enmendar las cosas después de morir? ¿Es el tribunal de Cristo el tiempo cuando todos los malentendidos y discordias entre cristianos serán enmendados?

Es dudoso que algún cristiano alguna vez muriera sin tener ningún pecado de su historial sin confesar. Mientras que el pecado podría ser confesado en una forma general, sin embargo, ¿quién de nosotros alguna vez ha confesado definidamente todos sus pecados? Pero la preciosa sangre de Cristo responde por cada pecado que un creyente alguna vez haya cometido. En el tribunal de Cristo, el Señor revisará la vida entera desde la regeneración, dando su entendimiento sobre toda cosa, y el creyente verá entonces por primera vez cada detalle en la luz de la infinita santidad de Dios. Todo será considerado, de modo que las fallas de los creyentes nunca serán mencionadas de nuevo por toda la eternidad.

Cuestión 24 ¿Hay alguna diferencia entre el libro de la vida y el libro de la vida del Cordero?

Sí, el libro de la vida es el libro de los vivientes. Es también el registro de las profesiones. Los nombres pueden ser borrados de este libro. El libro de la vida del Cordero es el registro de los propósitos eternos de Dios. Los nombres allí inscriptos están escritos desde la fundación del mundo. En otras palabras, un libro tiene que ver con la responsabilidad, el otro con la pura gracia.

Ningún cristiano tendrá borrado alguna vez su nombre del libro de la vida del Cordero, porque todos los tales tienen la vida eterna – la cual no se pierde y perdura para siempre.

FIN

los familiares de jesus

los familiares de jesus



Según Mc 1:9 el lugar de procedencia de Jesús era la región de Galilea. Desde allí habría partido en busca del Bautista: Y
sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. No existía
ninguna referencia en las Escrituras judías acerca de Nazaret, como así tampoco fue nombrada por Josefo al describir la región de Galilea. Posiblemente este silencio se debió a la poca importancia de la aldea, cuya vida propia seguramente transcurriría a la sombra de la vecina y próspera ciudad de Séforis, la capital de la región durante los primeros años de la vida de Jesús.

La vista que se despliega en torno a Nazaret es una de las más hermosas de Israel. La región de Galilea aparece como una
prolongación de las raíces montañosas del Líbano. La abundancia de rocas de basalto gris manifiesta su carácter volcánico. No es el Líbano, sin embargo, el que domina la vista, sino la cordillera de enfrente, el Hermón. Hacia sus nieves levantaban los ojos los sofocados segadores durante el verano, esperando de él su intenso rocío por la noche. A esa dependencia respecto de las altas cordilleras Galilea debe sus aguas y la fertilidad de su tierra en comparación con Judea y Samaría. Josefo describía la bondad de esta tierra en la que se desempeñó como revolucionario contra Roma: "Toda la región es fértil, rica en pastos, plantada de árboles de toda clase, de manera que el hombre más perezoso para las tareas de la tierra siente
necesariamente una vocación de labrador ante tantas facilidades. De hecho, toda la superficie está cultivada por los
habitantes, sin que haya una sola parcela sin barbecho. Los poblados son muy numerosos y todas las aldeas tienen
también una población muy densa, debido a la fertilidad del suelo, de manera que la más pequeña de ellas cuenta
con más de quince mil habitantes" (Guerra Judía III, 3,2).

Allí, envuelto en la belleza de las montañas y rodeado de los labradores que trabajan la tierra, Jesús había pasado muchos años en silencio, trabajando también él con sus propias manos. Cuando comenzase a predicar evocaría todo ese mundo de imágenes que contemplado con sus propios ojos: Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos (Mt 6:28-29). El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo (Mt 13:24). Un hombre plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó un lagar y edificó una torre (Mc 12:1). De la higuera aprended esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que Él (el Hijo del hombre) está cerca, a las puertas (Mc 13:28-29).

Las encantadoras colinas de Galilea que, aún hoy, infunden una sensación apacible al peregrino que las visita, debieron hablar
por sí mismas al corazón del joven Jesús de la misericordia y generosidad de Dios, y permitía pensar en su Reinado como una
participación de tanta paz y bondad. Del mismo modo, las despojadas montañas de Judea, con su aspecto terrible y su clima
tan duro, no podían menos que templar el carácter de un profeta como Juan y llevarle a formular la llegada del Reino de Dios
en términos tan trágicos. Las colinas de Galilea y el desierto del Jordán sirven adecuadamente de escenario para las Bienaventuranzas de Jesús (Mt 5:3-12) y para las amenazas de Juan (Mt 3:7-12). Sus respectivos ambientes naturales ayudaron a cada uno de los dos profetas a diferenciar con rasgos propios el único mensaje sobre la llegada del Reino y la
necesidad de conversión.

Además de esta influencia de la naturaleza, también debió intervenir en el interior de Jesús el peso de la secular tradición histórica de su patria. Galilea coincide estrechamente con los territorios que Josué había asignado a las antiguas tribus hebreas de Isacar, Zabulón, Aser y Neftalí durante la conquista de Canaán. El país había presenciado el sacrificio del profeta Elías en el monte Carmelo (1 Re 18:20-40), la muerte del rey Ajab por él anunciada en el valle de Yisreel (1 Re 22:34-35) y la muerte del justo rey Josías en Meguido (2 Re 23:29).

La cercanía y presencia de población pagana, especialmente a partir de la incorporación al imperio asirio bajo Tiglatpileser III
(734 a.C.), había hecho que la región fuera denominada Galil ha-Goyim (hebr. Región de los Gentiles: Is 8:23). La población en los tiempos de Jesús se componía de judíos principalmente en las aldeas y en el interior de la región. Las ciudades helenizadas y los dominios en el oeste estaban poblados mayoritariamente por paganos. El proceso de helenización había sido
promovido grandemente por Herodes el Grande y sus hijos, como así también por los terratenientes de las ciudades
helenizadas que habían comprado amplias zonas del campo.

Pero esta circunstancia había ido fortaleciendo la identidad nacional y religiosa de los habitantes judíos, como refirió Josefo:
"Con esta superficie tan limitada, y rodeadas como están por naciones extranjeras muy poderosas, las dos Galileas
han resistido siempre las sucesivas invasiones; porque los galileos se forman para el combate desde sus años más
jóvenes y han sido siempre numerosos. Nunca les ha faltado coraje a esos hombres ni faltó nunca allí gentes" (Guerra Judía III,3,2).

"La naturaleza de los galileos era, pues, tan volcánica como el suelo que habitaban: siempre amigos de innovaciones y por
naturaleza dispuestos a los cambios, disfrutan con las sediciones" (Josefo, Autobiografía 17). "Su fama se había hecho
célebre a causa de sus pendencias y de entre ellos surgieron los más aguerridos rebeldes contra Roma. Tal era el caso de Judas de Gamala, más conocido como Judas el Galileo. En el año 4 a.C., aprovechando la falta de gobierno a causa de la muerte de Herodes, en Séforis reunió una banda numerosa, rompió las puertas de los arsenales del rey y, distribuyendo las
armas a sus partidarios, atacó a los demás candidatos al poder" (Josefo, Guerra Judía II,56).

Más tarde, unido al fariseo Sadok había encabezado una revuelta contra los romanos a causa del censo que en el año 6 d.C.
había ordenado el emperador Augusto para la nueva provincia de Judea. En efecto, el censo tenía como fin elaborar la nómina de los contribuyentes de la nueva provincia del Imperio: Decían que el censo llevaba a un resultado concreto: implicaba el derecho a hacerlos esclavos. Por eso llamaban al pueblo a volar en apoyo de la libertad. Si se presentaba la
ocasión de vencer -aseguraban- pondrían las bases de la prosperidad; y si les privaban de los bienes que les quedaban, obtendrían el honor y la gloria de haber obrado con magnanimidad. La divinidad no podría hacer otra cosa más que colaborar en el éxito de su proyecto y actuaría ciertamente en favor de ellos, con tal que, apasionados por los grandes hechos y firmes en su resolución, no dudaran en derramar la sangre necesaria para este fin (Josefo, Antigüedades XVIII,4).

Judas fundó así un partido que se caracterizaría por el celo por la defensa de la libertad y por la aceptación de la sola soberanía divina (de ahí el nombre de zelotes): decía que era una vergüenza aceptar pagar tributo a Roma y soportar, después de Dios, a unos dueños mortales (Josefo, Guerra de los Judíos II,118). Josefo describió este movimiento llamándola la cuarta filosofía (después de los fariseos, saduceos y esenios): "Sus adeptos están en muchos puntos de acuerdo con el
pensamiento fariseo, pero sienten un amor casi invencible a la libertad, porque creen que Dios es el único dueño y
señor. Les importa poco padecer cualquier tipo de muerte, hasta el más inaudito, lo mismo que el castigo que están
dispuestos a infligir hasta a sus parientes y amigos; el único objetivo que tienen es no dar el nombre de señor a ningún ser humano" (Josefo, Antigüedades XVIII,23).

La revuelta contra Roma ciertamente fracasó, como refiere el libro de los Hechos de los Apóstoles: En los días del empadronamiento, se levantó Judas el Galileo, que arrastró al pueblo en pos de sí; también éste pereció y todos los
que le habían seguido se dispersaron (5,37). Sin embargo, el partido sobrevivió varias generaciones y los descendientes de
Judas continuaron su causa. "Entre los años 46 y 48 dos de sus hijos fueron ajusticiados por orden del gobernador romano: Los nombres de aquellos hijos eran Jacob y Simón, a quienes Alejandro condenó a ser crucificados" (Ant. XX,102). "En el
año 66 otro hijo suyo (o tal vez nieto) se proclamaría directamente como el rey Mesías para conquistar Jerusalem y rebelarse
contra el Imperio: Menahem, el hijo de Judas, aquel llamado el Galileo, tomó algunos hombres importantes con él y se retiró a Masada, donde forzó el ingreso a la armería de rey Herodes y dio armas no sólo a su propia gente, sino también a otros bandidos. Con ellos organizó una guardia y regresó en condición de rey a Jersalem. Y constituido en líder de la sedición dio órdenes de continuar con el asedio" (Guerra Judía II,433). Finalmente sería asesinado por la oposición (id. II,446).

La dinastía de los líderes zelotes proveniente de Judas el Galileo acabaría recién en el año 73 con Eleazar ben Yaír, el organizador de la célebre defensa de Masada: El era descendiente de aquel Judas que había persuadido a muchos judíos, como hemos anteriormente relatado, a no inscribirse en el censo cuando Quirino ordenó hacerlo en Judea (Guerra Judía VII,252). Josefo nos transmitió lo que habría sido su larga exhortación final al suicidio colectivo: ... "¡Muramos sin haber sido esclavos del enemigo y, como hombres libres, dejemos juntos esta vida con nuestras esposas e hijos! Esto es lo que las leyes nos ordenan, esto es lo que nuestras esposas e hijos nos suplican. Esta es la necesidad que nos viene de Dios y lo contrario es precisamente lo que los romanos desean. El temor que ellos tienen es que muera uno solo de nosotros antes de que sea tomada la ciudadela. Así, pues, apresurémonos a dejarles, en vez de la satisfacción que ellos esperan de nuestra captura, el asombro ante nuestra muerte y la admiración por nuestra valentía!" (Guerra VII, 337-388).

La infancia y juventud de Jesús transcurrió en esa Galilea formadora de hombres nada conformistas. Tal vez las peores
tempestades no hayan llegado a la pequeña Nazaret, pero sí sus espantosos ecos, como la destrucción de Séforis a sólo 4 km de distancia. En el año 4 a.C., el gobernador romano de Siria había reprimido violentamente el levantamiento de la ciudad: Varo envió una parte de su ejército a Galilea, situada cerca de Ptolemaida, y a Cayo, uno de sus amigos, como
capitán. Cayo derrotó a las tropas que enviaron contra él, tomó Seforis, la incendió y redujo a esclavitud a sus habitantes (Guerra Judía II,68). La reiteración de episodios como estos y la carga de pesados tributos habían ido llenando la región de viudas despojadas, niños huérfanos, enfermos y enloquecidos, campos abandonados y multitud de pobres.

La mayoría soportaba en silencio la pesada carga sin más consuelo que el advenimiento del poderoso Mesías davídico, que
restablecería definitivamente a Israel como Reino de Dios, poniendo fin a todas las tristezas y dolores. Jesús no pudo desconocer esta mentalidad, porque sin duda debió haber escuchado en más de una oportunidad en la sinagoga las profecías
mesiánicas leídas y explicadas durante el culto sabático: "¡Qué hermoso es el rey mesías que ha de levantarse de entre los
de la casa de Judá! Ciñe sus riñones y parte al combate contra sus enemigos y mata a reyes con príncipes. Tiñe de rojo las montañas con la sangre de sus víctimas y blanquea las colinas con la grasa de sus guerreros. Sus vestidos están empapados de sangre; se parece al que está pisando racimos" (Targúm de Jerusalem de Gn 49:11).

Tales expectativas serían, muy posiblemente, las que poseían los que se agruparon alrededor suyo, como bien lo evidencian las palabras de los decepcionados discípulos de Emaús después de su crucifixión: Nosotros esperábamos que sería él el que
iba a librar a Israel (Lc 24:21). Sería, tal vez, la esperanza de Simón al proclamar ante Jesús: Tú eres el Mesías (Mc 8:29). Sería, en fin, la tentación que tuvo que resistir Jesús a lo largo de su vida: ¡Apártate de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres (Mc 8:33).

LAS TENTACIONES DE JESÚS

Como todo hombre, Jesús debió luchar para seguir firmemente los dictámenes de su conciencia frente a otras alternativas que
no dejaban de aparecer como muy sugestivas. Los que más tarde creyeron en él no quisieron silenciar esta realidad que lo
solidarizaba con el resto de los mortales: ha sido probado en todo como nosotros, aunque él no cometió pecado (Heb
4:15). Él mismo se sometió al sufrimiento y a la tentación (Heb 2:18).

Al narrar los episodios concretos en los cuales se podría comprobar en qué momentos Jesús había experimentado la lucha
interior, el evangelio más primitivo relacionó la tentación en cierto modo con su conciencia de estar especialmente unido a Dios: Y se oyó una voz que venía de los cielos: "Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco". A continuación, el Espíritu
le empuja al desierto, y permaneció en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás (Mc 1:11-12). Mateo y
Lucas incluso llegaron a describir los diálogos de Jesús con el tentador.

Pero, teniendo en cuenta la ausencia de testigos en estas escenas, podemos preguntarnos: ¿cómo llegaron a conocer los
creyentes las confrontaciones que Jesús mantuvo con el tentador? Puesto que, como veremos luego, Jesús enseñaba por medio de comparaciones, tal vez Jesús pudo haber expuesto a sus discípulos de un modo simbólico y escenificado las alternativas que habría tenido que rechazar en su corazón para ser obediente y fiel a su vocación. La ubicación de esta experiencia por parte de los evangelistas en el momento previo al inicio del ministerio mostraría, entonces, a Jesús como auténtico enviado de Dios que cumple su voluntad expresada en la Escritura.

Mc 1:13 describió una relación pacífica entre Jesús y las bestias salvajes. Posiblemente fuera una alusión a la paz del final de los tiempos anunciada en Is 11:6-8 y repetida en la literatura apocalíptica: Los animales salvajes vendrán de los bosques y
servirán a los hombres; la culebra y el dragón saldrán de sus escondites y se dejarán conducir por niños pequeños (Apocalipsis de Baruc siríaco 73,6). Con esto indicaría no sólo que Jesús había superado la tentación, sino también que con él se abría el tiempo final. Habiendo vencido ya a Satanás, lo superaría de un modo definitivo.

En Mateo y en Lucas el cambio de escenarios hace pensar en una secuencia de situaciones sugeridas a la consideración de
Jesús; algo así como alternativas que Jesús bien podría haber seguido en la realización de su vocación recibida de Dios. En
efecto, el Mesías judío debía inaugurar una era de fecundidad asombrosa, con abundancia de vino y pan: Cuando se cumpla lo que está previsto empezará a manifestarse el Mesías. La tierra dará su fruto, diez mil por uno. Cada cepa tendrá mil sarmientos, cada sarmiento dará mil racimos, cada racimo contará mil uvas y cada uva producirá un kor (3000 litros) de vino. Y todos los que tengan hambre se alegrarán y serán cada día espectadores de prodigios. En aquel tiempo el maná guardado en reserva caerá de nuevo y comerán (de él) esos años, porque habrán llegado al fin de los tiempos (Apocalipsis Siríaco de Baruc, 29,3.5-6.8). Y, según el pensamiento de los fariseos, ningún daño sufriría el Mesías gracias a la protección de Dios: No será débil en sus días, apoyado en su Dios, porque Dios le hizo poderoso por el Espíritu Santo y sabio en el consejo inteligente con fuerza y justicia. Y la bendición del Señor está con él en la fuerza: no será débil, su esperanza está en el Señor y ¿quién puede contra él? (Salmos de Salomón 17:42-44).

Conciente de tener en sí mismo un poder recibido de Dios, Jesús podría haberlo aprovechado para remediar su necesidad o
simplemente para hacer ostentación del mismo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes... Si
eres hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para
que no tropiece tu pie en piedra alguna (Mt 4:3.6).

Sin embargo, la peor tentación era la esperanza en un dominio político como Mesías. Jesús debió rechazar con esfuerzo
esta alternativa, sugerida por sus oyentes y por sus mismos discípulos tantas veces a lo largo de su vida. Jesús comprendió bien que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder (Mt 20:25). Tal forma de autoridad no podía proceder de Dios, sino del Príncipe de este mundo (Jn 12:31), y sólo podría obtenerse mediante el abandono del Dios verdadero: Todo esto te daré si postrándote me adoras (Mt 4:9).

La redacción, en la forma hoy conservada, pudo haber sido influenciada, además, por una experiencia histórica de prueba
sufrida por los creyentes de Palestina pocos años después de la muerte de Jesús: "Como emperador, Cayo (Calígula) se
mostró de una arrogancia inaudita: exigió pasar como dios y que le llamaran dios, decapitó a su patria de los hombres más selectos y extendió su impiedad hasta Judea. En efecto, envió a Petronio con un ejército a Jerusalem para erigir estatuas suyas en el templo con la orden de que, si los judíos no las aceptaban, matasen a los que se opusieran y redujese a la esclavitud al resto de la nación" (Josefo, Guerra Judía II, 184s).

La imagen de la adoración evocaría, entonces, el ceremonial practicado en la corte de Roma. El judío Filón de Alejandría narró cómo él mismo se había visto obligado a venerar al emperador Calígula al ser recibido por éste en audiencia: Fuimos
conducidos ante él; al verlo, nos inclinamos hasta el suelo con toda reverencia y temor, y lo saludamos con el tratamiento de Sagrado Emperador. Pero su respuesta fue tan cortés y amable que desesperamos, no ya de nuestra causa sino de nuestra vida. Porque con una sonrisa irónica observó: "¡Conque vosotros sois los impíos que no creen en mi condición divina, cuando todos los demás la reconocen, y creéis en el Dios innombrable! (Delegación ante Cayo 352s). También parece una evocación del emperador blasfemo la oferta que Satanás hacía a Jesús: Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregada, y se la doy a quien quiero (Lc 4:6). "Como dueño del mundo Calígula entregaba el poder a quien él quería, tal como lo había hecho con su amigo de niñez, Herodes Agripa, a quien liberó de la prisión tras la muerte de Tiberio: Cayo puso una diadema sobre su cabeza, y lo nombró rey de la tetrarquía de Filipo. También le dio la tetrarquía de Lisanias, y cambió su cadena de hierro por una de oro de igual peso" (Josefo, Antig. XVIII,237).

En conclusión, según el relato evangélico de las tentaciones, Jesús habría enseñado con su propia conducta que nada en el
mundo -promesas de alimento, seguridad o poder- debería desviar a los creyentes de la confesión de fe en el Dios único y
verdadero: Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto (Mt 4:10).

LA MADRE Y LOS HERMANOS DE JESÚS.

El evangelio de Marcos mencionó por primera vez los nombres de los familiares de Jesús con ocasión de la visita de éste a su
pueblo natal, tiempo después de comenzada su actividad: ¿No es éste el artesano, el hijo de María y hermano de Jacobo,
Jose, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros? (Mc 6:3). Antes de este relato había mencionado
otro episodio en el cual los suyos fueron a hacerse cargo de él, pues decían: "Está fuera de sí" (3:20). El evangelio de
Juan confirmaría más tarde este dato: Ni siquiera sus hermanos creían en él (7:5).

Sin embargo, sus familiares también fueron mencionados como miembros de la primera comunidad formada después de la
muerte de Jesús: Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de
María, la madre de Jesús, y de sus hermanos (Hech 1:14). Uno de sus hermanos daría testimonio de haber visto a Jesús
resucitado: Luego se apareció a Jacob; más tarde a todos los apóstoles (1Co 15:7). El evangelio de los Hebreos
relataba dicha aparición: Él tomó pan y lo bendijo y lo partió y lo dio a Jacobo el Justo, y le dijo: Hermano mío, come tu
pan, pues el Hijo del hombre se ha levantado de entre los que duermen (fragm. 7). Según este texto Jacobo había
prometido no comer ni beber, pues Jesús había dicho durante la última cena: desde ahora no beberé de este producto de la
vid hasta el día aquel en que lo beba con vosotros, nuevo, en el Reino de mi Padre (Mt 26:29).

Jacob llegaría a ser un importante dirigente de la comunidad cristiana de Jerusalem, según el testimonio de Pablo: Subí a
Jerusalem para conocer a Cefas y permanecí quince días en su compañía. Y no ví a ningún otro apóstol, fuera de Jacobo, el hermano del Señor (Gal 1:18-19). El mismo Pablo admitía que también Jacobo, junto a Pedro y a Juan, eran considerados como columnas de la Iglesia (Gal 2:9). El evangelio de Tomás lo señaló como aquel que habría recibido de Jesús la primacía sobre los demás: Los discípulos dijeron a Jesús: Sabemos que nos vas a dejar; ¿quién será el más grande entre nosotros? Jesús les dijo: En el sitio adonde os dirijáis, iréis hacia Santiago el justo, para quien han sido hechos el cielo y la tierra (logion 12).

De otro de los hermanos de Jesús hizo mención Hegesipo en un testimonio recogido por Eusebio de Cesarea: De la familia
del Señor vivían todavía los nietos de Judas, llamado hermano suyo según la carne, a los cuales delataron por ser de la familia de David. El evocato los condujo a presencia del césar Domiciano, porque éste, al igual que Herodes, temía la venida del Mesías (Historia Eclesiástica III,30,1).

Es un dato de importancia que todos los hermanos de Jesús llevaran nombres de los grandes patriarcas de Israel: Jacobo (Jacob), Judá, Simeón, José. Él mismo se llamaba como el sucesor de Moisés: Josué, y su madre tenía el nombre de la hermana del héroe del Éxodo: Miriam. Según se puede observar en las Escrituras, no fue común usar los nombres de los próceres bíblicos hasta la rebelión de los macabeos (175-163 a.C.). Por entonces, muchos judíos de Palestina -especialmente en las áreas rurales- habían reaccionado ante la persecución helenista siria con un resurgimiento del sentimiento religioso nacional. Es posible que desde entonces se hubiera hecho cada vez más común la costumbre de dar a los hijos los nombre de los grandes héroes del pasado. Esta costumbre debió afectar sensiblemente a los galileos, entre quienes el judaísmo tuvo que vivir durante siglos junto a una fuerte influencia pagana. Por eso es muy probable que el hecho de que toda la familia de Jesús tuviera nombres patriarcales indique su participación en ese renacimiento de la identidad nacional y religiosa judía.

Dentro de esta misma perspectiva, puede pensarse también en una cierta afinidad con el fariseísmo. De hecho, los primitivos
testimonios cristianos hacen pensar que el más conocido de los hermanos de Jesús haya sido fariseo, o por lo menos haya
gozado de la simpatía de ellos. En efecto, Pablo identificaría a los creyentes partidarios de la circuncisión como los del grupo
de Jacob (Gal 2:12), los mismos que en el libro de los Hechos son señalados como los de la secta de los fariseos que habían abrazado la fe (15:5). Son los mismos que le advertirán a Pablo que ellos no son pocos: miles y miles de judíos han abrazado la fe, y todos son celosos partidarios de la Ley (21:20).

También la noticia que Josefo proporcionó sobre su martirio estaría confirmando que Jacobo llegó a gozar de gran prestigio
entre los fariseos, ya que éstos reaccionaron contra los saduceos que le dieron muerte: "El sumo sacerdote Anás convocó a los jueces del sanedrín y trajo ante ellos al hermano de Jesús llamado Cristo -su nombre era Jacob- y a algunos otros. Los acusó de haber violado la ley y los entregó para que los lapidaran. Todos los habitantes de la ciudad que eran considerados como los más equitativos y estrictos cumplidores de las leyes se indignaron por ello y enviaron secretamente a pedir al rey que no dejara obrar de esta forma a Anás; en efecto, decían, no ha actuado correctamente en esta primera circunstancia. Algunos de ellos salieron incluso al encuentro del gobernador Albino que venía de Alejandría y le informaron de que Anás no tenía derecho a convocar el sanedrín sin su permiso. Convencido por estas palabras, Albino escribió enfadado a Anás amenazando con castigarle" (Antig. XX,200-203).

Las características generales de los fariseos cuadran perfectamente con la imagen de Jacobo que nos fue transmitida, y hasta con la del mismo Jesús. Los fariseos habían surgido de entre el laicado popular y eran el partido del pueblo. No eran por origen ni sacerdotes ni hombres ricos. Eran, más bien pequeños comerciantes, artesanos y campesinos que vivían de su trabajo. Los maestros de la Ley, en este sentido, no dejaban de insistir en la necesidad de aprender un trabajo manual: Quien no le enseñe a su hijo un oficio manual, le está enseñando a robar (Talmud de Babilonia, Quiddushim 30b). En la época de Jesús la mayoría de los doctores de la Ley ejercían una profesión. Por ejemplo, sabemos que en Corinto el fariseo Pablo conoció a un matrimonio judío y como era del mismo oficio, se quedó a vivir y a trabajar con ellos. El oficio de ellos era fabricar tiendas (Hech 18:3).

Los fariseos gozaban del favor popular: "Tenían conquistado crédito ante el pueblo y todas las cosas divinas, las oraciones y las ofrendas de sacrificios se cumplían según su interpretación. Las ciudades habían rendido homenaje a tantas virtudes, aplicándose a lo hay de más perfecto en ellos tanto en la práctica como en la doctrina" (Josefo, Antigüedades XVIII, 14). Según los evangelios la gente los saludaba en las plazas y llamaba respetuosamente Rabbí a los más instruidos de entre ellos (Mt 23,7). Ése habría sido también el trato recibido por Jesús: Nicodemo fue donde Jesús de noche y le dijo: "Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro" (Jn 3:2).

Si la imagen que nos presentan los evangelios es tan negativa, esto se debe a las controversias que surgieron más tarde entre los fariseos y los cristianos, prácticamente ya separados de la sinagoga. Sin embargo consta también en los evangelios cierta
relación de amistad de Jesús con algunos fariseos, ya que era invitado a comer en sus casas (Lc 7:36; 11:37; 14:1) o era
visitado por alguno de ellos, como en el caso de Nicodemo (Jn 3:1).

EL PADRE Y EL LINAJE DE JESÚS

En el pasaje de Marcos que mencionaba a la familia de Jesús en Nazaret no se decía nada acerca del padre. Allí Jesús era
presentado como el artesano, el hijo de María (6:3). Esto suscitó la pregunta de por qué los aldeanos se habrían referido a
Jesús como hijo de María (ben Miryam), siendo que la costumbre judía era llamar a los hijos por el nombre del padre. Los
intentos de respuesta han sido muy variados:

1- Podría tratarse de una afirmación implícita de la concepción virginal de Jesús. Sin embargo, la concepción virginal de Jesús
no es mencionada nunca por el evangelio de Marcos, que carece de un relato de su infancia y que no muestra la menor huella
de tal creencia. Los relatos sobre un nacimiento sobrenatural de Jesús aparecen recién en los evangelios de Mateo y Lucas, y
constituyen un desarrollo posterior a Marcos.

2- Podría tratarse de una insinuación de los aldeanos de Nazaret respecto a la filiación ilegítima de Jesús. Pero esta interpretación encuentra apoyo sólo en noticias tardías. Así, el pagano Celso se hacía eco (alrededor del año 178) de una
tradición judía sobre el nacimiento de Jesús: había salido de una aldea de Judea y nacido de una mujer del país, una pobre costurera... la madre de Jesús fue repudiada por el artesano que la había pedido en matrimonio, por haber sido convicta de adulterio y haber quedado embarazada por obra de un soldado llamado Panthera... echada por su marido, vagabundeando indecorosamente, dio a luz a Jesús en secreto; éste se vio obligado por la pobreza a ir a servir a Egipto, donde adquirió la experiencia de ciertos poderes mágicos de los que se ufanan los egipcios; volvió de allí, lleno de orgullo por esos poderes y, gracias a ellos, se proclamó Dios (cf. Orígenes, Contra Celso I,28.32).

Este relato de Celso manifiesta una clara dependencia respecto al evangelio de Mateo, donde también se habla de la angustia del artesano, de la huída a Egipto y de los magos. Por lo tanto, lo más probable es que el relato de Celso no fuera otra cosa que una parodia judía del relato cristiano de la concepción virginal: a través de un juego de palabras el Jesús hijo de la Virgen (gr. hyíos toy parthenos) habría sido transformado en hijo de Panthera (hebr. ben Panthera). Al respecto, el erudito judío J. Klausner afirma: En boca de los judíos y paganos que se oponían al cristianismo, las historias primitivas pasaron a ser motivos de ridículo: las nobles cualidades que los discípulos encontraban en Jesús eran interpretadas como defectos, y los milagros que se le atribuían, como prodigios horribles e indecentes (Jesús de Nazaret, p.19).

* La respuesta más sencilla y satisfactoria sobre el silencio respecto al padre de Jesús sería que éste ya no vivía cuando Jesús
visitó Nazaret como profeta. Los habitantes de la aldea simplemente hicieron referencia a los parientes de Jesús que aún vivían entre ellos, para recordar lo ordinario de su origen frente a todo lo extraordinario que él manifestaba en sus dichos y acciones: "¿De dónde le viene ésto? Y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos?
(Mc 6:2).

A pesar del silencio de Mc 6:3, Mateo y Lucas sí dejaron consignado el nombre del padre de Jesús: Su madre, María,
estaba desposada con José (Mt 1:18). Tenía Jesús, al comenzar, unos treinta años y era, según se creía, hijo de José (Lc 3:23).

De la versión que transmitió Mateo respecto a la visita a Nazaret se desprende que el oficio de su padre sería el mismo, y de él seguramente lo habría aprendido Jesús: ¿No es éste el hijo del artesano (tekton)? (13:55). Puesto que el oficio de tekton
abarcaba el trabajo de la madera y también de la piedra, tal vez José fuera uno de los tantos artesanos empleados en la
reconstrucción de Séforis, destruida en el 4 a.C.

La mención en los evangelios del artesano José y del artesano Jesús hacen recordar una historia narrada en el Talmud. Un
hombre había llegado a un pueblo buscando a alguien que pudiera resolverle un problema. Al preguntar si allí vivía algún rabbí, le respondieron que no. Entonces preguntó: Hay un artesano entre ustedes, el hijo de un artesano que pueda ofrecerme
una solución? (Abbodá Zará 3b). Esto parecería indicar que el artesano en un caserío como Nazaret era la persona mejor
calificada para las cuestiones relacionadas con la interpretación de la Ley. La posibilidad de que José y Jesús estuviesen
capacitados para ese tipo de consultas bien podría compaginarse bien con la caracterización de justos que recibieron tanto el
padre como uno de los hermanos de Jesús: José (Mt 1,19) y Jacob (cf. Antig. XX,200-203; Eusebio, Hist. Ecles.
II,23,4-5.9-10).

Los evangelios relatan una cierta proclamación mesiánica durante la última pascua de Jesús: La gente que iba delante y
detrás de él gritaba: "¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las
alturas!" Y al entrar él en Jerusalem, toda la ciudad se conmovió. "¿Quién es éste?" decían. Y la gente decía:
"Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea" (Mt 21:9-11). La pregunta denota el desconocimiento de la identidad
de Jesús por parte de los habitantes de Jerusalem, siendo sólo los acompañantes de Jesús quienes lo reconocen como heredero de David: Cerca ya de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, llenos de alegría, se
pusieron alabar a Dios a grandes voces, por todos los milagros que habían visto (Lc 19:37). Aunque en el grupo de los
peregrinos algunos juzgaron como imprudente tal aclamación: Algunos de los fariseos, que estaban entre la gente, le
dijeron: "Maestro, reprende a tus discípulos" (Lc 19:39). Tal reconocimiento de los discípulos ¿está significando que la
familia de Jesús se atribuía la descendencia davídica o se trataba simplemente de un postulado mesiánico?

Parece bastante probable que el origen de Jesús fuera verdaderamente davídico. En efecto, Pablo se había encontrado en
Jerusalem con el hermano del Señor, cuando subió para conocer a Pedro (Gal 1:19). Por tanto, la afirmación tradicional de
que Jesús había nacido del linaje de David según la carne (Ro 1:3) Pablo habría podido confirmarla personalmente a
través de una fuente directa. Por otro lado, sería un poco absurdo que los parientes de Jesús hubieran afirmado una falsa
descendencia davídica, considerada por el emperador Domiciano como sospechosa de pretención mesiánica (cf. pág. 16).

Sin embargo, los adversarios de Jesús le objetaban que era imposible que él fuese el Mesías, puesto que, como ellos
insinuaban, en Jesús no se cumplían ninguna de las dos condiciones anunciadas por las profecías: "¿Acaso va a venir de
Galilea el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá de la descendencia de David y de Betlehem, el pueblo de donde era David? (Jn 7:41-42). Si afirmamos que Jesús nació verdaderamente en Betlehem, debemos admitir que este dato era ignorado por muchos de sus contemporáneos o que la familia lo negaba expresamente. A la vez, esta negación sería totalmente comprensible mientras reinaran otras dinastías en Israel y, sobre todo, durante la rebelión contra Roma: admitir
la pertenencia a un linaje real habría significado un grave peligro.

Por lo demás, aunque divergentes entre sí, la presentación de la genealogía de Jesús tanto en el evangelio de Mateo como en el de Lucas estaría mostrando una conciencia davídica en la familia de Jesús. A favor de esta afirmación encontramos el
testimonio de Julio el Africano en el siglo III: En realidad, unos pocos, cuidadosos, que tenían para sí registros privados
o que se acordaban de los nombres o los habían copiado, se gloriaban de tener a salvo la memoria de su nobleza.
Ocurrió que de éstos eran los que mencionamos antes, llamados despósynoi (del gr. despotes= jefe o señor) por causa
de su parentesco con la familia del Salvador y que, desde las aldeas judías de Nazaret y Kohaba, visitaron el resto
del país y explicaron la precedente genealogía (Eusebio, Hist. Ecles. I,7,14).

El hecho de que otros personajes no davídicos hayan sido proclamados mesías sin dificultad demuestra que la familia de Jesús no tenía necesidad de inventar su descendencia de David para justificar el mesianismo de Jesús. Rabbí Aquiba llegaría a
proclamar a Bar Kokhbá (= hijo de la Estrella; cf. Nm 24,17) como Mesías, sin que fuera del linaje de David, y como
Mesías éste fue seguido por una gran multitud en la rebelión contra Roma del año 132 d.C.

Resumiendo todo lo dicho hasta ahora: no sólo la convivencia con el Bautista, sino también todo el ambiente geográfico y
cultural galileo, la constitución de su familia y la creencia de que el Mesías debía proceder del linaje de David pudieron haber
influido en el entorno de Jesús y en la formación de su carisma.

Adam Smith, G; geografía histórica de la Tierra Santa, Valencia, 1985; Bagatti, B., The Church from the Circumcision. History and Archaelogy of the Judaeo-Christians, Jerusalem, 1984; Bornkamm, G., Jesús de Nazaret, Salamanca, 1996; Flavio Josefo. Un testigo judío de la Palestina del tiempo de los apóstoles, Estella, 1982; Jesús de Nazaret, Barcelona, 1991; Kutzmann, R.- Dubois, J-D; Schürer, E.-Vermes, G., Historia del pueblo judío en tiempos de Jesús, Madrid, 1985; Theissen, G., Colorido local y contexto histórico en los evangelios, Salamanca, 1997.

LA OFRENDA DEL SACRIFICIO DE ALABANZA

LA OFRENDA DEL SACRIFICIO DE ALABANZA




A) INTRODUCCIÓN.


"Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de
alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan Su nombre" (He 13:15).

Hay una diferencia clara entre alabar a Dios y ofrecerle sacrificio de
alabanza. Para un hijo de Dios que está en buenas relaciones con el Padre,
la alabanza es algo que usualmente fluye fácilmente. Tenemos tantas
razones para alabar a Dios que cuando pensamos en El, debería surgir un
fluir espontáneo de alabanza en nuestros corazones. Nuestra oración implica
generalmente la acción de gracias también, y servimos a Dios con alabanza
por todas las bendiciones y beneficios que ha traído sobre nuestras vidas.

El "sacrificio y alabanza" es diferente en cierta forma. Generalmente no
fluye fácil y espontáneamente. No es la alabanza que ofrecemos porque todo
nos va bien, somos felices y bendecidos. El sacrificio de alabanza es algo
que ofrecemos a Dios cuando no nos sentimos con deseos de alabarle.

Todo parece irnos mal. Nuestro mundo al parecer se está cayendo en pedazos.
En esta circunstancias, alabamos a Dios, no por nuestras circunstancias,
sino a pesar de ellas. Nuestra alabanza no asciende porque nos sentimos muy
bien y queremos dar expresión a nuestros buenos sentimientos. En tal
situación, comenzamos a alabar a Dios por fe. Le estamos alabando en
obediencia por ser quien es y no particularmente por lo que ha hecho. Esta
clase de alabanza no surge con facilidad. No es algo sencillo, más a gran
precio. No obstante, produce un deleite especial en el corazón del Padre.
Es por tal razón que El se complace tanto en el sacrificio de alabanza.

1) Esta Es una Alabanza Continua. David aprendió su secreto por sí mismo.
El manifestó en el Salmo 34:1: "Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su
alabanza estará de continuo en mi boca".

No se trata de una alabanza espasmódica y errática.
No es la alabanza de cuando las cosas "van bien".
No es una alabanza fácil y barata (que no cuesta nada).
No es una alabanza sentimental.
No es superficial y vacía.
Es consistente. Se ofrece a Dios continuamente.
En los buenos tiempos y en los malos tiempos.
Cuando todo va bien y cuando nada parece ir correctamente.
En aquellas ocasione en que el "Señor da".
Y en aquellas ocasiones en que el Señor quita".
Para entonces nos esforzamos en decir: "Sea el nombre de Jehová bendito"
(Job 1:21).
Es alabar a Dios cuando un hijo pequeño muere y no sabemos por qué.
Es alabar al Señor cuando hay enfermedad y el doctor dice que no hay
esperanzas.
Es alabar a Dios cuando se pierde el trabajo.
Es alabar a Dios cuando se está a varias millas de cualquier parte, sin
abrigo, y con el coche averiado.
Es especialmente cuando parece que el cielo es de bronce.
Dios parece estar a millas de distancia. Las oraciones no parecen ser oídas
y mucho menos contestadas.

Cuando no se puede pensar en nada por lo que se desee alabar a Dios, pero le
alaba a pesar de todo. Ese es el sacrificio de alabanza.

Es la alabanza que se ofrece a Dios cuando realmente cuesta hacerlo. Los
sentimientos naturales se resisten a ello. Los amigos le desaniman. El
corazón se siente cargado y sin esperanza de ninguna clase. El diablo le
dice: "¿Qué razón tienes para alabar a Dios? No se puede esperar que nadie
alabe a Dios en tales circunstancias. Por supuesto que Dios no esperaría
tal cosa de su parte. Sería fanatismo".

No obstante, usted sabe en lo más profundo de su ser que Dios es digno de
ser alabado. Está consciente de que aún está sentado sobre Su trono.

Todavía es el Todopoderoso, el Dios de todo el universo.
No ha cambiado de ninguna manera. Es el mismo ayer, hoy y por siempre.
¡Alabado sea Su maravilloso nombre!.

2) Es una Alabanza que se Puede Escuchar. Es el fruto de nuestros labios
expresando palabras de adoración. Estos ayudan a verbalizar nuestros
pensamientos.

Por lo tanto, el sacrificio de alabanza es algo que nosotros decimos.
Algo que expresamos
Satanás puede escucharlo.
La gente puede oírlo.
Y más importante todavía, Dios puede oírlo.
Fue un sacrificio de alabanza lo que Pablo y Silas ofrecieron a Dios a
medianoche, cuando estaban encadenados en la mazmorra más segura de la
cárcel.
Les habían echado en prisión por hablar cerca de Jesús. No eran criminales,
ni habían cometido ninguna clase de crimen serio. Estaban esparciendo las
buenas nuevas del Reino de Dios, y por esa razón los pusieron en prisión.
Les dieron muchos azotes. Sus espaldas estaban abiertas y sangrantes.
Estaban destrozados. Sus heridas eran una lástima. Cada uno de los
nervios de su cuerpo se quejaba de horrible dolor. Les dolía cada pulgada
de la espina dorsal. Sus manos y pies estaban encadenados al cep. No
podían acomodarse para descansar, aunque lo intentaron.

Ya era medianoche, tiempo en que el espíritu humano está en su estado más
decaído; cuando sus espíritus estarían en la depresión y desesperación más
intensas. Es probable que nunca se hubieran sentido con menos deseos de
alabar al Señor como en esa ocasión.

Pero a medianoche empezaron a cantar alabanzas a Dios. Abrieron sus bocas y
entonaron cantos de alabanzas a Jesús. ¡Cuánto debe haber esto agradado el
corazón del Maestro! Allí estaban dos siervos Suyos, sufriendo ignominia,
dolor y desesperación por causa de Su nombre. Languideciendo en prisión
porque habían hecho lo que el Señor les había dicho que hicieran.
¿Maldecirían a Dios? ¿Le negarían? ¿Acaso dirían: en qué estábamos
pensando para que nos dejaras caer en este lío?" ¿Le culparían diciendo:
"no estaríamos en problemas sino fuera por Dios? ¡No! ¡Un millón de veces
no! Por el contrario, comenzaron a cantarle alabanzas:

A medianoche
En la hora más obscura
Cuando todo parece tenebroso y desalentador.
Repentinamente, los cimientos de la prisión empezaron a temblar. Su
cadenas se soltaron.

Me imagino que cuando el Señor les escuchó cantar alabanzas a la medianoche,
se sintió tan emocionado que se les unió en sus aclamaciones de "Aleluya",
tal vez tan alto que los muros de la prisión comenzaron a temblar.

Aquellos hombres estaban ofreciendo sacrificio de alabanza. Loaban a Dios
a pesar de toda adversidad. Estaban al límite de sus circunstancias y
gritaban de todas formas: "¡Gloria a Dios!".

Hay santos de Dios por todo el mundo que todavía ofrecen esta misma clase de
sacrificio. Desde celdas carcelarias en muchas partes de esta tierra,
donde los santos de Dios sufren por el testimonio de Jesús, le ofrecen
sacrificios de alabanza.

3) Esto Sólo Puede Hacerse a Través de Jesús. "Por tanto, a través de él
ofrezcamos...". Solamente Jesús puede hacer posible esta clases de
ofrenda. Por esto Cristo es tan maravillosamente glorificado en esta
situación. El Padre conoce muy bien que nadie puede ofrecer alabanzas y
acción de gracias desde una situación tal, a menos que reciba ayuda de
Consolador. Así que, Dios ve la grandeza de Su Hijo en esta ofrenda. Es
la gracia de Su Hijo la que ha realizado el milagro. Ahí vemos a una
persona que podría haber maldecido a Dios en esa circunstancia, pero que
dado el triunfo de Su gracia divina en su vida, está magnificándole y
expresándole las gracias. En otras palabras, es igual que si la estuviera
diciendo: "Amado Dios, no puedo entender por qué sucede esto, pero de toda
maneras te alabo. No puedo entender por qué tiene que pasarnos esto a mí y
a mi familia. No puedo discernir la razón o adivinar el propósito, pero a
pesar de todo, yo te alabo". Cada vez que se ofrece un sacrificio de
alabanza, ¡Jesucristo es glorificado!

4) Es Dar Gracias a Su Nombre. Dios quiere llevarnos al lugar donde podamos
sinceramente "dar gracias siempre por todas las cosas a Dios el Padre".
Efesios 5:20. Observe que no se trata de dar gracia al Padre por todas las
cosas. Eso no es demasiado difícil. Primero, Dios nos enseña a darle
gracias en todas las cosas. Podemos hacer esto sólo cuando creemos realmente
en Su soberanía. Cuando verdaderamente "...sabemos que todas las cosas
ayudan para bien a aquellos que aman a Dios, a aquellos llamados según Su
propósito" (Ro.8:28).

B) COMO OFRECER SACRIFICIO DE ALABANZA

1) Decidirse previamente a alabar a Dios en todo momento y en toda
situación.

2) Empezar a hacerlo ya. Alábale en todo y cada uno de los días. Pase lo
que pase ese día, alabe a Dios en él, por él y a través de él. Adquiera el
buen hábito de alabar a Dios continuamente.

3) Si surgen problemas en el camino. o se encuentra en dificultades,
determínese a alabar al Señor, David dijo: "Me glorificaré en quien me
ofrezca alabanza y le mostraré la salvación de Dios" (Sal 50:23).
Determínese alabar a Dios en cualquier situación a pesar de cuán difícil sea
y Dios dispondrá una puerta de liberación para usted.

4) Empezar y Hacerlo por Fe. Pronuncie palabra de alabanza. Dé gracias a
Dios de manera audible a través de la fe, aunque usted no pueda comprender
por qué está dando gracias. Empiece a alabarle por haberle provisto una
puerta de liberación. Todavía no puede ver ese camino. No sabe cómo la
liberará, pero a pesar de todo, le da gracias y le alaba de igual manera.
Usted ya se encuentra en el camino de la victoria.

5) Una vez que haya empezado, hay que continuar alabando. Haga que sus
alabanzas asciendan más y más. Deje que el Espíritu de alabanza le posea.
Dé aclamaciones de alabanzas a Dios. Cántele. Dance delante de El.
Glorifíquele y engrandezca Su nombre. El abrirá un camino de salvación
para su vida.

COMPLEMENTOS DE LA FORMACIÓN VOCAL Y AUDITIVA.

COMPLEMENTOS DE LA FORMACIÓN VOCAL Y AUDITIVA.


Ejercicios de relajación:
La relajación es la técnica más adecuada para combatir el estrés. Nos hace tomar conciencia del propio cuerpo y a veces es una sensación relajante el saber que se tienen dedos en los pies. Los ejercicios moderan presión sanguínea y el ritmo cardiaco, eliminan los estados de tensión muscular. Provocan un estado físico y anímico equilibrado y confortable. Hay distintas técnicas de relajación, según el objetivo concreto que se persiga, pero siempre se pone el énfasis en dos objetivos:
- Respiración correcta para un buen aporte de oxígeno.
- Disminución de la tensión muscular acumulada.
Estos ejercicios consisten básicamente en provocar una tensión en determinadas partes del cuerpo, seguida de una distensión, que es la que provoca la relajación. Tratándose de la voz, hay que tener en cuenta el estado psíquico que condiciona esa voz, y por otro lado el estado de las zonas musculares que intervienen directa o indirectamente en ella. La voz, ya sea cantada o hablada es un gesto de todo el cuerpo. Existen algunas zonas donde se acumula la tensión de manera inconsciente (pies, pelvis y columna vertebral). Mientras estamos cantando se producen en el cuerpo multitud de movimientos musculares. La voz se resentirá si la postura corporal impide que esos músculos se muevan libremente. Todo el cuerpo interviene en el canto, pero de manera muy directa interviene la parte que va desde la parte inferior de la columna vertebral a la cabeza. En este tramo hay tres curvas, y si nos apoyamos en una pared, quedan huecos vacíos. Estas curvas han de estirarse de tal manera que el cuerpo quede erguido. Para acostumbrarnos a tomar la postura correcta, podemos seguir los siguientes pasos:
- Posición de partida: De pie, de espaldas a la pared, pies firmemente anclados en el suelo. El peso del cuerpo descarga en los dos pies por igual, con los talones separados unos diez centímetros y los pies abiertos ligeramente en forma de V.
- Estirar la curva inferior ajustando las caderas contra la pared.
- Estirar la curva superior, metiendo la barbilla y deslizando cuello y espalda hacia la pared.
- La curva central se ha estirado al aproximar a la pared las otras dos. En esta posición, separarse unos centímetros de la pared y sentir la sensación de caminar erguidos.
Músculos que intervienen en la formación de la voz.
- Diafragma como aporte de energía (motor).
- Laringe y cuerdas vocales. Movimiento del cuello.
- Lengua. Aunque es un estorbo, canaliza el aire.
- Labios, que configuran la resonancia.
- Mandíbula inferior, que con su movilidad modifica el espacio de la cavidad bucal.
- Nariz con buena ventilación.
- Rostro relajado y expresivo.
EJERCICIOS DE RELAJACIÓN.
1) Tensar - destensar.
Posición de partida: Sentados, columna derecha y brazos caídos.
Tensar de manera progresiva los puños, antebrazos, brazos, hombros y cuello. Elevar los hombros con gran tensión. Destensar los músculos al mismo tiempo, a la vez que descendemos los hombros.
Ejercicios de cuello:
1) P de partida: De pie con el tronco recto y manos juntas detrás del cuerpo.
Dejar caer la cabeza hacia delante, sin inclinar el tronco ni forzar la inclinación (20 veces). Dejar caer la cabeza hacia atrás por su propio peso con la mandíbula relajada.
2) P de partida: De pie.
Girar la cara hacia el hombro izquierdo y regreso al frente. Idem con lado derecho. Cuidar de mirar siempre al frente. Repetir una 20 veces.
3) P de partida: De pie.
Inclinación de cabeza hacia el hombro izquierdo (la oreja tiende a tocar el hombro). Regreso a la vertical. Idem hacia el hombro derecho (20 veces).
4) P de partida: De pie.
Tronco y cabeza derechas. Dejar caer la cabeza hacia delante. Iniciar un movimiento de rotación izquierda - derecha hasta el punto de partida. Repetir la rotación en sentido contrario.
Este ejercicio hay que iniciarlo por tramos, ya que es violento, hasta conseguir el giro completo. No forzar la postura.
Ejercicios de hombros:
1) P de partida: Sentados, tronco derecho y brazos caídos.
Mover hombros arriba y abajo los dos a la vez. Cabeza al frente. Mover hombro izquierdo arriba y abajo y luego el derecho. Mover derecho e izquierdo alternativamente.
2) P de partida: Sentados, tronco derecho y manos encima de los hombros.
Efectuar giros rotatorios de codos hacia delante y luego hacia atrás.
3) P de partida: De pie, tronco derecho y brazos caídos.
Rotar los hombros hacia delante y atrás.
5) P de partida: De pie con las manos en la nuca.
Llevar los codos hacia delante hasta quedar paralelos. Llevarlos hacia atrás hasta quedar en cruz.
Ejercicios de tronco:
1) P de partida: Sentados, hombros derechos y brazos caídos.
Inclinar el tronco hacia delante, hasta tocar el suelo con los dedos mientras expulsamos el aire. Levantarse lentamente e inspirar.
2) P de partida: Sentados en el suelo, piernas juntas, tronco erguido, brazos verticales paralelos, palmas hacia adentro.
Girar el tronco a izquierda hasta donde sea posible sin curvar. Regreso al centro. Girar tronco a la derecha y regreso (20 veces).
RESPIRACIÓN.
No se puede ser buen cantante, orador o instrumentista de viento si no se posee un buen control de la respiración. El estudio de la respiración es la base de la técnica vocal. La respiración pretende los siguientes objetivos:
- Todo el aire inspirado debe transformarse en sonido.
- Si se emite demasiado aire para un sonido, la voz resulta apagada.
- El aire inspirado debe afluir lentamente en columna desde la caja torácica a los resonadores.
- La inspiración debe realizarse siempre que sea posible por la nariz, ya que en ella el aire se filtra y se calienta. Esto es importante si se canta en lugares fríos o contaminados.
Para iniciar la técnica hemos de tratar de amplificar la respiración natural y desarrollarla. Es una respiración profunda que llena completamente los pulmones, a base de hacer descender el diafragma y dilatar los espacios intercostales.
Los tres tiempos de una respiración completa.
1) Inspiración: Amplia, profunda, silenciosa y breve. Como aspirar el perfume de una flor.
2) Suspensión y bloqueo: Las costillas están separadas y se tiene la sensación de descansar sobre ellas.
3) Espiración: Para la música es el momento más importante. Emisión del aire controlada, lenta y dócil. Los músculos presionan hacia abajo.
EJERCICIOS:
1) Gimnasia respiratoria:
A) P de partida: De pie, tronco erguido, pies en forma de V y brazos caídos.
- Inspirando, levantar lentamente los brazos en cruz hasta la horizontal.
- Bloqueo y girar palmas hacia arriba.
- Continúo la inspiración, levantando los brazos hasta tocarlos por encima de la cabeza(pulmones llenos).
- Espirando, bajar los brazos hasta la posición de cruz. Bloqueo y girar palmas abajo.
- Bajar los brazos hasta la posición departida.
B) P de partida: La misma que la anterior. Brazos caídos por delante del tronco con las manos entrelazadas.
- Espirar el aire de los pulmones.
- Inspirando mientras se van levantando las manos por delante, sin separarlas, hasta tenerlas por encima de la cabeza lo más alto que se pueda.
- Desde esta posición, girar las palmas hacia el techo sin soltarlas. Intento de tocar el techo. Fin de la inspiración.
- Bloqueo.
- Espirando, soltar las manos y bajarlas hasta la posición de brazos en cruz.
- Bloqueo.
- Continuar espirando hasta la posición de partida.
C) Los mismos pasos que el anterior hasta el bloqueo.
- A partir de aquí, soltar las manos, dejar caer bruscamente el tronco y los brazos mientras se suelta aire.
- Sentir que el torso cuelga de las caderas y la cabeza del tronco.
- Pausa en vacío.
- Levantarse lentamente inspirando, para evitar mareos.
D) P de partida: De pie, piernas moderadamente separadas. Brazos relajados a lo largo del cuerpo.
- Eliminar con fuerza el aire con movimientos de contracción. Iniciar la inspiración junto con el movimiento del brazo derecho, que se eleva describiendo un semicírculo por encima de la cabeza. El torso sigue ese movimiento hasta el tope impuesto por la cadera.
- Bloqueo.
- Espiración volviendo lentamente a la posición de partida.
- Repetir con el lado izquierdo.
2) Ejercicios para localizar y sentir la respiración diafragmática.
Antes de iniciar estos ejercicios se deben de vaciar los pulmones con una espiración brusca inicial.
A) P de partida: De pie, brazos caídos a lo largo del cuerpo.
- Inspiración lenta y continua, contando mentalmente 1, 2, 3, 4 a intervalos de 1 segundo (con los pulmones llenos y cuidando de que los hombros permanezcan inmóviles).
- Bloqueo (1 tiempo).
- Espiración lenta y continua contando como antes, expulsando el aire entre los dientes.
- Bloqueo.
- Repetición del ejercicio sin interrupción 5 veces.
Variante: Repetir el mismo ejercicio aumentando los tiempos de inspiración y espiración. Bloqueo siempre a 1 tiempo. Vamos a intentar conseguir una respiración diafragmática realizada inconscientemente.
Variante: El mismo ejercicio anterior reduciendo los tiempos de inspiración a 3, 2 y 1, y prolongando la espiración a 7, 8, 9 y 10. El objetivo final es que la inspiración sea breve y la espiración larga.
3) Ejercicios para el control de la respiración.
Una vez automatizado el movimiento respiratorio, debemos perfeccionar la espiración, que es el momento más importante.
1º)Inspiración lenta.
2º)Bloqueo.
3º)Espiración: sssss... Muy suave, regular, uniforme y sin rupturas, sin aumentos o disminuciones de volumen.
Inspiración: Todo el aire posible y colocar los labios en posición de producir un soplo afilado y muy fino.
Espiración: Soplar sobre la llama de una vela a unos 15 o 20 centímetros de distancia. La llama se inclina, varía de tamaño, pero no se debe de apagar ni parpadear.
Sostener esa espiración unos 20 segundos de manera controlada y uniforme. El control del soplo se realiza con el diafragma.
Contar de palabra a un tempo de 72 negras por minuto, economizando todo el aire posible. Cantar hasta agotar todo el aire. Ir comprobando los progresos. Es una cifra correcta llegar a los 40.
Efectuada la inspiración, leer sin respirar párrafos de unas 120 sílabas. Buscamos la espiración controlada durante largo lapso de tiempo.
Ejercicios de impostación:
La impostación consiste en el pleno aprovechamiento de la espiración para la producción de sonidos. Requiere de tres condiciones:
- Que la columna de aire esté bien apoyada en el diafragma.
- Que no se opongan obstáculos a la vibración.
- Que ese aire ya transformado en sonido sea proyectado convenientemente a los resonadores.
Más en concreto, tenemos que lograr un hábito de buena respiración costal - diafragmática. Hay que lograr que la epiglotis y paladar blando dejen libres los conductos formados por la glotis y la parte inferior de las fosas nasales, sin interceptar el paso del aire. Las cuerdas vocales deben vibrar libremente en toda su extensión. Estas condiciones se dan espontáneamente en la posición de bostezo.
Posición de la vocales:
Las vocales son el resultado de una determinada colocación de los labios.
Colocación impostada de las vocales:
En la A, se dejan caer las mandíbulas sin forzar. Paladar blando y lengua no intervienen. Los labios describen un óvalo horizontal.
La O es una mera variación de la posición de los labios, que forman un óvalo vertical. El sonido va un poco más atrás.
En la E, los labios forman parte de un óvalo aplanado. La lengua interviene para proyectar el sonido un poco más hacia delante. No debemos abombar la lengua.
En la I, la posición de los labios es similar a la E, con las comisuras menos separadas. Posición próxima al círculo. Implica separar algo más la mandíbula.
En la U, los labios se contraen hasta un pequeño círculo. Procurar no cerrarlos excesivamente y evitar que la lengua vaya hacia atrás.
Las cuerdas vocales son imposibles de controlar. Toda actuación sobre ellas es indirecta. La única posibilidad de intervención es dejarlas libres mediante la relajación. El resto será trabajo de las mandíbulas, paladar, lengua, labios...
Práctica de las consonantes:
El empleo armonioso de vocales y consonantes es la articulación. Hace las veces de barrera, reteniendo el flujo sonoro y aliviando la laringe. Una buena articulación evita la fatiga vocal sin restar amplitud a la voz. Desde el punto de vista de la articulación, distinguimos tres grupos de consonantes:
1)Sonidos auxiliares: La vibración se produce sin la intervención preponderante de las cuerdas vocales.
La M se produce en las fosas nasales y se transmite al exterior por las ventanas de la nariz. Los labios están plenamente cerrados. Es un sonido fácil de producir y su colocación natural es en los resonadores superiores.
En la N, la vibración se produce en las fosas nasales y en la boca, por influencia de las primeras. La boca no se cierra con los labios, sino interponiendo la lengua. La vibración sale por las ventanas de la nariz y a través de los dientes. Sonido fácil de producir.
La L es semejante a la anterior. La lengua se interpone, pero deja paso por los dientes laterales. La resonancia se produce principalmente en la boca, y las fosas nasales son resonadores auxiliares. El sonido sale al exterior por la boca. Hay que procurar diferenciar el sonido de N y L mediante la separación lateral de la lengua.
La R produce vibración entre la puerta de la lengua y los alvéolos superiores. Este sonido no aprovecha ningún resonador superior, por lo que es relativamente pobre entre los sonidos auxiliares. Hay personas con frenillo, que es un problema consistente en que la lengua se retrae de su base.
En la S no hay vibración de resonadores. El aire pasa por la barrera de los dientes. El sonido se produce directamente por la columna de aire que sale a presión entre los dientes y la lengua, y adopta una forma acanalada. El principal problema que plantea es el de su equilibrio, ni demasiado silbante ni demasiado suave. Evitar "sh" y "ds".
La J tiene un sonido difícil y áspero. Se produce por contracción de la epiglotis y la úvula. La vibración se produce en la faringe. El sonido debe equilibrarse, de forma que no resulte desgarrante, ni tan suave que pierda su característica.
Una vez ejercitadas las distintas pronunciaciones de manera aislada, deben practicarse con vocales:
- En combinaciones directas: ma, ne, li, ru, so, ja, me, ni, lu, ro, sa, ge, mi, nu, lo, ra, se, gi, mu, no, la, re, si, ju, mo...
- En combinaciones inversas: am, en, il, ur, os, an, el, ir, us, om, al, er...
2)Los ataques:
No son realmente sonidos, sino formas de iniciar sonidos. Se producen al liberar la columna de aire, y por tanto como consecuencia de los diversos modos de oclusión que se pueden oponer a la salida del aire. Pueden ser suaves o fuertes, según esa liberación sea gradual o brusca.
BP: Partiendo de posición de labios cerrados, al separarlos se produce la b si la separación es lenta, y p es brusca. Es necesario diferenciar esos sonidos.
DT: La oclusión se produce apoyando la lengua sobre los dientes superiores. Esa separación puede ser lenta o brusca.
VF: La oclusión se produce entre dientes y labio inferior
SH,CH: En este grupo, la lengua adopta una forma ancha. Apoya los bordes en los molares, y la parte central apoya contra el paladar duro. Un sonido que con frecuencia parece contaminado por otros.
G,K: Se produce en la laringe. La epiglotis cierra el paso del aire. La diferencia fuerte o suave no es tan clara como en otros grupos y hay que trabajarla.
3)Sonidos mixtos: Derivados de la asociación de otros fonemas. La LL es la suma de l+i. La Ñ es la suma de n+i. La X es el resultado de k+s. La práctica se basa en la misma idea que los ataques.
El trabajo sobre las consonantes debe centrarse en los ataques fuertes y suaves. Combinarlo con los timbres básicos y después con los auxiliares. Como método de trabajo podemos acudir a trabalenguas, o a la lectura en columnas (leer la primera sílaba de los párrafos).
Otras consideraciones:
- En general hay que duplicarlas tanto para el canto como la oratoria.
- La r suave se pierde casi por completo en el canto. Hay que esmerarse en reforzarla si convertirla en rr.
- La s tiene el peligro de que pone de manifiesto los desajustes entre voces.
- Dosificando la importancia y fuerza de consonantes, se potencia la expresividad en canto y dicción.
Ejercicios básicos para la proyección de la voz cantada y hablada:
El aire hace vibrar las cuerdas vocales, pero ese sonido resulta insignificante. Necesita encontrar un amplificador. Los principales resonadores son los faciales, que están situados entre la mandíbula superior y la frente. El paladar óseo, el cavuum, la región de la faringe, los senos frontales, esfenoidales, fosas nasales. Los sonidos graves encuentran también su resonancia en el pecho. Al hablar solo utilizamos la resonancia de pecho y palatal. La técnica de la voz cantada y hablada consistirá en potenciar hasta donde sea posible los resonadores superiores.
Ejercicios de voz cantada: Se entiende que para hacer estos ejercicios hay un previo conocimiento y dominio de los ejercicios de vocalización.
1)Localizar los resonadores faciales: Boca cerrada en posición natural.
- Ensayar la sensación de bostezo reprimido (boca cerrada).
- Inspiración por la nariz. Bloqueo.
- Atacar una nota grave sobre "mmm..."
- Sostener el sonido largamente, y recortarlo cuando vaya acabando el aliento. Continuar con semitonos.
- Se sentirán vibraciones detrás de la nariz.
2)Mantener un punto de ataque:
- Repetir el proceso hasta el momento del ataque.
- Atacar sobre m y n alternativamente.
- El sonido no debe cambiar, solo el timbre de la consonante.
- Continuar por semitonos.
3)Aparición de las vocales:
- Una vez localizado el punto de resonancia, caminar de "mmmm" hacia "o". Realizar una sucesión de intervalos con "mmmm" (Do, Re, Mi...)
- Repetir el ejercicio por semitonos.
- No pasar a otra vocal si no se domina la anterior.
4)Logro de flexibilidad en la mandíbula:
- Decir "Ddda...e" sobre una nota tenida.
- Ir subiendo por semitonos.
- La lengua, después de haber estado pegada al paladar al decir "da", pasa a una situación de reposo absoluto, como si fuera ella quien empuja la mandíbula hacia abajo.
5)Articulación:
- Hacer combinaciones de distintas vocales en arpegios ascendentes.